Currículum
Tema 18. Tumores melanocíticos: nevos y melanomas
1. INTRODUCCIÓN
0/12. NEVOS MELANOCÍTICOS (NM)
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2.1. Nevus melanocíticos
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2.1.1. Nevos melanocíticos congénitos (NMC)
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2.1.2. Otras variedades de nevos melanocíticos congénitos
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2.1.3. Nevos melanocíticos comunes adquiridos (NMCA)
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2.1.4. Otras variedades de nevos melanocíticos comunes adquiridos
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2.1.5. Nevus displásicos (ND)/Nevus clínicamente atípicos (NCA)
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2.1.6. Nevos y melanoma
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2.1.7. Seguimiento de un paciente con nevus
3. MELANOMA
0/64. TRATAMIENTO DEL MELANOMA
0/85. CONDUCTA A SEGUIR ANTE UN PACIENTE CON LESIONES PIGMENTADAS
0/16. CONDUCTAS DE FOTOPROTECCIÓN
0/17. BIBLIOGRAFIA
0/12.1. Nevus melanocíticos
Son lesiones circunscritas de la piel, constituidas por agregados de células melanocíticas formando nidos de 3 o más células en contacto directo. Se manifiestan como máculas, maculo-pápulas o pápulas, de escasos milímetros a varios centímetros de diámetro que contienen más o menos pigmento de origen melánico. Pueden localizarse en cualquier zona del tegumento.
Abarcan una gran variedad de tumores benignos con características macroscópicas, dermatoscópicas y microscópicas variables. Su importancia estriba en distinguirlos del melanoma y en reconocer su asociación con el riesgo de transformación a melanoma del individuo.
Su causa no se conoce con exactitud. Es muy importante la predisposición genética sobre la que actuaría el principal factor ambiental, la exposición al sol en edades tempranas.
Los nevus y los melanomas comparten algunas mutaciones. Los nevus melanocíticos comunes adquiridos (NMCA) almacenan mutaciones en BRAF, el oncogén predominante mutado también en el tipo más frecuente de melanoma. Los NM congénitos contienen mutaciones de NRAS y los nevus azules mutaciones de GNAQ. En los nevus de Spitz se han encontrado frecuentemente mutaciones de HRAS. Estas mutaciones conductoras facilitan la proliferación celular propia de los nevus melanocíticos (Roh MR, 2015). El final de la fase proliferativa da paso a un programa de senescencia que suspende el crecimiento del nevus y lo hace desvanecer. Solo en el caso de que aparezcan nuevas alteraciones tumorogénicas puede producirse la progresión maligna.
Los NM son muy frecuentes en los niños y los adolescentes. Pueden ser congénitos o adquiridos, suelen tener un color marrón oscuro, pero por lo general presentan una morfología típica (simetría en la forma y bordes redondeados) y un tamaño menor de 5 mm. En un estudio realizado por nuestro grupo detectamos que el diagnóstico más común en las consultas de Dermatología en pacientes menores de 16 años fue el de nevus melanocítico (cerca del 20% de las consultas), seguido por las verrugas vulgares (12%) y la dermatitis atópica (casi el 9%), probablemente porque en España hay muchas horas de insolación, los niños se sobreexponen al sol y por el miedo de los pediatras al melanoma (Casanova JM, 2008).
La transformación de un NMCA a melanoma en la infancia es excepcional (Levy R, 2016). Algunos NMCA pueden estar presentes desde los primeros años de vida, tienden a incrementarse en número a lo largo de la infancia y la adolescencia. Su número depende en parte de la cantidad de exposición solar y del fototipo (los fototipos claros tienen más nevus) y del grado de fotoprotección (Moreno S, 2016). Aunque la zona donde se ven más nevus en edad infantil es el tronco en ambos sexos, los niños presentan más nevus en el tronco que las niñas y las niñas más en las piernas que los niños.
El uso de la dermatoscopia ha permitido la evaluación de las estructuras subsuperficiales de la piel y ha contribuido a una evaluación clínica más precisa y a una mejor clasificación de los NM.