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Currículum

Tema 18. Tumores melanocíticos: nevos y melanomas

5. CONDUCTA A SEGUIR ANTE UN PACIENTE CON LESIONES PIGMENTADAS

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4.8. Seguimiento de los pacientes con melanoma

A pesar de que la mayoría de los melanomas se diagnostican en estadíos precoces y curan con cirugía, la supervivencia no es del 100%, ni siquiera en el estadio I, y, entre el 20% y el 30%, de los pacientes con melanomas invasivos pueden desarrollar una recurrencia en un plazo de 5 años.

El objetivo principal del seguimiento es detectar rápidamente las recurrencias para poder iniciar un tratamiento precoz. Esto presupone que un tratamiento precoz probablemente mejore el control regional de la enfermedad, la calidad de vida y la supervivencia. Por lo tanto, el seguimiento debe orientarse principalmente al pronóstico, pero también debe incluir la detección de nuevos melanomas primarios.

Cuando no existían tratamientos eficaces para el tratamiento del melanoma metastásico, muchas escuelas abogaban por no realizar pruebas de imagen ni otras exploraciones complementarias en el seguimiento e indicarlas sólo si aparecían síntomas o hallazgos en la exploración física. Sin embargo, en el contexto actual, esto no tiene sentido. Una investigación en el mundo real con pacientes en estadio IIB-IIIC sometidos a vigilancia por imágenes comparó el tratamiento y los resultados de supervivencia entre la recurrencia asintomática detectada mediante vigilancia y la recurrencia sintomática. La recaída en los pacientes con recurrencia asintomática detectada mediante vigilancia se asoció con una menor carga de enfermedad en el momento de la recurrencia, un mejor pronóstico, mayores tasas de respuesta al tratamiento sistémico y mejores resultados de supervivencia.

Por ello, se recomienda un seguimiento multidisciplinario de los pacientes con melanoma tras el tratamiento quirúrgico de la lesión primaria, desde atención primaria, a través de todas las especialidades que tratan a cada paciente, sin olvidar la educación de los propios pacientes en la fotoprotección/fotoevitación y la autoexloración.

No existe un acuerdo internacional sobre la sistemática de seguimiento, ni en cuanto al tiempo de seguimiento, ni en cuanto a la frecuencia de las visitas, ni en relación con el tipo de exploraciones complementarias a realizar. Sin embargo, sí existe un consenso general en adaptar estas exploraciones a los factores pronósticos del melanoma, especialmente al estadio clínico-patológico de la AJCC, es decir, a peor pronóstico, mayor frecuencia entre las visitas y exploraciones más exhaustivas (NCCN, 2024; Garbe C, 2025; Cancer Council Australia guidelines, 2020)

Como el melanoma puede dar metástasis tardías, se recomienda un seguimiento hasta 10 años (según algunas escuelas excluyendo a los pacientes de bajo riesgo) y la cadencia de visitas suele ser inicialmente cada 3 meses, para pasar posteriormente a semestrales y finalmente anuales.

Las pruebas complementarias a realizar en los pacientes de mayor riesgo de recaída (en general, estadios IIB-III) incluyen TC tóraco-abdominal o PET-TC y, para algunas escuelas, en los primeros años RNM cerebral. Está discutido hasta qué punto es útil el marcador tumoral S100 en el seguimiento.

En los pacientes con estadios 0-IIA, se suele recomendar seguimiento clínico y pruebas dirigidas en caso de presentar signos y/o síntomas sugestivos de metástasis.

En el caso de pacientes con ganglio centinela positivo a los que no se haya realizado una linfadenectomía selectiva (tal como recomiendan las directrices actuales), es muy importante realizar el seguimiento mediante ecografía de la zona de drenaje linfático en la que se detectó positividad para la biopsia del ganglio centinela, de cara a extirpar las metástasis ganglionares lo más precozmente posible si éstas se desarrollan.

Como se ha comentado, es importante educar al paciente en los signos y síntomas que le deben hacer sospechar una metástasis (autoexploración de la cicatriz y zonas de drenaje linfático) y establecer circuitos que le permitan contactar fácilmente con el equipo médico que lo controla en caso de detectarlos.

También hay que tener en cuenta la posibilidad de la aparición de un segundo melanoma en hasta aproximadamente un 2-9% de los casos, cifra que se eleva en el contexto del síndrome del nevus displásico (SND), el melanoma múltiple (MM) o el melanoma familiar (MF). Todos los pacientes deberían ser advertidos de la posibilidad de un segundo melanoma de cara a la autoexploración y los últimos grupos (SND, MM, MF), con mayor riesgo, deberían seguir control dermatológico de por vida (Marquez Rodas I, 2024).