Currículum
Tema 17. Lesiones premalignas y carcinomas de los queratinocitos
1. INTRODUCCIÓN
0/12. LESIONES PREMALIGNAS
0/53. CARCINOMAS DE LOS QUERATINOCITOS
0/24. CARCINOMA BASOCELULAR
0/95. CARCINOMA ESPINOCELULAR
0/106. BIBLIOGRAFIA
0/15.1. Carcinoma espinocelular o escamoso. Introducción
El CEC es una neoplasia maligna de la piel caracterizada por una proliferación anormal de queratinocitos. Es la segunda más común en todo el mundo, únicamente por detrás del CBC, y generalmente se produce en la piel con daño actínico crónico en pacientes de piel clara y edad avanzada. Se cree que deriva de las células espinosas epidérmicas (estrato de Malpighio), por su similitud morfológica, y representa aproximadamente el 20% de los CQ (Parekh V, 2017).
Se presenta por lo general como un nódulo eritematoso de crecimiento más rápido que el CBC (crece aproximadamente 0,5 cm en 6 meses), de centro descamativo o queratósico, similar al queratoacantoma (que crece 1 cm en 2 meses) o ulcerado o como una úlcera de bordes indurados. Aparece por lo general en zonas fotoexpuestas de la cara o las manos o sobre superficies mucosas (labio inferior o mucosa oral o lingual y mucosa genital). No es raro que un paciente desarrolle múltiples CEC o sus lesiones precursoras en pocos años por lo que, en conjunto, representa una importante carga de trabajo.
Es más frecuente en hombres (2-3 veces más habitual que en mujeres), probablemente por realizar mayor número de trabajos al aire libre con un gran número de horas de exposición a los rayos UV a lo largo de la vida (albañiles, marinos, agricultores). El riesgo de desarrollar CEC probablemente continuará aumentando debido al envejecimiento de la población y al incremento de horas de sol acumuladas que ello representa (Waldman A, 2019).
Su incidencia aumenta de manera exponencial con la edad. En la población general, el CEC suele aparecer a partir de los 70 años, aunque se puede manifestar a edades más tempranas en ciertos grupos de riesgo (receptores de trasplantes de órganos, pacientes con epidermólisis ampollosas). Es muy difícil de determinar porque el CQ no es de declaración obligatoria en muchos de los registros de cáncer de todo el mundo (Dessinioti C, 2022). En el Global Burden of Disease de 2019 se describió la presenciade 29 tipos de cáncer en 195 países, que comprendía un total de 24,5 millones de casos incidentes (de los cuales 7,7 millones eran CQ), con el resultado de 9.6 millones de muertes por esta enfermedad. En hombres, los cánceres incidentes más comunes fueron los CQ (4,3 millones), seguidos del cáncer traqueal, bronquial y pulmonar (1,5 millones) y el cáncer de próstata (1.3 millones). En las mujeres, los cánceres incidentes más comunes fueron igualmente los CQ (3,3 millones), seguidos del cáncer de mama (1,9 millones) y el cáncer colorrectal (819 mil). Ahora bien, se detectó una gran heterogeneidad entre los diferentes países, reflejando las diferentes exposiciones a factores de riesgo, entornos económicos, estilos de vida y acceso a la atención y el cribado (Global Burden of Disease Cancer Collaboration, 2019). Entre las neoplasias cutáneas, la mayor incidencia de CQ ocurre en Australia, con una tasa de 1.170 por 100.000 habitantes, 5 veces mayor que todos los otros tipos de cáncer combinados (Staples MP, 2006). Como se ha comentado, ello probablemente tenga relación con el elevado número de personas de fototipo claro residentes y el elevadísimo grado de insolación en esta región. En EE.UU., un informe de 2012 estimó que hubo más de 5.4 millones de CCNM en más de 3.3 millones de personas tratadas (Rogers HW, 2015). Las tasas de incidencia estandarizadas por edad aumentan en todo el mundo y son mucho más altas que la del melanoma. Las tasas de mortalidad estandarizadas por edad son variables. Mientras que el desarrollo de CBC se debe principalmente a la exposición intensa a los rayos UV durante la infancia y la adolescencia, el desarrollo de CEC está relacionado con la exposición acumulada, crónica, a los rayos UV durante décadas. Aunque las tasas de mortalidad son relativamente bajas, el CEC es un problema creciente para los servicios de atención médica, causando morbilidad significativa, especialmente en grupos de mayor edad (Nanz L, 2024). Los CQ si bien tienen una menor propensión a evolucionar hacia una enfermedad avanzada que el melanoma cutáneo, su carga absoluta de mortalidad ha superado recientemente la del melanoma (Stonesifer CJ, 2021).
Si nos ceñimos a los CEC, en un estudio poblacional realizado simultáneamente en 3 países representativos de 3 continentes, se comprobó que la incidencia de CEC se está estancando o disminuyendo en Australia, se mantiene estable en los Estados Unidos (2013-2015) y sigue aumentando en Alemania (2007-2015). Las cifras de incidencia estimadas en este estudio fueron de 550, 783 y 80 por 100.000 habitantes en cada uno de los tres países respectivamente. La mortalidad por CCNM parece estar aumentando en Alemania y se mantiene en Australia (no se disponía de los datos de EE. UU.) (Stang A, 2019). En el registro de cáncer de Girona (Cataluña, Spain) se detectó que la incidencia ajustada por edad fue de 11.18 por 100.000 habitantes, y que el CCNM había aumentado de 48,53 (período 1994-95) a 60,54 (2004-05) con un incremento medio anual de un 2.30% (mayor en mujeres, 2.65%, que en hombres 1.99%) (Vilar-Coromina N, 2011).
A pesar de las campañas de salud sobre los efectos perniciosos del sol y el cáncer de piel la incidencia de CEC continúa aumentando en todo el mundo. Un estudio del Registro del Cáncer de Corea del Sur que analizaba la incidencia de ese tipo de cáncer entre 1999 y 2014 detectó que la incidencia de CEC había ido aumentando constantemente durante ese período tanto en hombres (a raíz de un incremento medio anual 3.3%) como en mujeres (incremento 6.8%) (Oh CM, 2018). En Rochester, Minnesota, las tasas anuales de incidencia ajustadas por edad para CEC por 100.000 mujeres aumentaron de 47 casos de 1984-1986 a 100 casos de 1990-1992; las tasas correspondientes para hombres aumentaron de 126 casos a 191 casos por 100.000 habitantes (Gray DT, 1997).
En España, la incidencia de CCNM se había duplicado o triplicado en ambos sexos entre 1978 y 2007, indicando que las medidas de prevención primaria instauradas en nuestro país eran insuficientes, mientras que en Australia, entre 2003 y 2007, se había conseguido frenar la incidencia de melanoma lo que lleva a pensar que las estrategias preventivas iniciadas varias décadas antes en ese país habían sido efectivas (Martín García E, 2017).