Currículum
Tema 01. Estructura y funciones de la piel
1. INTRODUCCION
0/12. LA EPIDERMIS Y LA FUNCIÓN BARRERA
0/53. LA UNIÓN DERMO-EPIDÉRMICA Y LOS DESMOSOMAS
0/14. LOS ANEJOS CUTÁNEOS
0/55. LA DERMIS, EL COLÁGENO Y LA MATRIZ EXTRACELULAR
0/36. CICATRIZACIÓN DE LAS HERIDAS
0/37. LA HIPODERMIS, PANÍCULO ADIPOSO O GRASA SUBCUTÁNEA
0/58. El SISTEMA INMUNE CUTÁNEO
0/69. BIBLIOGRAFÍA
0/1IMATGES TEMA
0/02.2. El estrato basal
El estrato basal, también conocido como estrato germinativo o proliferativo, es la capa más profunda. Está formado por una sola capa de células cilíndricas. El núcleo es relativamente grande, el citoplasma escaso y basófilo, y contiene únicamente queratinas de bajo peso molecular. Comprende nichos de células madre epiteliales y de otras células progenitoras amplificadoras transitorias (CAT) que ocupan una capa suprabasal. A medida que los queratinocitos migran hacia la superficie de la piel, salen del ciclo celular (pierden la capacidad proliferativa) e inician la diferenciación terminal, generando en última instancia las capas epidérmicas suprabasales intermedias y superficiales (Polito MP, 2023). Los queratinocitos basales, con propiedades de células madre, desempeñan un papel esencial en el desarrollo epidérmico y en la recuperación del daño cutáneo. En esta capa son frecuentes las figuras de mitosis, indicando su actividad proliferativa. Como hemos comentado, sufren 2 tipos de divisiones, una horizontal y simétrica, por la que a partir de una célula madre se forman 2 células madre paralelas que siguen unidas a la membrana basal y contribuyen a la extensión de los tejidos de la piel, y una vertical o asimétrica, por la que la célula madre se transforma en CAT con capacidad de multiplicarse y migrar, facilitando la estratificación epidérmica. En este proceso participan múltiples vías de señales y factores de transcripción manera coordinada, proporcionando la polaridad y el dinamismo celular propios de la epidermis (Yin H, 2023).
Al igual que otros tejidos regenerativos, la epidermis se renueva constantemente mediante la proliferación de células madre de la capa basal y la diferenciación de los queratinocitos a medida que ascienden hacia la capa córnea, donde mueren por apoptosis y se desprenden de forma inadvertida. Es un largo proceso en el que intervienen factores endógenos y exógenos (p.ej. concentración de Ca2, citocinas, irradiación UV, frío, calor, etc.) que afectan la dinámica y la homeostasis epidérmica. El turnover epidérmico normal, desde que el queratinocito nace en el fondo de la epidermis, hasta que sufre la apoptosis y descama, es de 52,5 días, divididos en 7 días en el compartimento proliferativo, 31,5 en el compartimento de diferenciación y 14 días en el estrato córneo (rango 39-75 días según la región anatómica). Ahora bien, en dermatosis caracterizadas por la hiperproliferación epidérmica, como la psoriasis, el tiempo de recambio epidérmico se reduce más de cinco veces, de 52,5 a 9,8 días (Zhang H, 2015). Tanto en la psoriasis como en otras dermatosis inflamatorias/autoinmunes, el estímulo que desencadena esta actividad proliferativa son las citocinas secretadas por el sistema inmune. También existe un incremento claro en la proliferación de los queratinocitos basales en el carcinoma basocelular (CBC), la neoplasia maligna con diferencia más frecuente en humanos (Matas C, 2023). En este caso se origina por mutaciones genéticas del gen conductor Ptch, que afecta las células madre del estrato basal epidérmico (y también de la matriz y el promontorio de los folículos pilosos), producidas por la radiación UVA del sol.
En el estrato basal también asientan los melanocitos, células que derivan de la cresta neural. Durante la embriogénesis se desplazan hasta la piel y se sitúan entre los queratinocitos basales. Los melanocitos posmigratorios están firmemente adheridos a la membrana basal y su morfología, crecimiento, adhesión y migración están bajo el control de los queratinocitos vecinos (Wang JX, 2016). Se trata de células dendríticas que se activan bajo el estímulo de la radiación solar e inician la síntesis de melanina, el pigmento oscuro que es responsable del color de la piel y que actúa como fotoprotector natural. Dicha síntesis se produce gracias a la conversión de tirosina en DOPA por la enzima tirosinasa. Posteriormente, la melanina es envuelta en melanosomas (partículas intracelulares alargadas que miden de 0,2 a 0,6 nm), que viajan por las dendritas del melanocito hacia los queratinocitos vecinos. Los gránulos de melanina alcanzan el citoplasma de los queratinocitos por una fagocitosis de las puntas de las dendritas de los melanocitos y la sitúan como una “boina” para cubrir el núcleo y así evitar el daño solar del ADN (Yousef H, 2023). Los melanocitos producen dos tipos de melanina: la feomelanina (rojiza-amarillenta, con una baja capacidad fotoprotectora, típica de pacientes pelirrojos) y la eumelanina, reconocida como la melanina normal (de color marrón-negro, con mucha más eficiencia). Los melanocitos no se detectan con facilidad en los cortes histológicos con la tinción convencional de hematoxilina y eosina (H&E). Muestran un aspecto “lacunar” (por un artefacto de retracción del citoplasma) y no se identifican sus dendritas. Las mejores tinciones para visualizar los melanocitos son el melan A, la proteína S100 y el HMB45 (Pernick N, 2024). En un corte perpendicular, la proporción de melanocito/queratinocito varía entre 1 cada 4 y 1 cada 10 según las regiones anatómicas, siendo el número de melanocitos aproximadamente el mismo en todas las razas humanas. Las diferencias raciales se atribuyen a diferencias en la cantidad de melanina y melanosomas que los melanocitos producen y transfieren a los queratinocitos. Ahora bien, a escala tridimensional se calcula que cada melanocito proporciona melanina a un total de unos 40 melanocitos, con los que forma la denominada “unidad melanocito-epidérmica” (Seiberg M, 2001). Por otra parte, los nevus melanocíticos, los tumores benignos más frecuentes en la infancia y la adolescencia, se forman por un acúmulo de melanocitos en forma de nidos en la unión dermo-epidérmica como consecuencia de mutaciones inducidas por la radiación UV en el gen BRAF (Canal E, 2023), aunque si se producen un mayor número de mutaciones en diversos genes y estas son aberrantes, se pueden originar los tumores malignos con mayor letalidad, los melanomas (Moreno S, 2023). Durante su progresión, los melanocitos pierden su interacción con los queratinocitos, lo que resulta en una proliferación descontrolada e invasión de la epidermis suprabasal y de los tejidos vecinos por las células malignas (Wang JX, 2016).