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Currículum

Tema 18. Tumores melanocíticos: nevos y melanomas

5. CONDUCTA A SEGUIR ANTE UN PACIENTE CON LESIONES PIGMENTADAS

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3.1. Introducción

Se denomina así al tumor maligno derivado de los melanocitos. Es el cáncer cutáneo de mayor mortalidad. Puede causar metástasis desde volúmenes tumorales muy pequeños (incluso a partir de tumores con menos de 1 mm de profundidad) y, una vez diseminado, es muy resistente a los tratamientos antineoplásicos tradicionales, como la radioterapia o la quimioterapia. Aunque se calcula que las nuevas terapias frente al melanoma (inmunoterapia, terapias dirigidas) han influido en que la mortalidad por melanoma disminuya un 17,9% en el periodo 2013-2016 (Berk-Krauss J 2020), el mejor tratamiento del melanoma sigue siendo un diagnóstico precoz.

El melanoma metastásico es la neoplasia que produce una mayor pérdida de años de vida, más de 20 como promedio (Salama AK, 2012), hecho que se sigue manteniendo en la última década (Thiam A, 2016).

Como hemos comentado, el factor de riesgo más importante de melanoma es el número de nevus melanocíticos. A ello se suma la historia familiar, la susceptibilidad genética y los antecedentes personales de haber padecido un melanoma previo. Aproximadamente un 1-8% de los pacientes con historia previa de melanoma desarrollaran uno o varios melanomas a lo largo de la vida (Rastrelli M, 2014).

En conjunto, los varones desarrollan melanoma 1,5 veces más que las mujeres. En personas de menos de 40 años es más frecuente entre las mujeres, pero a partir de los 75 años es 3 veces más frecuente en varones (Rastrelli M, 2014).

En Europa las tasas más elevadas se dan en los países del norte como en Reino Unido, Irlanda y Holanda, y las más bajas se observaron en Portugal y España (Arnold M, 2014), donde en un estudio la incidencia detectada fue de 8.76 casos por 100.000 personas/año (Tejera-Vaquerizo A, 2016).

De manera global, la incidencia de melanoma sigue aumentando, aunque parecen haberse reducido los porcentajes de incremento. En la mayoría de países se venía detectando un incremento rápido y sostenido a un ritmo de un 3-8% anual desde los años 60, duplicándose cada 10-20 años hasta 1990. Este incremento actualmente se debe al mayor número de melanomas delgados detectados en Europa, Norteamérica y Australia, donde reside una parte importante de la población con fenotipos de alto riesgo (piel clara y más de 50 nevus melanocíticos) y probablemente en relación con la exposición a los rayos UV recreacionales (Desmond RA, 2003). En un estudio reciente que incluía 18 registros de cáncer europeos, con una población de 117 millones de habitantes, se registraron un total 415.000 melanomas. Se detectó un incremento estadísticamente significativo especialmente a expensas de los melanomas in situ (7.7% anual en varones y 6.2% en mujeres) y de los melanomas delgados (10% anual en varones y 8.3% en mujeres) (Sacchetto L, 2018). Desgraciadamente, el aumento del diagnóstico de melanomas delgados, no parece haber disminuido el número absoluto de melanomas gruesos que se siguen diagnosticando (Rimal R 2024). Por otra parte, se han detectado mayores incrementos entre personas de edad más avanzada. En un estudio realizado en Holanda se comprobó que el mayor incremento se producía entre pacientes mayores de 70 años (de 18 a 103/100.000 personas/año en ancianos y en ancianas de 23 a 70/100,000) durante el período de 1989 a 2015 (Schuurman MS, 2019). Esta misma tendencia se ha observado en nuestro entorno (Podlipnik S 2020).

En algunas regiones de EE.UU. la incidencia de melanoma se incrementó del 20,7/100.000 en 2001 a 28.2/100,000 en 2015 (Thrift AP, 2019).

En una estimación de la carga total del cáncer registrado en 20 países de todo el mundo, realizado por la International Agency for Research on Cancer, se calculó que en 2018 se habían producido un total de 18.1 millones de casos de cáncer y 9.6 millones de muertes por esta enfermedad. En el cómputo global, el cáncer de mama era el que tenía mayor incidencia (55,2/100.000), seguido por el cáncer de próstata (33,1/100.000) y el de pulmón (27,4/100.000), que era el de mayor mortalidad (23,1/100.000) (Bray F, 2018). En el conjunto de estos países la incidencia del melanoma representaba un 3,8/100.000, lo que le situaría en el puesto 19 del ranking mundial, con una mortalidad estimada del 0,8/100.000. Ahora bien, esta incidencia varía sustancialmente entre los diferentes países dependiendo del color de la piel, los estilos de vida al aire libre y el estatus económico. En los países occidentales, la incidencia es mucho mayor. En Alemania fue de 38.2/100.000; en el Reino Unido de 26,8/100.000 y en Francia, Italia y EE.UU. de poco más de 20/100.000. Australia, que fue repoblada en su día por personas de origen Celta, entre los que hay muchos pelirrojos, y es uno de los países con mayor insolación, era el que tenía mayor incidencia (57,6/100.000) mientras que en España, donde predominan los fototipos III y IV en este registro las cifras estimadas fueron de 11,5/100.000 (GLOBOCAN, 2019).