Currículum
Tema 01. ESTRUCTURA Y FUNCIONES DE LA PIEL
1. INTRODUCCION
0/12. LA EPIDERMIS Y LA FUNCIÓN BARRERA
0/53. LA UNIÓN DERMO-EPIDÉRMICA Y LOS DESMOSOMAS
0/14. LOS ANEJOS CUTÁNEOS
0/55. LA DERMIS, EL COLÁGENO Y LA MATRIZ EXTRACELULAR
0/36. CICATRIZACIÓN DE LAS HERIDAS
0/37. LA HIPODERMIS, PANÍCULO ADIPOSO O GRASA SUBCUTÁNEA
0/58. El SISTEMA INMUNE CUTÁNEO
0/69. BIBLIOGRAFÍA
0/1IMATGES TEMA
0/0Imágenes tema
2.5. Estrato córneo
Como capa más externa de la epidermis, el estrato córneo (EC) es la primera línea de defensa frente al medio ambiente. Está formado por unas 20 capas de células muertas (unas 30 en palmas y plantas), cornificadas, denominadas corneocitos. Las células son aplanadas y se organizan en forma de “pared de ladrillos y mortero”, con una matriz extracelular rica en lípidos que actúa de cemento. La muerte se produce por apoptosis (muerte celular programada), carecen de núcleo y del resto de organelas y casi todo su citoplasma está ocupado por filamentos de queratina embebidos en una matriz de filagrina, al tiempo que la envoltura lipídica cornificada (ELC) va reemplazando su membrana plasmática. Las capas más superficiales descaman continuadamente, pero de forma inadvertida (Yousef H, 2023). El EC mantiene la hidratación de la piel impidiendo la pérdida transepidérmica de agua (PTA) y solutos, lo que evita la aparición de sequedad, fisuras y grietas. Además, previene la invasión de patógenos y evita las agresiones de químicos u otros factores exógenos potencialmente dañinos, impidiendo que penetren la epidermis, alcancen la dermis y provoquen una respuesta inmune. Representa una auténtica barrera fortificada.
Los corneocitos están unidos entre sí por corneodesmosomas y por láminas de matriz extracelular lipídica liberados al espacio extracelular en las capas superiores del estrato granuloso (cuerpos de Odland). La capa córnea está en constante renovación y se caracteriza por su elevada capacidad de adaptación a las condiciones cambiantes del medio ambiente (Abdayem R, 2018). Su espesor tiene una gran variabilidad, entre la piel fina del cuello, donde la capa córnea es igualmente fina, y la piel gruesa de las zonas de roce (codos, rodillas y, en especial, palmas y plantas). También varía su efectividad según el grosor de la capa córnea (menos penetrabilidad en las zonas de EC grueso como palmas, plantas, codos, rodillas o cuero cabelludo), la edad (menor eficacia en lactantes y ancianos) o en determinadas patologías (peor función barrera las personas con piel seca o con dermatosis como las ictiosis o la dermatitis atópica) (Fluhr JW, 2023).
