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Currículum

Tema 07. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

7. BIBLIOGRAFÍA

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7.5.3.1. Clínica

Tras un período de incubación corto, de 2 a 7 días (rango 1-35 días) aparecen pequeñas pápulas eritematosas y dolorosas en el lugar de la inoculación, que evolucionan a pústulas y se transforman en 24-48 horas en úlceras superficiales, blandas y exquisitamente dolorosas con bordes irregulares y eritematosos, bien demarcados y socavados. Las úlceras tienen tamaño variable, habitualmente entre 1 y 2 cm, con un fondo de tejido de granulación, que sangra al raspado, y exudado purulento gris o amarillo maloliente. Pueden persistir durante meses sin tratamiento y, si son profundas, provocar una destrucción tisular significativa (Agharbi FZ, 2019).

Las lesiones suelen localizarse en el prepucio o en el surco balanoprepucial en los hombres y en las mujeres en labios mayores o menores, cérvix o zona perineal, pudiendo no ser diagnosticadas cuando las lesiones son vaginales o cervicales. En la mujer la infección puede ser asintomática o provocar dispareunia, dolor durante la defecación, hemorragia rectal o leucorrea.

Es muy habitual que el contacto del exudado de las lesiones disemine la infección a otras áreas de la piel (“autoinoculación”, “úlceras en beso”). La enfermedad tiene una alta infectividad y no confiere inmunidad por lo que las autoinoculaciones y la reinfección son comunes.

En más de la mitad de los casos se acompañan de linfadenitis inguinal, que suele ser unilateral y dolorosa. Estas adenopatías pueden aumentar de tamaño y formar auténticos abscesos (bubones) entre 1 y 2 semanas después de la aparición de las úlceras. La piel suprayacente puede estar eritematosa y turgente y finalmente romperse de forma espontánea drenando pus al exterior para después dejar una ulceración de curación tórpida que deja cicatriz (adenitis chancrificada) (Irizarry L, 2026).

Las complicaciones locales son más frecuentes en los hombres, en quienes puede producir estenosis, fimosis, parafimosis y hemorragias del frenillo cuando se localiza en éste la lesión primaria. En el sexo femenino puede causar adherencias entre labios mayores y menores y fístulas recto-vaginales. También se puede producir una amplia destrucción con necrosis de los genitales (fagedenismo) por asociación con otros microorganismos sobre todo en pacientes inmunodeprimidos (Agharbi FZ, 2019).

Con frecuencia se co-infecta por otros microorganismos como el gonococo, virus herpes simple (VHS), sífilis, el linfogranuloma venéreo y el granuloma inguinal dando lugar a chancroides atípicos. La coinfección sífilis-chancroide (10-15% de los casos), da origen al denominado chancro mixto de Rollet (Maciel MG, 2025).

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Chancro blando A57; ulcera genital dolorosa y adenomegalias satélites

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Chancro blando A57; úlceras genitales dolorosas de fondo sucio