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Currículum

Tema 03. CUIDADO DE LA PIEL NORMAL Y BASES PARA EL TRATAMIENTO DE LAS DERMATOSIS

5. BIBLIOGRAFIA

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1.3.2. Hidratación de la piel. Productos cosméticos

La palabra «cosmético» deriva del sustantivo Cosmos (“belleza y orden”) y del sufijo ico (“relativo/a”). Comprende las sustancias que se utilizan para mejorar o proteger la apariencia de nuestro cuerpo y su olor, sin afectar a sus estructuras o funciones. La palabra maquillaje apareció en los teatros franceses del siglo XIX para definir las pinturas que los actores se ponían en la cara para salir al escenario.

La utilización de cosméticos para embellecer la piel se conoce desde los egipcios, que los fueron perfeccionando con las técnicas de embalsamamiento. Estaban hechos a base de hierbas medicinales y se han ido manteniendo a lo largo de toda la historia especialmente entre la aristocracia. Se utilizaban para mejorar la “tonicidad” y la “luminosidad” de la piel y como fragancias, pero también para el crecimiento del cabello, en diversas enfermedades cutáneas y para la curación de las heridas (Joshi LS, 2015). A finales del sXIX, con la industrilización, se introducen las fórmulas químicas en los cosméticos, que se popularizan rápidamente al ser más asequibles (Wanjari N, 2015).

Ahora bien, no es conveniente abusar de los cosméticos ya que la mayoría de ellos contienen como promedio unos 50 productos químicos que pueden ser irritantes y alergénicos, en especial las fragancias, los conservantes y los parabenos. Además, pueden producir acné por las sustancias comedogénicas que contienen (incluso los denominados “oil free”). En Europa, el 10% de los pacientes que acuden a las consultas especializadas en eczemas son alérgicos a los cosméticos. Se estima que el 1% de los europeos son alérgicos a las fragancias y un 2-3% a otros ingredientes de los cosméticos (por este orden, la parafenilendiamina del tinte del pelo, conservantes, antioxidantes, emolientes, surfactantes, agentes fotoprotectores químicos, pigmentos y resinas usados usadas para la estética ungueal) (Diepgen TL, 2007). En Japón, un 7% de las pruebas epicutáneas fueron positivas a la parafenilendiamina, un 4% a la mezcla de fragancias, un 3,2% a la colofonia (principal componente de la resina del pino), un 2,7% a la lanolina presente en los emolientes y un porcentaje menor al formaldehido, los parabenos y el Kathon CG (Minamoto K, 2010).

Tras el lavado o el baño, se puede aplicar una crema hidratante 1-2 veces al día, sobre todo en caso de descamación y/o prurito, y para mejorar la elasticidad de la piel. Las hidratantes también se deben utilizar en caso dermatosis con alteración de la función barrera como son la dermatitis atópica y los eccema secos. La alteración de la función barrera facilita el paso de químicos ambientales que pueden promover la liberación de mediadores proinflamatorios y favorecer el desarrollo de un brote de eczema o de psoriasis. Las cremas hidratantes utilizadas contienen habitualmente ceramidas, urea o avena. También se usa la vaselina, especialmente para las lesiones palmoplantares. Cualquiera de ellos mejora la pérdida transepidérmica de agua (PTA, TEWL por sus siglas en inglés, TransEpidermal Water Loss) y la hidratación del estrato córneo. En algunos estudios se ha comprobado que la aplicación de productos hidratantes reducía la frecuencia de las recaídas de los eczemas y la psoriasis, facilita el mantenimiento de la mejoría obtenida y mejora la descamación y la sequedad cutánea (Seité S, 2009). Estudios recientes firman que la aplicación de hidratantes con ceramidas han mostrade que las placas de psoriasis se vuelven más suaves y mejora la absorción de tratamientos tópicos (Kircik L, 2023).

Se denominan cosméticos a “aquellos productos que se aplican para mantener la piel normal y el cabello y las uñas en buenas condiciones, con la finalidad de limpiarla y de modificar ligeramente su aspecto para embellecerla y aumentar la atracción”. Consecuentemente, según el Reglamento del parlamento europeo y del consejo (CE) nº 1223/2009, se incluyen en este grupo productos de higiene personal como jabones y champús, además de cremas hidratantes, emolientes, humectantes, lociones, geles y aceites para la piel, maquillajes, mascarillas de belleza, colonias y perfumes, depilatorios, desodorantes y antitranspirantes, tintes para el cabello, lacas del cabello y productos para el cuidado y maquillaje de las uñas, incluyendo diversas resinas para el sellado de uñas postizas.

