Currículum
Tema 01. ESTRUCTURA Y FUNCIONES DE LA PIEL
1. INTRODUCCION
0/12. LA EPIDERMIS Y LA FUNCIÓN BARRERA
0/53. LA UNIÓN DERMO-EPIDÉRMICA Y LOS DESMOSOMAS
0/14. LOS ANEJOS CUTÁNEOS
0/55. LA DERMIS, EL COLÁGENO Y LA MATRIZ EXTRACELULAR
0/36. CICATRIZACIÓN DE LAS HERIDAS
0/37. LA HIPODERMIS, PANÍCULO ADIPOSO O GRASA SUBCUTÁNEA
0/58. El SISTEMA INMUNE CUTÁNEO
0/69. BIBLIOGRAFÍA
0/1IMATGES TEMA
0/0Imágenes tema
4.4. Las glándulas sudoríparas
Estudios embriológicos de abortos espontáneos han puesto de manifiesto que los primeros esbozos de glándulas sudoríparas en la epidermis fetal comienzan a formarse con una cresta epidérmica primaria de células basales primordiales a las 13-14 semanas de edad gestacional. Más adelante estas células se apiñan para formar múltiples montículos entre las 14 y 16 semanas. Finalmente, dan lugar a yemas y cordones que migran gradualmente hacia la dermis para formar las columnas de glándulas sudoríparas juveniles entre las 18 y 20 semanas y que las glándulas sudoríparas maduras se detectan al final de la semana 24 (Fu X, 2005).
Las glándulas sudoríparas se clasifican en ecrinas y apocrinas. Se diferencian por su distribución y función. También existen diferencias histológicas. Su objetivo principal es la secreción de sudor, con el fin de estabilizar la temperatura corporal. El sudor está compuesto por agua y electrolitos (principalmente sodio, cloruro y potasio) cuyos mecanismos de transporte han sido bien estudiados. También parece contener micronutrientes (calcio, magnesio, hierro, cobre, zinc, vitaminas), metabolitos (glucosa, lactato, amoníaco, urea, bicarbonato, aminoácidos, etanol) citocinas y cortisol, aunque las cantidades precisas son difíciles de determinar y cuyos mecanismos de secreción y/o reabsorción son todavía muy equívocos (Baker LB, 2020). Ahora bien, se ha observado que las concentraciones de electrolitos en el sudor no predicen el estado de hidratación y tampoco son un biomarcador fiable. Tampoco se han podido establecer correlaciones entre el sudor y la sangre para la mayoría estos componentes. El sudor no parece ser muy importante en la eliminación de sustancias tóxicas (en comparación con las otras vías como los riñones y el tracto gastrointestinal), ni compensan la pérdida de agua (Baker LB, 2019). En un estudio se analizaron muestras de sudor tras el ejercicio o el sobrecalentamiento para determinar las excreciones de urea, ácido úrico y electrolitos (Na+, Cl- y K+). Las secreciones de urea y K+ fueron significativamente mayores durante la carrera que durante el sobrecalentamiento inactivo para ambas glándulas, al igual que las secreciones de Na+ para las glándulas apocrinas (todos P < 0,05). Se detectó un mayor nivel de excreción de urea durante la carrera que en condiciones de calor, lo que podría atribuirse a una tasa metabólica elevada (Chen YL, 2020).
Sensores de sudor portátiles conectados a la piel permiten una monitorización no invasiva en tiempo real de señales bioquímicas asociadas con la salud y el bienestar. Estas plataformas portátiles aprovechan canales de microfluidos, sensores bioquímicos y componentes electrónicos flexibles para permitir el análisis continuo de biomarcadores basados en el sudor, como electrolitos, metabolitos y hormonas (Clark KM, 2023), pero de momento no se consideran demasiado fiables, por lo que tienen poca utilidad.
4.3.1. Las glándulas sudoríparas ecrinas (GSE) son las más comunes del cuerpo humano. Se trata de glándulas tubulares simples que están presentes por todo el cuerpo excepto el borde bermellón de los labios, el conducto auditivo externo, el lecho ungueal, el glande, el clítoris y los labios menores. La mayor concentración se detecta en la piel gruesa palmo-plantar que carece de folículos pilosebáceos.
Las GSE se localizan en la dermis y la hipodermis superior. El tipo de secreción se denomina merocrina, lo que significa que no hay pérdida de citoplasma celular durante la secreción.
Histológicamente constan de un ovillo excretor y un conducto secretor ascendente que atraviesa la dermis y la epidermis para abrirse directamente en el exterior. El ovillo excretor se localiza en la dermis inferior o la hipodermis alta y está constituido por células claras, células oscuras y células mioepiteliales (parecidas a músculos lisos). Con hematoxilina y eosina las células oscuras contienen material acuoso y glicoproteínas, revisten la superficie luminal del túbulo y tienen forma piramidal, con la base ancha hacia la luz y el vértice metido entre los ápices de las células claras. Las células claras contienen agua y electrolitos y tienen forma cúbica o piramidal. Éstas descansan sobre las células mioepiteliales, que se contraen para facilitar la secreción del sudor, y la lámina basal que delimita la glándula. Las células mioepiteliales están orientadas oblicua y longitudinalmente alrededor de porciones secretoras de los túbulos. De las células claras parten unos canalículos revestidos por microvellosidades que constituyen la vía de salida de estas células hacia la luz glandular. En el túbulo secretor, que consta de una porción contorneada inferior y otra recta que atraviesa la dermis, las células glandulares son sustituidas por una doble capa de células cuboideas. La parte del túbulo que atraviesa la epidermis tiene una forma espiral en “sacacorchos”. Se denomina acrosiringium y se abre directamente a la piel por los poros del sudor (Hodge BD, 2024; Tirado M, 2024).
