Currículum
Tema 01. ESTRUCTURA Y FUNCIONES DE LA PIEL
1. INTRODUCCION
0/12. LA EPIDERMIS Y LA FUNCIÓN BARRERA
0/53. LA UNIÓN DERMO-EPIDÉRMICA Y LOS DESMOSOMAS
0/14. LOS ANEJOS CUTÁNEOS
0/55. LA DERMIS, EL COLÁGENO Y LA MATRIZ EXTRACELULAR
0/36. CICATRIZACIÓN DE LAS HERIDAS
0/37. LA HIPODERMIS, PANÍCULO ADIPOSO O GRASA SUBCUTÁNEA
0/58. El SISTEMA INMUNE CUTÁNEO
0/69. BIBLIOGRAFÍA
0/1IMATGES TEMA
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7.3. Celularidad del tejido adiposo
Las células más características del tejido adiposo son los adipocitos que, además de acumular grasa, producen adipocinas con importantes funciones endocrinas. En el estroma del TA también residen las células madre (CMTA), abundantes células inmunes (macrófagos, neutrófilos y linfocitos) y células endoteliales que representan más de la mitad de la celularidad del tejido adiposo subcutáneo y del tejido adiposo visceral. El equilibrio entre estos tipos celulares y su perfil de expresión está estrechamente relacionado con el mantenimiento de la homeostasis energética. El aumento del tamaño de los adipocitos y el número y tipo de células inmunes infiltradas tienen una estrecha relación con las enfermedades del síndrome metabólico (Esteve-Ràfols M, 2014). Los cambios en la masa de tejido adiposo (p.ej., obesidad, anorexia y lipodistrofia) tienen efectos profundos en múltiples sistemas corporales, incluidos el inmunológico, el reproductivo y el hematopoyético, con repercusión sobre importantes enfermedades sistémicas (Avram MM, 2005). Los adipocitos son los responsables de la secreción de adipocinas como la leptina, la resistina y la adiponectina.
Las CMTA pueden diferenciarse en macrófagos. Ambos tienen características comunes, como la capacidad de secreción de citocinas y la fagocitosis, que se pierde cuando los preadipocitos se diferencian a adipocitos maduros. Pero la mayoría de los macrófagos provienen de los monocitos circulantes. Los adipocitos secretan quimiocinas como la proteína quimioatrayente de monocitos-1 (MCP-1) que induce la infiltración del TA por monocitos sanguíneos. La leptina, secretada por los adipocitos, incrementan la expresión de moléculas de adhesión como la ICAM-1 por las células endoteliales lo que induce la adhesión y transmigración de los monocitos sanguíneos. Los adipocitos secretan igualmente factor estimulador de colonias-1 (CSF-1) que crea un microambiente favorable para que los monocitos se multipliquen y se diferencien en macrófagos maduros.
La inflamación crónica presente en la obesidad, junto con la mayor infiltración de macrófagos en el TAB, indica la existencia de una relación estrecha entre el sistema inmunitario y la obesidad. Al inicio de la respuesta inflamatoria las primeras células del infiltrado son los neutrófilos, y a medida que cede la respuesta inflamatoria y el daño se repara, se incrementa el número de macrófagos que reparan el daño y la inflamación. Como se ha comentado al hablar del sistema inmune innato, los macrófagos pueden mostrar un perfil proinflamatorio o antiinflamatorio. La activación de los macrófagos es promovida por la secreción de moléculas producidas por linfocitos T helper, en particular el IFN-γ, en respuesta a un daño o una infección. Los macrófagos así activados se denominan de tipo 1 (M1) y son proinflamatorios y con actividad microbicida elevada. Los macrófagos pueden activarse de forma alternativa (M2) en respuesta a las interleucinas IL-4 y/o IL-13 (perfil M2a), secretadas entre otros tipos celulares por los adipocitos. El perfil M2a muestra un programa de expresión génica antiinflamatorio y contribuye activamente a la resolución de la inflamación y el inicio de la fibrosis (Esteve-Ràfols M, 2014). Las CMTA tienen un potente efecto inmunosupresor gracias a su interacción con las células T, los macrófagos, las células B, las células dendríticas (DC) y las células asesinas naturales (células NK). Regulan el sistema inmune mediante la secreción de citocinas, factores de crecimiento, mediadores antiinflamatorios, enzimas activas y vesículas extracelulares (EV). Derivan de células madre mesenquimales del tejido adiposo. Su principal ventaja respecto a las células madre de la médula ósea o del cordón umbilical es que se pueden extraer repetidamente y en grandes cantidades del TASC y tienen efectos inmunomoduladores y de reparación de la piel (Sun T, 2024).