Los mayoría de los productos para el cuidado de la piel suelen tener una base hidratante (humectante u oclusiva). Están diseñadas para mejorar y mantener la barrera de la piel. Además, sirven como vehículo de ingredientes activos para minimizar las arrugas finas de la deshidratación, para la fotoprotección y para proporcionar sustancias antioxidantes. El 80% de las formulaciones contienen ingredientes similares, ya se trate de una base facial, una crema de noche antienvejecimiento, un protector solar, un antioxidante tópico o un suero para aclarar la piel. En realidad, el fotoprotector es el agente antienvejecimiento biológicamente más activo; también parece que son útiles otros productos comerciales por sus efectos antiinflamatorios y antioxidantes (Draelos ZD, 2010).

Otra consecuencia de la hidratación del estrato córneo es que facilita la penetración de los fármacos a través de la piel. La hidratación antes de la aplicación de un corticoide tópico aumenta hasta diez veces su penetración. También se consigue un aumento de la penetración mediante un vendaje oclusivo de plástico (10 o más veces) o con el uso de vehículos muy grasos como ungüentos o pomadas ya que retienen con más facilidad la humedad de la piel y la hacen más elástica. Estos últimos vehículos son los recomendados en codos, rodillas, superficies de extensión de las extremidades y tronco (localizaciones típicas de las lesiones de psoriasis). En la cara y los pliegues se prefieren las lociones y las cremas (O/W), ya que las hidratantes densas producen una capa oclusiva que dificulta la transpiración y causan incomodidad al paciente. Las hidratantes tipo ungüento se reservan para las manos y los pies ya que, al ser los excipientes más oclusivos, evitan por completo la pérdida de agua e hidratan más la piel (Ortiz de Frutos FJ, 2024).

Las cremas hidratantes combinan humectantes, agentes oclusivos y emolientes que actúan conjuntamente para prevenir la PTA, al tiempo que aumentan la hidratación de la piel y restauran su función de barrera protectora natural. Previenen la piel seca o xerosis, propia de la edad avanzada y de otros factores como las duchas o los baños frecuentes (especialmente con jabones alcalinos), la exposición a productos químicos agresivos, la baja humedad y el exceso de calor ambiental. También se utilizan como tratamiento coadyuvante de la dermatitis atópica u otros tipos de eccema seco (liquen simple crónico o neurodermitis, eczema asteatósico) y enfermedades cutáneas que se caracterizan descamación o hiperqueratosis de la piel como la psoriasis o las ictiosis (van Zuuren EJ, 2017; Kelleher MM, 2022) en las que existe un deterioro de la función barrera. Producen un “sellado” de la capa córnea con lo que se consigue reducir la pérdida transepidérmica de agua (PTA). Además de evitar la PTA, la rehidratan y reducen la descamación visible (Kang SY, 2022; Harwood A, 2025). Para conseguir una mejor hidratación es preferible aplicar la crema con la piel humedecida de baño o de la ducha.

1.3.2.1. Tipos de hidratantes

En la elección de una hidratante deben considerar en primer lugar sus ingredientes básicos y el tipo de piel (grasa o seca). Asimismo, se debe ajustar a las necesidades de cada paciente teniendo en cuenta factores como la existencia de acné, rosácea o de piel sensible, la presencia o no de descamación y la sensación o no de picor.

a) Según los ingredientes básicos

-Hidratantes oclusivas. Aceites o grasas puras

Los aceites y las grasas puras evitan la PTA mediante la formación de una barrera oclusiva superficial que, al mismo tiempo, permite la reposición del contenido de agua del estrato córneo desde las capas profundas de la epidermis. Se incluyen en este grupo los 1) los derivados de los hidrocarburos como la vaselina o petrolato, la más eficaz, ya que reduce la PTA en casi un 99% (Iino H, 2017), los aceites minerales y la parafina; 2) las siliconas como la dimeticona; 3) algunos aceites vegetales como el aceite de coco, el de oliva, el de palma, el de girasol o el de soja; 4) las grasas animales como la lanolina o vegetales como la manteca de karité, que ayuda a suavizar la piel rellenando los espacios entre las células cutáneas (Hon KL, 2015); 5) los ésteres de la cera como la cera de abeja; y 6) esteroles como el colesterol o las ceramidas. Las ceramidas pueden actuar además como fotoprotectoras. La utilización de un fotoprotector que contenía ceramidas redujo el riesgo de eritema solar y la hiperpigmentación, además de mejorar la hidratación de la piel después de la radiación UV (Dumbuya H, 2021).

