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Currículum

Tema 07. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

7. BIBLIOGRAFÍA

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7.6.1.5. Tratamiento de la sarna

El tratamiento de primera línea consiste en la aplicación de crema de permetrina al 5% por la noche, después de la ducha, desde el cuello hasta la punta de los pies, exceptuando la cara y el cuero cabelludo. La crema de permetrina se deja actuar un mínimo de 8 horas y luego se realiza otra ducha, ya que la permetrina es irritante. Este tratamiento se debe repetir a los 7 o 10 días. Simultáneamente se debe aplicar la permetrina a los convivientes y las parejas sexuales (tratamiento “epidemiológico”) (Salavastru CM, 2017). La identificación temprana y el inicio inmediato del tratamiento son clave para minimizar la carga de la enfermedad de la sarna (Iyengar L, 2024).

Previamente, la ropa que haya estado en contacto con la piel del paciente y de los convivientes (sábanas, toallas, ropa interior) debe lavarse a temperatura de 60ºC. Las prendas finas que no pueden ser lavada a esta temperatura debería guardarse cerrada en una bolsa de plástico durante 3 días, ya que la infectividad del ácaro femenino fuera del huésped humano no sobrepasa las 48 horas a temperatura ambiente (21° C).

 

Tratamiento de la sarna con permetrina. Instrucciones por escrito

1. Antes de la ducha, toda la ropa que haya podido estar en contacto con la piel del paciente y los convivientes (ropa interior, sábanas, toallas) de debe lavar a 60ºC. La ropa fina que no se pueda lavar en agua caliente se puede cerrar en una bolsa de plástico durante 3 o 4 días

2. Aplicar por la noche, después de la ducha, una capa fina de permetrina al 5% en toda la piel (excepto la extremidad cefálica), incluyendo la zona de debajo de las uñas. Realizar un repaso de las zonas habitadas (manos y espacios interdigitales, muñecas, tobillos, axilas y, en los hombres, pene y escroto y, en las mujeres, aréolas, pezones y zona vulvar)

3. Realizar el “tratamiento epidemiológico”, aplicando permetrina simultáneamente a todos los convivientes y a las parejas sexuales del caso índice de los 2 meses anteriores

4. Retirar la permetrina con la ducha matutina y un jabón suave pasados un mínimo de 8 horas. Mantener las uñas bien cortadas

5. Repetir la aplicación al cabo de 1 semana o 10 días

6. Aplicar crema hidratante 2 veces al día en el intervalo entre los 2 ciclos de tratamiento y después del mismo durante 1 mes

7. Antes de realizar el primer tratamiento, aspirar bien toda la casa, especialmente las alfombras, sofás y muebles tapizados. Desechar la bolsa del aspirador. Repetir el procedimiento a la semana

 

Alternativamente podemos aplicar un ungüento con azufre al 5-10%, tres noches consecutivas, repitiendo el ciclo a los 7-10 días o la crema de benzoato de bencilo al 20% (OTC) (Guideline for the Diagnosis and Treatment of Scabies, 2017).

El prurito puede persistir durante 2-4 semanas (con una disminución progresiva), una vez acabado el tratamiento, por irritación de la piel secundaria a la aplicación tópica del insecticida. Es por ello que se deben aplicar cremas hidratantes regularmente (2 veces al día) hasta la desaparición de los síntomas. Si es intenso pueden utilizarse lociones refrescantes (calamina, mentol) o antihistamínicos sedantes del tipo de la hidroxicina.

Sin embargo, un tercio de los casos se etiquetan de “fracaso del tratamiento”, lo que se considera un factor importante en la creciente incidencia de sarna en los países desarrollados. Si es así, en primer lugar, se ha de analizar si la terapia se ha aplicado correctamente (aplicación en toda la piel, tratamiento simultáneo de los convivientes y las parejas, higiene de la ropa). También puede ser debido a que los fármacos tienen una vida media corta y no eliminan todas las fases de desarrollo del parásito de la sarna. Se necesitan al menos dos tratamientos consecutivos, lo cual es difícil de lograr en poblaciones con escasos recursos (Fernando DD, 2024). Si se han seguido todas las recomendaciones terapéuticas, se puede indicar la combinación de permetrina tópica más un tratamiento de segunda línea como la ivermectina oral a una dosis de 200 µg/kg, que se debe repetir también al cabo de 7-10 días (Currie BJ, 2010; Tavoletti G, 2025). En Australia, la ivermectina oral está subvencionada por el Plan de Beneficios Farmacéuticos, con autorización simplificada para pacientes que han completado y no han respondido al tratamiento tópico, o que tienen contraindicado el tratamiento tópico o que presentan sarna costrosa (Iyengar L, 2024). La ivermectina se utiliza también en el tratamiento masivo de grandes poblaciones con enfermedad endémica (Salavastru CM, 2017).

