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Currículum

Tema 07. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

7. BIBLIOGRAFÍA

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7.5.3. CHANCROIDE O CHANCRO BLANDO (CHB)

El chancroide o chancro blando (CHB) es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por la bacteria Haemophylus ducreyi (HD), un cocobacilo gramnegativo de la familia Pasteurellaceae (Spinola SM, 2025). Cursa con úlceras únicas o múltiples blandas y dolorosas, junto con aparición en la mitad de los casos de una linfadenopatía inguinal dolorosa que puede acabar formando abscesos que fistulizan al exterior (Lewis DA, 2026). El reservorio de este microorganismo parece ser exclusivamente humano.

La epidemiología global de las infecciones por H. ducreyi está poco documentada debido a las dificultades para confirmar los diagnósticos microbiológicos en los países afectados. Al parecer, la prevalencia relativa del chancroide ha disminuido drásticamente en los pocos entornos endémicos donde existen las herramientas de diagnóstico adecuadas. Era endémico en el Caribe, América del Sur, la India y el sudeste asiático y África subsahariana, pero es excepcional en Europa y en la gran mayoría de países desarrollados (Trees DL, 1995). En 1996, con una PCR multiplex se identificaron casos de chancroide en Memphis y Chicago donde representaron el 20 y el 12% respectivamente, de todos los casos de úlceras genitales (mientras T. pallidum se halló de mediana en el 9% de las úlcera genitales de todas las ciudades de EE.UU. y el VHS en más del 50% de las muestras). Además, la seroprevalencia del VIH entre estos pacientes fue del 6% (Mertz KJ, 1998). Últimamente su incidencia está disminuyendo en Filipinas, Senegal y Tailandia lo que ha podido contribuir a la estabilización de la epidemia de VIH en estos países (Steen L, 2001). Ahora bien, desde la existencia de las pruebas moleculares (amplificación de ácidos nucleicos y PCR), parece que se han detectado más casos de CHB, sobre todo en determinados grupos epidemiológicos y en regiones con recursos limitados, donde frecuentemente es coendémico con T. pallidum y el virus del herpes simple. En un informe de una clínica de ITS de París, solo 8 de 278 casos de enfermedad por úlcera genital evaluados entre 1995 y 2005 se diagnosticaron como causada por HD, mientras que apenas se han reportado casos desde entonces. La sífilis primaria representó el 35% de los casos y el herpes genital el 27%, mientras que en el 32% no se documentó ningún microorganismo. La sífilis primaria fue más prevalente en HSH (p < 0,0001), mientras que el herpes genital y el chancroide se asociaron significativamente con la heterosexualidad (p < 0,0001 en ambos casos). Se encontró un alto nivel de infección por VIH (27%), particularmente en pacientes con sífilis primaria (33%). (Hope-Rapp E, 2010). Desde entonces sólo se han publicado casos aislados como el de un varón que regresaba de Madagascar (Fouéré S, 2016).

En España no es una enfermedad de declaración obligatoria, por lo que en nuestro país no hay datos oficiales de su incidencia. Se han descrito igualmente casos aislados que han contraído la enfermedad en países endémicos curiosamente como Madagascar. Las lesiones ulceradas aparecieron a los pocos días del regreso ya que el período de incubación del chancroide es de menos de 1 semana (García-Pérez JN, 2025).

Estudios recientes sobre el pian en la región del Pacífico Occidental indican que H. ducreyi ha resurgido como una causa frecuente de ulceración cutánea crónica y dolorosa de las piernas, preferentemente en niños y sin que medie una transmisión sexual (González-Beiras C, 2016). Los 2 tipos de lesiones clínicas (úlceras genitales y úlceras cutáneas) están causadas por 2 genovariantes diferentes de H. Ducreyi, con dos linajes principales con una mínima divergencia. Los avances en la caracterización de los determinantes de virulencia y las interacciones huésped-patógeno explican su persistencia, la evasión inmunitaria y adaptabilidad ecológica (Ndzomo P, 2026). El manejo sindrómico y el tratamiento específico de las trabajadoras sexuales pueden ayudar a erradicar el chancroide, mientras que la colonización cutánea por cepas de úlcera cutánea y los factores ambientales pueden requerir tratamientos tópicos o vacunación para la erradicación de éstas, además de mejorar la higiene y eliminar la colonización asintomática (Al-Tawfiq JA, 2024).