Son baratas y efectivas, pero tiene poca aceptabilidad desde el punto de vista cosmético por su elevado contenido graso y pueden producir acné. Otorgan a la piel una cierta suavidad y elasticidad y no contienen ingredientes sintéticos.

-Humectantes

Los humectantes son compuestos que atraen el agua hacia la capa córnea y la fijan. Por sí mismos hidratan la piel cuando la humedad ambiental supera el 70%. Sin embargo, con mayor frecuencia, extraen agua de las capas más profundas de la epidermis y la dermis, y pueden aumentar la PTA y exacerbar la sequedad si no se usa concomitante una crema hidratante oclusiva como la vaselina o el aceite mineral, que forman una barrera física sobre la piel que reduce la evaporación del agua (Czarnowicki T, 2016).

Algunas de estas sustancias, como la urea, están presentes endógenamente. La urea mejora el prurito y es útil en el tratamiento de la dermatitis atópica, de las ictiosis y otros otras enfermedades descamativas e hiperqueratósicas (van Zuuren EJ, 2017; Kelleher MM, 2022). Se utiliza desde hace años en el tratamiento de la ictiosis vulgar, una genodermatosis que se caracteriza por prurito y piel seca y descamada. La urea es un componente del Factor Hidratante Natural (FHN). Los humectantes con urea ayudan a la absorción de agua por el estrato córneo, promueven la descamación de los corneocitos y aumentan la penetración de otros medicamentos de aplicación tópica (Lodén M, 2003). La urea también mejora la función de barrera de la piel y reduce la PTA (Harding CR, 2000). A dosis bajas ≤10%, actúa como humectante, mientras que, a concentraciones más altas, >10% ejerce una acción queratolítica (descamante). También aumenta la penetración de fármacos antiinflamatorios y antifúngicos (Celleno L, 2018). Se usa, asimismo, en dermatosis como el eccema de manos, la dermatitis seborreica y en las dermatosis psoriasiformes del cuero cabelludo. En un estudio (n = 20 mujeres) se probó la actividad de una crema tópica de urea al 30% sobre el eccema crónico de manos (2 veces al día durante 1 mes), detectándose una disminución significativa (p < 0,05) en la PTA, con un aumento en el nivel de hidratación de las capas superiores de la piel y una disminución del enrojecimiento. En otro estudio (n = 13 mujeres y 7 hombres) con urea al 10% sobre la dermatitis seborreica y otras dermatosis psoriasiformes del cuero cabelludo (2 veces al día durante 1 mes), se produjeron disminuciones significativas en las medidas de descamación y sequedad (p < 0,05) (Celleno L, 2022).

Son igualmente humectantes la glicerina y el ácido hialurónico. La glicerina está presente en muchos productos para el cuidado de la piel. Además de atraer y retener agua, tiene efectos beneficiosos en la reparación de la barrera cutánea (Harding CR, 2000; Lodén M, 2003).

Cuando una hidratante contiene humectantes, el contenido de agua de la piel aumenta rápidamente. Sin embargo, esto no necesariamente reduce la PTA. Si se utiliza un agente oclusivo, el contenido de agua de la piel tarda mucho en aumentar, ya que el agua debe extraerse de las capas más profundas de la piel para que se produzca una mejora. Las hidratantes actuales suelen contener humectantes y oclusivos en diferentes concentraciones. Hablamos de “crema” cuando se refiere a un producto que contiene más ingredientes oclusivos, mientras que una “loción” contiene principalmente humectantes (Lee C, 2019).

b) Según el tipo de piel

Siguiendo los criterios de Bauman la piel se clasifica en piel grasa o seca, resistente o sensible, pigmentada o no y arrugada o firme y tirante (Hong JY, 2020). El uso de una hidratante en relación al tipo de piel contribuye a mejorar la adherencia y puede ayudar a que la piel se mantenga hidratada, sana y equilibrada.

