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Currículum

Tema 07. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

7. BIBLIOGRAFÍA

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7.2.5.2. Breve historia

Los comienzos de la infección por VIH se caracterizaron por los efectos devastadores de una enfermedad incurable, el miedo, el estigma y la muerte. Sin embargo, el descubrimiento del virus y las vías de transmisión, el desarrollo de los métodos de diagnóstico y la aparición de los primeros fármacos antirretrovirales contribuyeron a controlar parcialmente la infección y a lograr una progresiva toma de conciencia social. Posteriormente, el desarrollo de fármacos antirretrovirales altamente eficaces, a mediados de la década de 1990, permitió el control del virus en las personas infectadas y, progresivamente, mejoró la esperanza de vida de las personas que viven con VIH (PVVIH), hasta alcanzar una supervivencia actual similar a la de las personas sin VIH.

Los primeros casos de infección por VIH en humanos se cree que ocurrieron alrededor de 1920, en la República Democrática del Congo (África), debido al salto entre especies de un virus similar que infecta a los chimpancés. Los datos disponibles sugieren que la epidemia actual, que acabó extendiéndose por todo el mundo, se inició a mediados de 1970 (ONUSIDA, 2015).

En junio de 1981, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos publicó una serie de casos de una neumonía rara producida por Pneumocystis carinii (actualmente Pneumocystis jirovecii), en cinco hombres jóvenes homosexuales previamente sanos, en Los Ángeles (Michael S, 1981). Este tipo de neumonía se limitaba casi exclusivamente a pacientes con inmunodepresión severa. Apenas cuatro meses después, se comunicaba el primer caso en España en el Hospital Vall d’Hebró de Barcelona (Vilaseca J, 1982). En enero de 1983, el centro para control de enfermedades (CDC) informa de los primeros casos en parejas sexuales femeninas de hombres con sida y, en septiembre de ese año, ya se habían identificado las principales vías de transmisión del VIH, descartando la transmisión por contacto casual, alimentos, agua, aire o superficies ambientales. Durante la década de 1980, la epidemia se expandió rápidamente, causando millones de muertes en todo el mundo. La situación cambió en 1996 con el desarrollo de la terapia antirretroviral (TAR), que transformó el VIH en una enfermedad crónica manejable (Palella et al., 1998). Hoy en día, los esfuerzos en prevención, acceso a tratamiento y educación siguen siendo clave para combatir el VIH, con el objetivo de erradicar la epidemia en el futuro (UNAIDS, 2023).

A pesar de los avances en la prevención y el tratamiento, el VIH sigue siendo un importante problema de salud pública mundial. Desde el inicio de la epidemia, se estima que el VIH ha causado más de 40 millones de muertes hasta finales de 2022. Sin embargo, los datos muestran avances significativos: en su informe de 2023, ONUSIDA informó que las nuevas infecciones por VIH han disminuido en un 59% desde el año 1995, gracias a la expansión del acceso a la terapia antirretroviral (TAR) y a estrategias de prevención eficaces. Aun así, solo el 82% de las personas que viven con VIH conocen su diagnóstico, lo que resalta la necesidad de ampliar las pruebas de detección (UNAIDS, 2023).

En 2022, a pesar de la eficacia del TAR en la prevención de la transmisión maternoinfantil, más de 130,000 niños adquirieron el VIH al nacer o durante la lactancia, lo que representa un desafío en la eliminación de la transmisión vertical del virus (UNAIDS, 2023).

Aunque el acceso a los tratamientos ha mejorado considerablemente en los últimos años, todavía existen brechas importantes. Para 2022, 29,8 millones de personas recibían TAR, lo que equivale al 76% de todas las personas diagnosticadas con VIH. Sin embargo, esto significa que aún hay millones de personas que no reciben el tratamiento que necesitan para llevar una vida saludable y prevenir la transmisión del virus (UNAIDS, 2023).