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Currículum

Tema 07. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

7. BIBLIOGRAFÍA

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7.6.1.1. Clínica de la sarna

Se ha de pensar en la sarna en toda persona con prurito generalizado y progresivo, de predominio nocturno, en el que predominen las excoriaciones por rascado y lesiones eczematosas; la sospecha aumenta cuando el prurito aparece en los convivientes o en las parejas sexuales. El diagnóstico se confirma cuando se observan los surcos interdigitales y/o los nódulos escabióticos en el área genital o en las nalgas o podemos visualizar al microscopio el sarcoptes en las escamas de la piel obtenidas por raspado de un surco acarino o en la dermatoscopia.

El prurito es el síntoma cardinal de la sarna, está presente en más del 90% de los casos. Es generalizado e intenso, empeora por la noche y suele respetar la cabeza. Se produce como resultado de las interacciones entre el huésped y el ácaro. Puede causar trastornos del sueño y emporar la calidad de vida (Chiriac A, 2024). Por lo general persiste hasta unas semanas después de la desaparición del ácaro, pero, en ocasiones, puede durar unos pocos meses, lo que debe advertirse al paciente (Jannic A, 2018).

Como ectoparásito obligado, el ácaro se introduce en la piel humana y, semanas después de la infección inicial, como respuesta inmune provoca un intenso prurito nocturno. Los signos y síntomas se deben a la infestación por el ácaro y a la reacción inmune retardada que origina. El riesgo de infección aumenta proporcionalmente al número de ácaros en la piel, que por lo general no sobrepasa el número de 15 o 20 (excepto en los casos de sarna costrosa o noruega, habitada por centenares o miles de Sarcoptes y típica de pacientes inmunodeprimidos y ancianos que residen en centros cerrados con demencia que no suelen quejarse o no sienten prurito) (Ziebold C, 2026).

En la exploración se detectan 2 tipos de lesiones (Leung AKC, 2020): a) lesiones habitadas, en las que puede detectarse el parásito, y b) lesiones reactivas, causadas por la reacción inmune frente al parásito. A pesar de que la sarna suele presentarse como una erupción generalizada no suelen poblar la piel más de 15-20 parásitos; la mayoría de las lesiones son de tipo reactivo.

a) Las lesiones habitadas consisten en: a1) surcos interdigitales en las manos y las muñecas, en las axilas y en la areola mamaria en la mujer, las superficies extensoras de los codos y las rodillas, la cintura, el ombligo, el abdomen, las nalgas, las ingles y los genitales; suelen respetar la cara y el cuero cabelludo en los adultos mientras que en los lactantes y los niños pequeños se puede afectar la extremidad cefálica, las palmas y las plantas. Son las madrigueras del ácaro. La hembra socava un túnel de 0,5 cm en forma de S itálica en las zonas acras para depositar los huevos; a2) vesículas en las mismas localizaciones. En ambas se puede detectar el ácaro o sus heces y los óvulos.

b) Son lesiones reactivas: b1) excoriaciones por rascado, debido al prurito generalizado y progresivo; b2) nódulos escabióticos (o pápulas persistentes) muy pruriginosos, en el área genital y las nalgas, b3) lesiones eccematosas por el rascado persistente.

En caso de sospecha de transmisión sexual, debe descartarse la existencia de otras ITS preguntando por sintomatología acompañante y, en su caso, realizar una exploración física y solicitar las pruebas pertinentes (serologías y/o TAAN).

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Sarna B86; surcos acarinos en los espacios interdigitales

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Sarna B86; surcos acarinos; lesiones queratósicas lineales de 3-4 mm en las muñecas

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Sarna B86; surco acarino; lesión específica, habitada; lesión queratósica lineal, ondulada (en forma de S itálica) de 7 mm en la nalga

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Sarna B86; surcos acarinos, lesiones habitadas localizados en axilas

Sarna B86; surco acarino; lesión queratósica lineal de 5 mm en la nalga

Sarna o escabiasis B86; surco acarino; lesión queratósica lineal de 5 mm en la nalga