Currículum
Tema 07. Infecciones de transmisión sexual (ITS)
7.1. INTRODUCCIÓN
0/37.2. INFECCIONES VÍRICAS
0/127.3. ITS EN EL VARÓN
0/27.4. ITS EN LA MUJER
0/47.5. SÍNDROME DE LA ÚLCERA Y LA ADENOPATÍA GENITAL
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7.5.1. Introducción
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7.5.2. SÍFILIS
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7.5.2.1. Epidemiología y factores de riesgo
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7.5.2.2. Clínica
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7.5.2.3. Diagnóstico de la lúes
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7.5.2.4. Pronóstico
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7.5.2.5. Prevención
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7.5.2.5. Tratamiento de la sífilis
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7.5.2.6. Formas especiales: sífilis del embarazo, sífilis congénita y co-infección VIH
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7.5.3. CHANCROIDE O CHANCRO BLANDO (CHB)
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7.5.3.1. Clínica
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7.5.3.2. Diagnóstico
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7.5.3.3. Tratamiento
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7.5.4. LINFOGRANULOMA VENEREO
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7.5.4.1. Clínica
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7.5.4.2. Diagnóstico
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7.5.4.3. Tratamiento
7.6. INFESTACIONES: SARNA Y PEDICULOSIS
0/107. BIBLIOGRAFÍA
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7.5.4. LINFOGRANULOMA VENEREO
En 2023, se diagnosticaron casi 2,3 millones de casos de clamidia, gonorrea y sífilis en Estados Unidos, superando en más de 300.000 casos el récord establecido en 2016. También se detectó un incremento del LGV, aunque no se dispone de datos precisos sobre su prevalencia e incidencia debido a la falta de registros adecuados, dificultades diagnósticas y requisitos de notificación limitados (Sheinman MD, 2026).
Fue descrito por primera vez en 1833 por Wallace que le dio el nombre de bubón tropical al considerar que era una enfermedad propia de los trópicos mientras que en 1912 Rost concluyó era de origen venéreo. Su clínica es variable según el lugar de inoculación, pero con frecuencia afecta a los ganglios linfáticos. Clásicamente, la infección se presentaba con el desarrollo de ulceración genital autolimitada y adenopatía inguinal dolorosa o “bubón”. Si no se trataba, el proceso seguía un curso progresivo y destructivo, con una diseminación sistémica que provocaba diversas manifestaciones extragenitales. Con la llegada de la terapia antibiótica, el linfogranuloma venéreo prácticamente desapareció en la sociedad occidental. Sin embargo, desde 2003, han surgido nuevos brotes en Europa Occidental, Australia y Norteamérica, con una afectación desproporcionada de HSH, y la incidencia mundial está aumentando (Sheinman MD, 2026).
El linfogranuloma venéreo es una ITS causada por Chlamydia trachomatis, una bacteria gramnegativa. Se trata de una enfermedad poco común que produce lesiones ulceradas en el área anogenital. Puede transmitirse por vía vaginal, oral o anal, pero cada vez se registran más casos de LGV en HSH. Se suele presentar tres etapas. La primera se caracteriza por el desarrollo de una pápula indolora que se ulcera en el lugar de la inoculación; la segunda por la invasión de los ganglios linfáticos regionales (inguinales y/o femorales) causando adenomegalias uni o bilaterales y dolorosas (también llamados “bubones”); y la tercera origina una destrucción irreversible del tejido linfático pudiendo causar estenosis, fibrosis y fístulas en el área anogenital (O’Byrne P, 2016; Rawla P, 2026). En función del lugar de inoculación, puede aparecer un síndrome inguinal o un síndrome anorrectal. Está causada por los serotipos L de C. trachomatis (L1, L2 y L3; el L2b es el más frecuente), capaces de invadir los ganglios regionales, mientras que las serovariantes A-K producen principalmente uretritis, proctitis y cervicitis y afectan exclusivamente mucosas. Los serotipos L tienden a provocar una inflamación más grave y una infección más agresiva en comparación con los serotipos A-K de C. trachomatis, donde la enfermedad suele ser relativamente leve o asintomática (O’Byrne P, 2016; Rawla P, 2026).
Es endémico en algunas áreas de África, India, el sudeste asiático, América del Sur y el Caribe (Dal Conte I, 2014). En los países occidentales se detectaban casos aislados, casi siempre importados. Ahora bien, en 2003 se publicaron en Rotterdam (Holanda) los primeros casos de LGV entre hombres que tenían sexo con hombres (HSH) (de Vrieze NH, 2014). La mayoría de los casos eran anorrectales y no urogenitales, en una proporción de 15:1 y estaban coinfectados por el VIH (de Vrieze NHN, 2017). Desde allí se extendió rápidamente al resto de países de Europa (Saxon C, 2016; Isaksson J, 2017; Desclaux A, 2018) y también a EE.UU. y al Canadá (Totten S, 2015) siendo considerado en la actualidad una pequeña epidemia. El brote es excepcional entre heterosexuales y casi no hay casos femeninos.