Piel seca

Las personas con piel seca deben buscar una crema hidratante que contenga ingredientes ricos y nutritivos como manteca de karité, ceramidas y glicerina, hidratantes de tipo oclusivo. No son útiles las cremas hidratantes ligeras o en gel, ya que no proporcionan suficiente hidratación para una piel seca. Una crema hidratante con una consistencia más espesa, tipo pomada o ungüento, ayuda a retener la humedad (Simion FA, 2005). Si la piel está realmente seca se recomienda aplicar una capa oclusiva de vaselina por la noche, después de la ducha, y dormir toda la noche con ella, y por la mañana aplicar una humectante.

Piel Grasa

La piel grasa se manifiesta especialmente en la cara y en la parte superior del pecho o la espalda, por ser las áreas de predominio en glándulas sebáceas. Las personas con piel grasa deben elegir una crema hidratante ligera y sin aceite, ya que los productos con elevado contenido graso pueden obstruir los poros y causar brotes de acné. Deben buscar una crema hidratante que contenga ingredientes como ácido hialurónico o glicerina, que hidratan, pero no engrasan. Las hidrantes en gel suelen ser más ligeras y se absorben más fácilmente (Draelos ZD, 2018).

Piel Mixta

Las personas con piel mixta deben elegir una crema hidratante ligera y sin aceite que, a la vez, hidrate lo suficiente como para tratar la sequedad. Deben buscar una crema hidratante que combine humectantes y agentes oclusivos, como glicerina y dimeticona, que proporcionen una hidratación equilibrada sin obstruir los poros.

Piel Sensible

Las personas con piel sensible deben buscar una crema hidratante hipoalergénica y sin perfumes, que son menos irritantes. La crema hidratante debe contener ingredientes calmantes como aloe vera o manzanilla y evitar productos con químicos agresivos o conservantes.

Piel de la mujer adulta

A medida que envejecemos, nuestra piel tiende a volverse más seca y fina. Las cremas hidratantes que contienen ingredientes como retinol o péptidos pueden ayudar a mejorar la textura de la piel y reducir las líneas de expresión y las arrugas. Las personas mayores deben elegir una crema hidratante con una consistencia más densa, como una pomada o un ungüento (según las zonas de la piel), para proporcionar una hidratación más profunda (Hashizume H, 2004).

De todos modos, bajo el término de “hidratante” se incluyen los de “humectantes”, “emolientes” u “oclusivos”, sin que exista acuerdo entre médicos y farmacéuticos sobre las propiedades diferenciales de estos productos, hasta el punto de que estos términos se usan indistintamente en el lenguaje coloquial. También existen discrepancias sobre cuál de ellos usar en cada caso, cuándo, dónde y cómo utilizarlos ni se ha encontrado una evidencia científica clara de que existan diferencias significativas en su efectividad. Se puede hablar de “hidratantes” para referirnos a cualquiera de las mezclas de agua y grasas utilizada para retener la humedad y evitar la pérdida transepidérmica de agua (PTA) y, al mismo tiempo, mejorar la elasticidad, la sequedad y la descamación de la piel. En la mezcla se utilizan diferentes proporciones de agua y grasa y se añaden emulsificantes y agentes tensoactivos para facilitar su miscibilidad, además de conservantes y fragancias (Lee C, 2019). Los productos que contienen mayor cantidad de agua, más del 50% (conocidas como leches o cremas O/W) son más aceptables desde el punto de vista cosmético, aunque permanecen menos tiempo sobre la piel por la evaporación del agua que contienen (no “se absorben”). Tienen, por tanto, poca capacidad de hidratación. Pertenecen a este grupo la mayoría de lociones y “cremas de día”. Los de más contenido graso (pomadas y ungüentos W/O) contienen una proporción de aceites y grasas superior al 50% de la mezcla, son más densas y permanecen más horas sobre la piel. Se utilizan como “cremas de noche” pero tienen menor aceptabilidad cosmética por su dificultad para esparcirse y por la sensación de quedar “pringoso”. Ahora bien, éstas son las más hidratantes. Los ungüentos son oclusivos, están hechos a base de grasas exclusivamente, como en el caso de la vaselina (López García B, 2015).

