Currículum
Tema 01. Estructura y funciones de la piel
1. INTRODUCCION
0/12. LA EPIDERMIS Y LA FUNCIÓN BARRERA
0/53. LA UNIÓN DERMO-EPIDÉRMICA Y LOS DESMOSOMAS
0/14. LOS ANEJOS CUTÁNEOS
0/55. LA DERMIS, EL COLÁGENO Y LA MATRIZ EXTRACELULAR
0/36. CICATRIZACIÓN DE LAS HERIDAS
0/37. LA HIPODERMIS, PANÍCULO ADIPOSO O GRASA SUBCUTÁNEA
0/58. El SISTEMA INMUNE CUTÁNEO
0/69. BIBLIOGRAFÍA
0/1IMATGES TEMA
0/01.1. Introducción
La piel es la capa más externa del organismo y al mismo tiempo es el órgano más grande en peso y extensión. Tiene una superficie de aproximadamente 1,8 m2. Actúa como interfaz entre el interior de nuestro organismo y el entorno que lo rodea y comprende tres tipos de tejidos: la epidermis, la dermis y la hipodermis o tejido graso subcutáneo, que varían significativamente en su anatomía y función. El grosor de cada capa varía según la región del cuerpo. En general, es más fina en la cara, los pliegues (cuello, axilas, ingles) y la parte interna de los brazos y los costados, tiene un grosor intermedio en el tronco, el abdomen y la superficie de extensión de las extremidades y es más gruesa en las palmas y las plantas que, por otra parte, no contienen pelo. La parte superior de la espalda se considera gruesa por el aumento del espesor de la dermis, como se constata, además de histológicamente, al realizar una extirpación en esta zona. En los pacientes obesos el grosor de la piel aumenta en el abdomen y las nalgas a expensas del tejido subcutáneo.
Mantener la integridad de la piel y sus apéndices es una de las prioridades de supervivencia del ser humano. Entre sus funciones destacan, además, la formación de una barrera eficaz frente al medio ambiente, evitando la invasión de patógenos y defendiéndonos de las agresiones químicas (alérgenos y sustancias cáusticas) y físicas (calor, frío, radiación ultravioleta), así como de la pérdida descontrolada de agua y solutos (Chambers ES, 2020). También es efectiva para amortiguar algunos traumatismos y reparar las heridas, almacenar energía, regular la temperatura corporal y, junto con la voz y la mirada, forma parte de los sistemas de relación interpersonal. Su anormalidad tiene un gran impacto social y psicológico.
La piel está compuesta por dos capas principales: la epidermis y la dermis, a las que se suma una tercera capa denominada hipodermis o tejido celular subcutáneo, que se localiza por debajo de la dermis. También comprende los apéndices cutáneos (folículos pilosos, glándulas sudoríparas, glándulas sebáceas, uñas y glándulas mamarias) que se originan por una invaginación de la epidermis embrionaria (Arda O, 2014).
La epidermis consta de células epiteliales apiladas como ladrillos que forman una barrera casi impermeable. La forman cuatro capas distintas: estrato basal, estrato espinoso, estrato granuloso y estrato córneo. Las células madre epiteliales (CME), proliferativas y progenitoras, residen en la capa basal de la epidermis, donde se autorenuevan y diferencian hacia arriba para dar lugar a las capas de tejido estratificado. Al salir de la capa basal, pierden su potencial mitótico y adoptan una forma poligonal para intercalarse en la capa espinosa. La siguiente capa es una barrera llena de lípidos hecha de gránulos y cuerpos laminares llamada capa granular. Finalmente, la mayor parte de la protección mecánica y química la proporciona la capa córnea cuyas células pierden el núcleo y se aplanan a medida que avanzan en esta capa superficial. Estas células planas, muertas, combinadas con sus queratinas agrupadas y resistentes a proteolíticos, lípidos hidrofóbicos, corneodesmosomas y uniones estrechas generan un recubrimiento hidrofóbico que sella la piel. Las capas epidérmicas actúan al unísono para restringir físicamente la pérdida de agua y la penetración de agentes nocivos. Debajo de la epidermis se encuentra la dermis, que se divide en dos capas estructural y funcionalmente distintas: la dermis papilar, conectada a la epidermis por la membrana basal, y la dermis reticular. Ambas capas contienen fibras de colágeno y elastina densamente empaquetadas y por matriz extracelular (MEC), junto con una baja celularidad compuesta principalmente de fibroblastos. Los folículos pilosos y las glándulas sebáceas asociadas forman las llamadas unidades pilosebáceas, y son esenciales para la producción de lípidos que actúan como emolientes. Las glándulas sudoríparas participan en la termorregulación, al controlar la pérdida de agua. La hipodermis o grasa subcutánea, es rica en adipocitos. Aísla al cuerpo del frío y ayuda a absorber los impactos además de almacenar reservas de energía.