La función de las glándulas sudoríparas ecrinas y la sudoración están controlados por el sistema nervioso central y periférico. La secreción de sudor por las GSE puede producirse bajo estimulación colinérgica o adrenérgica, ya que coexpresan fibras nerviosas de ambos tipos (Zhang L, 2021). Están inervadas por el sistema nervioso simpático en especial por las fibras colinérgicas que se descargan por cambios significativos de la temperatura central, pero también por fibras adrenérgicas que responden al estrés emocional como sucede con el sudor de palmas y plantas. La histamina inhibe la sudoración colinérgica impidiendo el movimiento del sudor desde las células secretoras de las glándulas sudoríparas a través de los conductos sudoríparos (Murota H, 2015).
4.3.2. Las glándulas sudoríparas apocrinas (GSA) se localizan en las zonas intertriginosas (axilas, ingles, piel perianal y genitales externos) además de la areola y el pezón mamario. Son las responsables del olor corporal y se diferencian de las GSE en su modo de secreción. Las GSA pierden la porción del citoplasma celular en contacto con la luz tubular con cada secreción. Se trata de una secreción por decapitación (“apocrina”). También se identifican por su mayor tamaño, pudiendo medir su ovillo secretor de 3 a 5 mm, en comparación con los 0,3 a 0,4 mm de las GSE. En lugar de abrirse directamente en la piel, cada una de ellas se abre en un folículo piloso. Variantes especiales de glándulas apocrinas son las glándulas ceruminosas del conducto auditivo externo, las glándulas de Moll del borde de los párpados y las glándulas mamarias.
Histológicamente los ovillos secretores de las GSA se localizan en la dermis profunda o la grasa subcutánea. No están tan enrolladas y constan igualmente de un ovillo excretor y un túbulo secretor. Están controladas hormonalmente y se activan por la acción de los andrógenos al alcanzar la pubertad, tras fijarse éstos al receptor androgénico. El túbulo secretor tiene un revestimiento de células epiteliales cúbicas simples y la luz es más grande que la de la glándula ecrina. Las células del ovillo excretor varían de tamaño dependiendo de la etapa de secreción. Son células eosinófilas cúbicas o columnares. Contienen secreciones olorosas, aceitosas, amarillas y viscosas. El tubo secretor desemboca directamente en el folículo piloso, por encima del ducto sebáceo. El cuerpo (túbulo-alvéolos) está revestido por células epiteliales cúbicas y columnares y rodeado por células mioepiteliales en una bolsa en forma de saco. El revestimiento del conducto excretor es un epitelio cúbico simple (Tirado M, 2024; Hodge BD, 2024).
4.3.3. Función de las glándulas sudoríparas
Las GSE están inervadas principalmente por fibras simpáticas colinérgicas. Sus principales funciones son la protección, preservando el pH ácido de la piel que dificulta el crecimiento bacteriano, y la termorregulación, produciendo sudor que enfría la superficie de la piel por evaporación y reduce la temperatura corporal. Cuando la temperatura central es superior a 37ºC producen sudor facilitando el enfriamiento de la piel por la evaporación del agua secretada en la misma. También se produce sudoración ecrina en caso de estímulos emocionales (ansiedad, miedo, estrés y dolor).
Las GSA tienen una estimulación androgénica y simpática adrenérgica. Sus principales funciones son la secreción de feromonas a través del sudor, que puede influir en la atracción sexual entre animales, y de material lubricante que ayuda a aumentar la resistencia a la fricción. Se activan por la actividad androgénica derivada de la acción de la 5α-reductasa durante la pubertad.
4.3.4. Enfermedades de las glándulas sudoríparas
La patología de las glándulas sudoríparas puede consistir en hiperhidrosis (producción de sudor excesiva); bromhidrosis (olor corporal excesivo); miliaria rubra (formación de pápulo-pústulas por obstrucción del conducto sudoríparo); enfermedad de Fox-Fordyce (obstrucción crónica de los conductos sudoríparos que provoca prurito intenso); o tumores (hidrocistomas, siringomas, cilindromas).
El malolor del sudor o bromhidrosis se debe a la actividad bacteriana en las secreciones de las GSA.
Los diversos síntomas asociados con la transpiración excesiva o insuficiente (fibrosis quística, displasias ectodérmicas) pueden reducir significativamente la calidad de vida del paciente.
Los diversos síntomas asociados con la transpiración excesiva o insuficiente (fibrosis quística, displasias ectodérmicas) pueden reducir significativamente la calidad de vida del paciente.