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Currículum

Tema 03. CUIDADO DE LA PIEL NORMAL Y BASES PARA EL TRATAMIENTO DE LAS DERMATOSIS

5. BIBLIOGRAFIA

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1.7.4. Los fotoprotectores

Los filtros solares están compuestos de productos con la propiedad de reflejar, absorber o dispersar gran parte de la radiación UV que proviene del sol. Ya hemos comentado que para que sean efectivos se ha de aplicar una capa equivalente a 2 mg/cm2, lo que equivale a un tercio del contenido de un envase estándar de 60 a 100 mL para cubrir toda la piel (1,8 m2 en una persona de 75 kg y 1,75 m de altura) (Henderson SI, 2022). La aplicación debe abarcar todas las zonas fotoexpuestas, incluyendo los pabellones auriculares y la región retroauricular, la parte posterior y lateral del cuello y los labios.

Los fotoprotectores pueden ser de tipo físico o químico. Los filtros físicos están compuestos de dióxido de titanio y óxido de zinc, minerales inertes que forman una pantalla que refleja la radiación UV del sol. Su principal ventaja es que no se absorben. Con estudios de microscopía electrónica se comprobó que se depositan únicamente en la cara externa del estrato córneo y no la penetran. No se apreciaron sus partículas en el resto de la epidermis ni en la dermis (Solano F, 2020). Su principal inconveniente es su textura, más pastosa y espesa. Están especialmente indicados en niños de 6 meses a 3 años (en bebés de menos de 6 meses se desaconseja la exposición solar), así como en personas con dermatitis atópica y piel sensible o con rosácea. También están especialmente recomendados en personas con fototipos bajos (I y II) o con dermatosis inducidas o empeoradas por el sol, como el lupus eritematoso (LE) o la dermatomiositis, así como en personas con queratosis actínicas, antecedentes de carcinomas o melanoma o las que son portadoras de múltiples nevus (Lautenschlager S, 2007; Mancuso JB, 2017).

Los filtros químicos contienen sustancias orgánicas que absorben la radiación UV, la transforman en calor y la dispersan. Su principal ventaja es su mayor cosmeticidad. Su textura es más agradable a la piel y resisten mejor al agua. Según la longitud de onda que absorben, pueden ser filtros UVA, UVB o ser de amplio espectro, lo que se consigue mezclando varios filtros químicos (Lautenschlager S, 2007). Sustancias como el PABA y sus derivados (padimato O) o los cinamatos (cinoxato, octinoxato) o el octocrileno absorben los rayos UVB. Los derivados del dibenzoilmetano (avobenzona) y de las benzofenonas (oxibenzona, sulisobenzona) filtran mejor los UVA. Son protectores permitidos a partir de los 3 años. Como se han de absorber, se han de aplicar media hora antes de exponerse al sol.

La aplicación de cremas antisolares es fundamental en los niños. Aplicándolos correctamente a esta edad se consigue reducir los carcinomas cutáneos del adulto en un 78% (se estima que las lesiones clínicas aparecen a los 20 años de los primeros impactos mutagénicos). Se han realizado varias intervenciones dirigidas a los cambios de conducta respecto al sol, con las que se ha logrado un mayor uso del fotoprotector y una reducción de las actividades al aire libre durante el pico de la radiación UV. Se ha logrado asimismo difundir conocimientos sobre el cáncer cutáneo y una reducción del número de quemaduras solares y de la aparición de más nevos (Baig IT, 2023). Sin embargo, la incidencia de cáncer de piel sigue aumentando, probablemente porque estamos viendo las consecuencias del daño solar provocado por conductas de hace 20 o 30 años (McKenzie C, 2023). De todos modos, todavía un 21% de las personas no usa regularmente la crema antisolar, sobre todo varones y también mujeres que utilizan cabinas de bronceado (Diehl K, 2021).

Según un panel multidisciplinar de expertos, en la elección del fotoprotector se ha de tener en cuenta que la fotoprotección es especialmente importante para personas de fototipo claro, a las que se recomienda un FPS ≥ 30; que en pacientes con queratosis actínicas o con antecedentes personales de carcinomas o melanoma, las que sean portadores de muchos nevus melanocíticos (“lunares”), que padezcan una fotodermatosis como el LE o la dermatomiositis o bien tomen alguna medicación con riesgo de fototoxicidad, el fotoprotector recomendable debe ser 50+. Que los pacientes con fototipo ≥ 3 tienen protección natural frente a los rayos UVB y son menos propensos al cáncer cutáneo, pero tienen más posibilidad de hiperpigmentación irregular (cloasma), pero tendrían suficiente con una fotoprotección menos estricta (FPS del 15). Es lo que aconsejaremos a una persona joven con fototipo ≥ III para la práctica deportiva esporádica o los baños de sol de tipo recreativo, con la finalidad de evitar principalmente el fotoenvejecimiento (flacidez, elastosis solar, arrugas, lentigos solares) (Passeron T, 2021). 

Elección del fotoprotector (modificado de Passeron T, 2021)

FPS*

Indicaciones

≥ 15

Fototipo alto (III-VI, se broncean con facilidad), para uso diario o para uso recreativo (tomar el sol 1-2 horas en la piscina o jugar un partido de fútbol)

≥ 30

Fototipos claros (I-II, se queman con facilidad), para uso diario, para una exposición solar recreativa o para trabajar al aire libre 1-2 horas

50+

Fotoprotección estricta: situaciones especiales (vitíligo, albinismo, enfermedades fotosensibles como el lupus eritematoso o la rosácea), inmunodeprimidos, personas con múltiples nevus, queratosis actínicas o antecedentes de cáncer de piel

             La mayoría de individuos (72%) escogen el fotoprotector guiándose por el FPS. Sería igualmente importante conocer la composición del fotoprotector, aunque en la mayoría de marcas la nomenclatura es confusa. Únicamente el 28% de los usuarios basaron su elección en los ingredientes (Tribby CP, 2021).

La Academia Americana de Dermatología (AAD) y la Academia Europea de Dermatología y Venereología (EADV) recomiendan que los fotoprotectores deben ser de amplio espectro (UVB y UVA), con FPS ≥30 y ser resistente al agua (Hernandez LE, 2023; Kandolf L, 2024). En 2015 se realizó un estudio sobre qué características de los fotoprotectores eran mejor valorados por los consumidores en Amazon (≥4 estrellas) y su relación con el precio por onza (≈30 gr). De un total de 6500 fotoprotectores analizados, 65 tuvieron una puntuación de ≥4 estrellas. El precio medio por 100 cc fue de 10€ (rango, 2-70€) y el 40% no cumplieron las pautas de la AAD. Las características que tuvieron mayor relación con el precio fueron el vehículo, por su elegancia cosmética (citada en el 61% de los comentarios), la sensación subjetiva en la piel (citada en el 24% de las reseñas) y la eficacia del producto (45%) (cumplimiento de las recomendaciones de la AAD) (Xu S, 2016). Los precios variaban en un 3000%.