1.3.2.2. Consideraciones generales sobre hidratación

Para mantener la piel “bien hidratada”, lisa y brillante, las cremas hidratantes se han de aplicar a diario, dado que la epidermis es una estructura dinámica que se renueva completamente cada 28 días, con la caída inadvertida de las células de la capa córnea. No existe una evidencia clara de que alguno de estos compuestos penetre más allá de la capa córnea. Ninguna hidratante parece alcanzar el colágeno dérmico que es donde se producen las arrugas del envejecimiento y el fotoenvejecimiento real. Las cremas hidratantes actuales suelen contener tanto agentes oclusivos como humectantes, lo que mejora su eficacia.

Ahora bien, la piel normal de una persona joven rara vez precisa hidratación. En la cara existe una hidratación suficiente (en ocasiones excesiva) producida por las propias glándulas sebáceas. La cara rara vez está seca por este motivo y cualquier hidratación es superflua. Si que necesita hidratación la piel seca ya que si no se hidrata pierde la función barrera y aumenta la PTA. En caso de piel seca, para el cuerpo y las extremidades escogeremos hidratantes densas (tipo crema con un 30-40% de grasa, o pomadas) a pesar de su escasa aceptación cosmética, ya que tienen un efecto oclusivo que impide la PTA, mientras que en las cara y los pliegues recomendaremos las cremas O/W con un 10-20% de contenido graso, que permite la perspiración de la zona. En manos y pies están especialmente indicadas la cremas muy grasas (tipo ungüento, como la vaselina).

Con frecuencia nos piden recomendación sobre que crema utilizar. En una encuesta on line realizada en Dinamarca el motivo más frecuente para explicar la elección de la hidratante fue “la que me va mejor según mi experiencia” que fue la respuesta elegida por el 36% de los participantes. Los otros factores que se tuvieron en cuenta fueron “el elevado contenido lipídico” y porque “me la ha recomendado mi médico o mi dermatólogo”. Algunos participantes también respondieron “por su consistencia”, “porque se absorbía con rapidez” o “porque era agradable de llevar”. De todos modos, el 81.3% de los encuestados dijeron ser muy conscientes del peligro de los perfumes y aditivos y el 52% de que llevaran en la etiqueta el certificado “sin alergenos”, aunque en realidad no hubiesen evidencias (Joergensen KM, 2018). En un estudio realizado en los EE.UU. sobre las 100 cremas más vendidas por los comercios on line de mayor distribución (Amazon, Target y Walmart), se comparó los precios por onza (aproximadamente 30 gr) y su relación con las propiedades publicitadas “recomendado por dermatólogos”, “sin fragancias”, “hipoalergénico”, “sin los alergenos del North American Contact Dermatitis Group”. El precio medio por onza fue de aproximadamente 50 cts de euro. Los vehículos más populares fueron las lociones (60%) seguido de las cremas (13%), aceites (12%), pomadas (8%) y ungüentos (2%). Sólo el 12% de los 100 productos más vendidos estaban realmente libres de alergenos (87 contenían una mezla de fragancias, 75 mezcla de parabenos y 74 tocoferol). Los productos publicitados como “recomendado por dermatólogos” costaban de promedio unos 70 cts. Productos “libres de ftalatos” eran asimismo más caros (aproximadamente 1,2 €). Ahora bien, las lociones eran más baratas que las cremas de noche (pomadas), que costaban aproximadamente el doble. Entre los productos que en la publicidad del envase se afirmaba que estaban “libres de fragancia”, el 45% contenían al menos 1 fragancia. Ahora bien, los productos que realmente no contenían alergenos costaban el mismo precio que el resto (Xu S, 2017). En otro estudio que se evaluaron los ingredientes contenidos en 50 cremas hidratantes caras y 50 baratas se comprobó que las hidratantes caras contenían más sustancias alergénicas (8.28 vs 5.60, P = 0.003) que las baratas (Chou M, 2018). Por tanto, dada la falta de evidencias fiables que justifiquen la eficacia real de los productos hidratantes, para su recomendación se debería tener en cuenta el precio, la ausencia real de alergenos en su composición y en menor medida las preferencias del consumidor. Sin embargo, al final, el paciente es el que escoge la hidratante valorando la “sensación” que le producen en la piel, lo cual es completamente subjetivo.