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Currículum

Tema 07. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

7. BIBLIOGRAFÍA

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7.2.5.4. Infección por VIH y SIDA

La infección por VIH suele progresar lentamente. Durante varios años, el virus va destruyendo las células del sistema inmune. Durante este periodo no hay síntomas concretos que indiquen la presencia del virus. Una vez que el VIH penetra en el organismo, si la persona no recibe tratamiento, la infección va evolucionando hasta causar el SIDA (Patel P, 2014), progresando en tres etapas principales: la infección aguda, la fase crónica o latente, y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) (Centers for Disease Control and Prevention [CDC], 2023).

Fase precoz: Infección aguda por el VIH

La infección aguda es un período transitorio durante el que el virus daña el sistema inmune provocando una apoptosis extensa de las células T CD4+, al tiempo que se produce una fuerte activación y una intensa tormenta de citocinas para combatir el virus invasor que queda confinado en estas células a modo de reservorio. La medición del ADN total del VIH-1 en las células mononucleares de sangre periférica (CMSP) sirve de indicador. La fase de infección aguda se caracteriza por altos niveles de replicación viral y propagación y un elevado riesgo de transmisión. Se considera fundamental comenzar el tratamiento durante esta fase con inhibidores de la transcriptasa inversa de nucleósidos (ITIN) y/o inhibidores de la transferencia de la cadena de la integrasa (INSTI) para dificultar la expansión global del reservorio y reducir el establecimiento de reservorios celulares y tisulares de larga duración, preservando y potenciando las respuestas inmunitarias específicas e inespecíficas (Chéret A. Acute HIV-1 Infection: Paradigm and Singularity. Viruses. 2025; 17(3):366).

Se inicia entre 2 y 4 semanas después de la exposición al virus. Durante esta etapa, los niveles de VIH en la sangre son muy altos, lo que aumenta el riesgo de transmisión. El paciente puede presentar una sintomatología gripal con fiebre, cefalea, adenomegalias y una erupción cutánea maculopapular o morbiliforme diseminada, que predomina en tronco y brazos. Puede asociarse a mialgias, enantema y odinofagia, pero también existen casos asintomáticos. Al cabo de días o pocas semanas ceden los síntomas de forma espontánea y se pasa a la siguiente fase. El VIH se puede transmitir en cualquier fase de infección, pero el riesgo es mayor durante la fase aguda (UNAIDS, 2023).

Fase crónica o de latencia clínica

El VIH sigue replicándose en el organismo, pero a niveles bajos, y va destruyendo los linfocitos CD4, aunque el sistema hemopoyético tiene capacidad para reponerlos. Durante esta fase sigue habiendo una reacción del sistema inmune contra el virus con lo que se produce un equilibrio. Los pacientes suelen permanecer asintomáticos, presentando únicamente adenomegalias, o presentan solo síntomas leves, lo que puede hacer que la infección pase desapercibida durante años. Sin tratamiento, esta fase puede durar una década o más, aunque en algunos casos progresa más rápidamente. Con la terapia antirretroviral (TAR), la carga viral puede mantenerse indetectable, lo que evita la progresión a SIDA y reduce el riesgo de transmisión (CDC, 2023).

Si el paciente no es tratado, finalmente el VIH escapa del sistema inmune y comienzan a aparecer las enfermedades infecciosas (candidiasis oral, tuberculosis y neumonías atípicas, diarreas) y cánceres (sarcoma de Kaposi, linfomas u otros) propias del grave deterioro del sistema inmune y se produce el sida.

Fase avanzada o sida propiamente dicho

Es la etapa más avanzada de la infección, en la que el sistema inmunológico está gravemente debilitado y el cuerpo es vulnerable a infecciones oportunistas y ciertos tipos de cáncer. Se diagnostica cuando el recuento de linfocitos CD4 cae por debajo de 200 células/mm³ o cuando aparecen enfermedades definitorias del SIDA, como la neumonía por Pneumocystis jirovecii o el sarcoma de Kaposi, Además se producen un conjunto de manifestaciones clínicas como pérdida de peso, diarrea o fiebre que son debidas a la multiplicación incontrolada del virus (WHO, 2023) Sin tratamiento, la esperanza de vida en esta fase es de aproximadamente 3 años, pero con TAR adecuado, la mayoría de las personas con VIH pueden evitar llegar a esta etapa (UNAIDS, 2023).

Ahora bien, la OMS sigue utilizando una clasificación clínica en cuatro etapas para la infección por VIH:

Etapa 1: Asintomática o con linfadenopatía generalizada persistente.

Etapa 2: Síntomas leves, como infecciones respiratorias recurrentes, herpes zóster o candidiasis oral.

Etapa 3: Síntomas de moderados a graves, como tuberculosis pulmonar, pérdida de peso significativa o diarrea crónica.

Etapa 4 (SIDA): Presencia de infecciones oportunistas graves, neoplasias asociadas al VIH o recuento de CD4 < 200 células/mm³ (WHO, 2024).

Los criterios para el diagnóstico de SIDA según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2024 siguen basándose en la presencia de infecciones oportunistas y el recuento de linfocitos CD4. Según la OMS, el SIDA es la fase más avanzada de la infección por VIH y se diagnostica cuando se cumplen uno o más de los siguientes criterios:

1. Recuento de CD4 inferior a 200 células/mm³: Un recuento de CD4 < 200 células/mm³ indica una inmunosupresión grave y aumenta el riesgo de infecciones oportunistas.

2. Presencia de enfermedades definitorias de SIDA (Indicativas de inmunodeficiencia severa)

 Criterios de SIDA de la OMS

Infecciones oportunistas graves

Tuberculosis extrapulmonar o pulmonar severa

Neumonía por Pneumocystis jirovecii

Candidiasis esofágica

Toxoplasmosis cerebral

Criptococosis diseminada

Infección por citomegalovirus (CMV) con afectación de retina o sistema nervioso central

Neoplasias malignas asociadas al VIH

Sarcoma de Kaposi

Linfomas no Hodgkin agresivos

Carcinoma invasivo de cuello uterino

Otros signos de inmunosupresión severa

Encefalopatía por VIH

Síndrome de desgaste relacionado con el VIH (pérdida de peso >10% con diarrea o fiebre prolongada).