Hasta ahora se consideraba que la permetrina no estaba indicada en bebés menores de 3 meses o que pesasen menos de 15 kg, ni en mujeres embarazadas, ni durante la lactancia. En estos casos parecía preferible el uso de ungüento de azufre al 5-10%, la loción o crema de crotamitón 10% o el benzoato de bencilo al 10-25% en loción. Todos ellos se aplican durante 3 días, repitiéndose la misma pauta al cabo de 1 semana. Estos fármacos también pueden usarse como terapia de segunda línea para el resto de las indicaciones (Sunderkötter C, 2016). Ahora bien, en estudios recientes se ha establecido la seguridad de los tratamientos con permetrina o con ivermectina oral en bebés y niños pequeños. La permetrina se considera segura incluso en bebés menores de dos meses de edad. Se ha de recordar que los bebés de pocos meses tienen afectación del cuero cabelludo, además de lesiones vesiculosas en las palmas y las plantas por lo que la permetrina (o el resto de tratamientos alternativos) se debe extender en estas localizaciones (Ogbuefi N, 2021). En una revisión sistemática con metaanálisis en la que se seleccionaron 15 estudios realizados de 1980 a 2019 que comprendieron un total de 1088 niños con un peso inferior a 15 kg. Se les administró ivermectina oral para tratamiento de la sarna, para la administración masiva, la sarna costrosa, la larva migrans cutánea, miasis, estrongiloidiasis, tricuriasis o una enfermedad parasitaria de origen desconocido. En total, el 1,4% (15/1088) de los niños experimentaron 18 eventos adversos, todos leves y autolimitados. No se notificaron eventos adversos graves. Los datos de este estudio sugieren que la ivermectina oral en niños con un peso inferior a 15 kilogramos es segura (Jittamala P, 2021).

Entre 2016 y 2011 se realizó un estudio clínico que comparó la eficacia de la crema de permetrina al 5% frente a ivermectina oral 200 µg/kg. Se trataba de un ensayo multicéntrico, aleatorizado con dermatólogos evaluadores ciegos pertenecientes a 28 hospitales franceses. Los casos índice fueron adultos y niños con peso > 15 kg y sarna confirmada mediante dermatoscopia, asignados aleatoriamente al grupo de ivermectina o al grupo de permetrina, tanto el caso índice como sus convivientes. Todos los participantes recibieron ivermectina oral a una dosis de 200 µg/kg o crema de permetrina al 5% los días 0 y 10. La crema de permetrina se aplicó en todo el cuerpo, de la cabeza a los pies. 507 participantes de 142 hogares (grupos) fueron tratados con ivermectina y 568 participantes de 147 hogares recibieron permetrina. Las tasas de curación a nivel de grupo fueron del 71,8% frente al 88,5% (diferencia de -16,7 puntos porcentuales) para la ivermectina frente a la permetrina. Las diferencias porcentuales de los resultados en el tratamiento de los casos índice también mostraron la inferioridad de la ivermectina en comparación con la permetrina al 5% (76,6% frente al 91,5%; diferencia porcentual de -14,9). Se observaron eventos adversos cutáneos en el 11,9% y el 15,6% de los participantes tratados con ivermectina y permetrina, respectivamente. Estos resultados demostraron una superioridad estadística de la crema de permetrina al 5% (N Boralevi F, 2026).

En un estudio de cohortes, consideraron que entre los factores favorecedores del fracaso terapéutico fueron: 1) el uso de un solo tipo de tratamiento (es más efectivo el tratamiento tópico y oral combinado) (OR 2,15); 2) el uso de una sola ingesta de ivermectina oral (es más efectivo 2 dosis, repitiendo a la semana o los 10 días) (OR 10,2); 3) la ausencia de descontaminación del mobiliario con acaricidas (OR 8,72) (en particular asientos, cojines, sofás y colchones); y 4) no dar recomendaciones por escrito sobre el tratamiento (OR 5,18) (Aussy A, 2019). El fracaso del tratamiento se relaciona con la aplicación inadecuada de medicamentos tópicos y la presencia de familiares asintomáticos (Chiriac A, 2024).

Ahora bien, existen asimismo estudios en los que se ha comprobado que el diagnóstico de sarna está sobreestimado, y que sería preferible que fuera confirmado por personal experto. En menos del 50% de los pacientes se habían documentado los surcos y los nódulos escabióticos y tampoco se habían recogido historias de contactos sospechosos. Además, a menos del 25% de los pacientes se les hicieron raspados confirmatorios de las lesiones “habitadas”. A pesar de un diagnóstico incierto en muchos de los casos se prescribió tratamiento para sarna (Felmingham C, 2020).

El incremento detectado en los casos de sarna y de posible resistencia a los fármacos ha impulsado la investigación para optimizar los regímenes farmacológicos, como la realización de tratamientos combinados, y para desarrollar nuevas terapias. Están en estudio nuevos compuestos como el spinosad al 0,9% y la moxidectina (Fernando DD, 2022; Chiriac A, 2024; Tavoletti G, 2025).

Búsqueda de contactos

Deben ser examinados y tratados los contactos que el paciente ha tenido durante los 2 meses previos al inicio de la clínica del caso índice.

Para la localización de contactos hemos de tener en cuenta un período retrospectivo de 2 meses. Los pacientes y los contactos cercanos deben evitar el contacto sexual hasta la finalización del tratamiento y deben observar estrictamente las reglas de higiene personal cuando vivan en espacios hacinados. Se debe proporcionar información escrita a los casos sospechosos.