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Currículum

Tema 03. CUIDADO DE LA PIEL NORMAL Y BASES PARA EL TRATAMIENTO DE LAS DERMATOSIS

5. BIBLIOGRAFIA

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4.2. FOTOQUIMIOTERAPIA (PUVA)

Beneficios similares pueden obtenerse mediante irradiación UVA (320-400 nm en el espectro electromagnético) cuando la piel es fotosensibilizada previamente ingiriendo 2 horas antes comprimidos de un psoraleno, el 8-metoxipsoralen (0,6 mg/kg).

Se utiliza en las mismas dermatosis inflamatorias que la fototerapia UVB, pero se reserva habitualmente para los casos más severos y recalcitrantes. La interacción de la radiación UVA con el psoraleno suprime la síntesis del DNA y la proliferación celular e induce la apoptosis de las células inflamatorias (Richard EG, 2020). La potencia del PUVA es mayor, como son mayores los efectos secundarios respecto al daño actínico, el fotoenvejecimiento y el cáncer cutáneo, melanoma y no melanoma. El riesgo es mayor si se sobrepasan las 300-350 sesiones o una dosis total de 1.000-1.500 J/cm2, especialmente en pacientes de fototipo claro.

Se considera que el PUVA es seguro, efectivo y bien tolerado como tratamiento de primera línea en los estadios iniciales de la micosis fungoides (MF) (estadio IA, IB, IIA) (nivel de evidencia 1+, grade de recomendación B) (con UVB la evidencia es menos robusta). Se comienza con 3 sesiones a la semana y puede continuarse hasta que el paciente alcanza la remisión completa. Si se produce recidiva se puede reanudar la fototerapia o puede combinarse con tratamientos coadyuvantes como el metotrexato, el bexaroteno o el interferón-α-2b (nivel de evidencia 2+, grado de recomendación B) (Dogra S, 2015). No hay consenso respecto al tratamiento de mantenimiento con fototerapia una vez se ha alcanzado la remisión. Parece que estaría indicado en aquellos pacientes con recidivas muy precoces.