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Currículum

Tema 07. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

7. BIBLIOGRAFÍA

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7.4.1. Introducción

Los patógenos bacterianos comúnmente implicados en las ITS de la mujer son N. gonorrhoeae, C. trachomatis, M. genitalium y T. vaginalis. Entre 1999 y 2016, las tasas de gonorrea y clamidia aumentaron en Estados Unidos entre 1999 y 2016, mientras que las de virus del herpes simple tipo 1 y tipo 2 (VHS-1 y 2) disminuyeron. Las poblaciones más afectadas fueron las personas < 25 años, las minorías sexuales y de género (hombres y mujeres transgénero) los HSH y las minorías raciales y étnicas (personas afroamericanas y latinas). En cuanto al contagio, se ha de tener en cuenta que aproximadamente el 70% de las infecciones por VHS y las tricomoniasis, y entre el 53% y el 100% de las infecciones extragenitales por gonorrea y clamidia, son oligosintomáticas o asintomáticas, pero aún así transmisibles. Por otra parte, cualquiera de las ITS está asociada con la adquisición y transmisión del VIH y algunas son, además, la principal causa de infertilidad tubárica en mujeres (Tuddenham S, 2022).

                    Los síntomas de las ITS supurativas en la mujer (vaginitis y cervicitis) suelen ser inespecíficos: prurito, leucorrea (mucoide o purulenta), dolorimiento abdominal bajo y/o dispareunia, por lo que ambas sólo se pueden diferenciar mediante el examen genital con espéculo. También son imprescindibles las pruebas de laboratorio.En otras ocasiones son asintomáticas u oligosintomáticas.

El diagnóstico se suele hacer por pasos. En primer lugar, el examen microscópico con tinción de Gram permite una diferenciación inicial entre la infección gonocócica y la no gonocócica y puede utilizarse como prueba de diagnóstico rápido en el punto de atención primario (POC). Para hacer un diagnóstico de precisión se usa la tecnología de amplificación de ácidos nucleicos (TAAN) que proporciona una sensibilidad especificidad cercanas al 100% para el diagnóstico de gonorrea, clamidia, Mycoplasma genitalium, tricomoniasis y HSV-1 y 2. Además, es una prueba de diagnóstico múltiple que ofrece la posibilidad de detectar varios microorganismos en la misma muestra. Además, a diferencia de los cultivos, no se requiere la presencia de microorganismos vivos, lo que permite la recolección de muestras más diversas (p.ej., la primera orina de la mañana o los hisopos vaginales). Los cultivos siguen siendo esenciales para el estudio de sensibilidades, principalmente en caso de N. gonorrhoeae, porque siguen apareciendo resistencias. La serología mediante pruebas secuenciales sigue siendo el método recomendado para diagnosticar la sífilis, permitiendo detectar anticuerpos treponémicos y no treponémicos (antifosfolípidos) (Buder S, 2023)

En la vagina reside una microflora vaginal (microbiota) que contribuye al sistema inmune innato. Se trata de un microambiente dinámico que varía según la fase del ciclo menstrual, la edad, la actividad sexual, el estado gestacional y el uso de anticonceptivos. Está dominada por lactobacilos, especialmente en mujeres de ascendencia europea (en comparación con las afroamericanas). Desempeña un papel importante durante la implantación embrionaria, protege la vagina de posibles microbios patógenos que pueden causar infecciones del tracto genitourinario y enfermedades de transmisión sexual. Modificaciones significativas en su composición durante el embarazo pueden provocar inflamación local, que puede desembocar en parto prematuro y fetos de bajo peso al nacer (Saraf VS, 2021).