Según los datos publicados por el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC), en 2016 se notificaron 2.043 casos, un 14,8% más que en 2015 (ECDC, 2018). En las 2 últimas décadas se ha detectado un importante incremento en países de ingresos elevados entre HSH conectados por redes sexuales específicas, lo que ha facilitado la rápida propagación del LGV. Está vinculado a prácticas sexuales de alto riesgo como el cruising, el chemsex o las orgías (Hueso Mor A, 2025).
En España, se empezaron a registrar casos a partir de 2005 y, desde 2015, el LGV es una enfermedad de declaración obligatoria (EDO). Su incidencia ha ido aumentando de manera constante y progresiva desde entonces. En un estudio se revisaron los casos de LGV publicados entre 2005 y 2015; la mayoría correspondían a HSH españoles, de entre 30 y 45 años, con síndrome anorrectal. El serotipo predominante aislado fue el L2. Más del 60% de los casos entre HSH presentaban coinfección por VIH y casi la mitad de ellos reportaron otra ITS concomitante. Desde el primer caso de LGV publicado hace más de 20 años, esta enfermedad se ha extendido por toda España. Las características epidemiológicas y clínicas de los casos son similares a las descritas en Europa (Diaz A, 2118). En el año 2024 se notificaron 1.996 casos. La tasa de incidencia para el conjunto de CCAA que disponen de sistema de vigilancia fue de 4,59 casos por 100.000. Las tasas más elevadas se produjeron en Cataluña, la Comunidad de Madrid, el País Vasco y Canarias. Ceuta y Melilla no declararon ningún caso en el año 2024. Cerca de la mitad de los casos fueron diagnosticados en centros de atención primaria, el 22,2% en centros de ITS hospitalarios y el 9,6% en otros centros hospitalarios sin especificar. El resto de los casos fueron diagnosticados en otros servicios. El 97,6% fueron hombres, aunque se notificaron 48 casos en mujeres. La mediana de edad al diagnóstico fue de 36 años, siendo superior en los hombres (mediana: 36 años) que en las mujeres (mediana: 29,5 años) y la mayor parte de los casos tenían entre 25 a 44 años. Del total de casos notificados, el 41,6% (830 casos) tenían información sobre la transmisión. De ellos, en el 97,3% se produjeron entre hombres homosexuales, 1,4% a mujeres heterosexuales, 0,5% hombres heterosexuales, el 0,5% en hombres con transmisión sexual no especificada y el 0,3% a mujeres con transmisión sexual no especificada (Unidad de vigilancia de VIH, ITS y hepatitis B y C. Vigilancia epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual, 2025).
En Madrid se llevan diagnosticados más de mil casos en este período. La epidemia de LGV está evolucionando gradualmente hacia una diversificación cada vez más compleja debido a la selección de genovariantes exitosas que han surgido por mutación y recombinación (Martínez-García L, 2024).
En Cataluña se incluyó como EDO el 2007. En el año 2018, según el Centro de Estudios Epidemiológicos sobre las Infecciones de Transmisión Sexual y Sida de Catalunya se notificaron 220 casos de LGV, un 8% más respecto al año anterior, con una tasa de 3,2 casos nuevos/100.000 habitantes. El 100% de los casos fueron hombres, con una media de edad 37 años (59% entre 25 y 39 años). Sólo 2 habían nacido fuera del estado español (América latina y el Caribe). En cuanto a la orientación sexual, el 100% fueron HSH y el 63% de los casos tenían una co-infección por el VIH en el momento del diagnóstico del LGV (CEEISCAT, 2019). Debido a la alta incidencia de LGV en HSH se recomienda en nuestro medio el estudio sistemático de LGV a todos los HSH que refieran prácticas anales receptivas en los 6 meses previos. En el año 2024, la TI de linfogranuloma venereo aumento un 10,1% respecto al año anterior. Se notificaron un total de 856 casos, lo que corresponde a una TI de 10,7 casos por 100.000 habitantes. Des del año 2010 se ha observado un incremento sostenido con una mediana anual del 22,5%. Los hombres representaron el 99,6% de los casos con una TI de 21,5 casos por 100.000 habitantes, mientras que las mujeres constituían el 0,4% restante, con una TI de 0,1 casos por 100.000 habitantes. Estas proporciones se han mantenido estables desde el inicio de la aplicación del EDO. La edad media de los casos notificados fue de 39 años, mientras que las mujeres eran 6 años más jovenes. El 68,0% eran personas nacidas en España mientras que, del resto, la mayoría provenían de América Latina y el Caribe (57,6%). La TI en la población extranjera ha sido 4 veces superior a la de les autóctonos (24,5 casos por 100.000 habitantes en los extranjeros y 7,2 casos por 100.000 habitantes en españoles). Los HSH fueron el grupo predominante, representando el 99,2% de los casos. La coinfección con VIH se situó en un 19,6% de los casos, muy inferior a la detectada en el período 2010-2019 que superaba el 35% (pico máximo el 2011 con un 94,6%). El 23,5% de los casos eren sintomáticos y un 4,4% había presentado una ITS en los 12 meses previos. Un 99,7% de los casos fueron diagnosticados por TAAN mientras que el 0,3% restante el diagnóstico se estableció por cultivo (CEEISCAT, 2025).