Los corneocitos en el estrato córneo están rodeados por una monocapa de ω-OH-ceramidas que forman la envoltura lipídica, lo que se conoce como envoltura lipídica cornificada (ELC), una estructura híbrida formada por un polímero de proteínas (queratinas) y lípidos, resistente, que ocupa la membrana citoplasmática y el exterior de los corneocitos. Los lípidos están unidos covalentemente a las proteínas de la ELC y forman la columna vertebral para la posterior adición de nuevas ceramidas libres, ácidos grasos libres y colesterol. Las ceramidas son de cadena ultralarga y derivan de la acilceramida (una combinación de ácidos grasos ω-hidroxi esterificados y esfingosinas). La filagrina forma una red con la envoltura lipídica cornificada con la función de compactar las macrofibrillas de queratina. (Elias PM, 2014, Akiyama M, 2017). La cornificación celular resultante, con el acúmulo extracelular de lípidos, la ELC, es la base de una barrera prácticamente impermeable. En la dermatitis atópica se ha detectado una alteración en la composición lipídica de las capas superiores de la piel que provocan una alteración de la barrera cutánea, permitiendo la entrada de alérgenos ambientales con las consecuentes reacciones inmunológicas e inflamación (Proksch E, 2008). Además de los cambios en la composición lipídica, las mutaciones en el gen de la filagrina alteran la conformación de la red polimérica queratina/lipídica impidiendo una correcta compactación de las queratinas lo que no evita una mayor PTA (van Smeden J, 2016). Una alteración similar se detecta en las ictiosis, una dermatosis congénita que se caracteriza por una descamación exagerada de la piel, en las que se producen queratinas encerradas en una amalgama insoluble de proteínas, entrecruzadas por transglutaminasas y rodeadas por una envoltura lipídica (Candi E, 2005). También existe una alteración de la función barrera en la patogénesis de la dermatitis de contacto y en la psoriasis.
Las dermatosis en las que destaca la patología del estrato córneo suelen estar causadas en defectos en la composición de proteínas o lípidos y manifestarse clínicamente en forma de descamación. Histológicamente suele detectarse paraqueratosis (maduración incompleta de los queratinocitos con retención de los núcleos en el estrato córneo) como en la psoriasis, el eccema crónico o el carcinoma de células escamosas. También se produce descamación en enfermedades propias del estrato córneo como las ictiosis (Murphrey MB, 2021).
Participan en la conformación de un EC sano el desarrollo de una proliferación y diferenciación epitelial normal, la interacción fluida entre la barrera quimiosensorial, el microbioma de la piel y el sistema inmune innato. Cualquier modificación de las capas madurativas inferiores que altere la composición de las queratinas o de los lípidos da como resultado un daño en la barrera y con ello una pérdida de la impermeabilidad física y química de la piel (Baroni A, 2012). Además de la queratina y los lípidos, también actúan como barrera defensiva contra las infecciones su pH acídico, los péptidos antimicrobianos (defensinas y catelicidinas), enzimas, quimiocinas y receptores tipo Toll epidérmicos. Todos ellos actúan de una manera ordenada y participativa para mantener la función barrera (Gunathilake R, 2015).
Otros dos tipos de células presentes en la epidermis son las células de Langerhans y las células de Merkel. Las células de Langerhans son células dendríticas presentadoras de antígenos (CPA) a los linfocitos. Se sitúan preferentemente en el espacio intercelular del estrato espinoso por el que se extienden sus prolongaciones delgadas formando una red casi continua en la epidermis para atrapar los antígenos exteriores. En las tinciones con hematoxilina y eosina se ven como células con núcleos intensamente basófilos, ovalados y algo convolutos, rodeados por un citoplasma claro. No tienen desmosomas, melanosomas ni tonofilamentos, pero a cambio se identifican por los gránulos de Birbeck. Las células de Langerhans pueden migrar desde la piel hasta los ganglios linfáticos regionales, donde activan y sensibilizan a los linfocitos T vírgenes (“naïve”) que se convierten en linfocitos T de memoria. También se han detectado células de Langerhans en el bazo y en el timo. Las células de Merkel se encuentran en pequeño número en el estrato basal de la epidermis. Son células muy granuladas que contienen filamentos de queratina y neuropéptidos. Actúan como paraneuronas mecanoreceptoras relacionados con la sensación táctil y lumínica que se activan al recibir los primeros rayos solares. Tienen forma ovalada y se localizan inmediatamente por encima de la membrana basal. Son más abundantes en las yemas de los dedos, aunque también se encuentran en las palmas, las plantas y la mucosa oral y genital. Están unidos a los queratinocitos contiguos mediante desmosomas y contienen filamentos intermedios de queratina y sus membranas interactúan con las terminaciones nerviosas libres de la piel (Yousef H, 2023).