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2.3. Calidad de vida

La dermatitis atópica tiene un impacto significativamente negativo sobre la calidad de vida de los pacientes y sus familiares (Eichenfield LF, 2022). Este impacto se puede medir utilizando diferentes cuestionarios de calidad de vida. Los más utilizados son el Dermatology Quality of Life (DLQI), el Children’s Dermatology Quality of Life y el Infants Dermatology Quality of Life. Para evaluar el impacto en los familiares se puede utilizar el Family DLQI o la Family Reported Outcome Measure genérica (Ali F, 2020).

Sobre el paciente deja una importante huella en la salud emocional y mental, la actividad física y el funcionamiento social. La DA limita el estilo de vida, reduce la interacción social y afecta las actividades de la vida diaria (Koszorú K, 2019). Impacta también sobre la productividad laboral. Muchos pacientes con DA han de cambiar de trabajo debido a su enfermedad de la piel (Drucker AM, 2017). En una encuesta realizada a pacientes adultos con DA, referían que tenían peor salud general que el resto de la población, que estaban más insatisfechos y que tenían peor salud mental (según el SF-12) y peor salud física. Asimismo, obtuvieron peores puntuaciones en el test de calidad de vida (DLQI). Todas estas puntuaciones tenían una correlación con la gravedad de la DA (medida por SCORAD) (Silverberg JI, 2018). El síntoma más relacionado con el empeoramiento de la salud mental y de la calidad de vida fue el prurito severo. Los pacientes con DA tienen un sentimiento de inutilidad y baja calidad de vida, similar o peor que las de otras enfermedades crónicas como el cáncer o la hepatitis (Capucci S, 2020). En otro estudio sobre 200 pacientes adultos (79 con DA leve, 72 moderada y 58 grave según el SCORAD) se detectó una correlación clara entre el SCORAD y el DLQI. Los pacientes con DA grave son los que obtuvieron las peores puntuaciones en el DLQI. Además, los pacientes con DA más grave tenían problemas de movilidad en su actividad habitual y síntomas de ansiedad o depresión (Hsieh BJ, 2022). La DA afecta también la calidad del sueño. Se asocia con trastornos del sueño en el 47-80% de los niños y en el 33-90% de los adultos (Bawany F, 2021).

Además, de manera similar a la psoriasis, los familiares de los pacientes con DA sufren una reducción importante de la calidad de vida. En un estudio sobre 12 familias con un familiar directo con DA se detectó que la DA repercutía en el estilo de vida de los familiares (cambios en las actividades de ocio y en el sueño y la limpieza), tuvo repercusiones emocionales (mayor frustración, preocupación y vergüenza y alteró las relaciones entre los miembros de la familia y los pacientes con DA, haciéndolas más tensas, ya que no conocen muy bien cómo se sienten los pacientes con DA y como afecta personalmente esta enfermedad (Snyder AM, 2023).

Se han reportado mayores tasas de comorbilidades psiquiátricas, incluidas ansiedad, depresión, TDAH e ideación suicida, en comparación con la población general. Las familias de los niños con DA y los cuidadores pueden tener trastornos en la salud psicológica y la calidad de vida. Se han ensayado intervenciones farmacológicas y no farmacológicas para mejorar los indicadores de salud mental que han demostrado eficacia para mejorar los resultados de salud psicológica en niños con DA y sus familias (Mostafa N, 2023). A menudo se informa que empeora con el estrés psicológico. Todos los pacientes apoyaron la hipótesis de que el estrés psicológico puede tener un impacto sobre el eczema y su prurito. Muchos pacientes afirmaron que era difícil distinguir el efecto de empeoramiento del estrés psicológico de los efectos de los desencadenantes fisiológicos, como la infección, el clima y los factores alérgicos. La mayoría de los pacientes pensaban que el estrés crónico afectaba más a la DA en comparación con el estrés agudo. Los problemas familiares, los problemas económicos, la sobrecarga de trabajo, los períodos de exámenes escolares, la falta de estructura en el trabajo y los acontecimientos imprevistos se identificaron como importantes desencadenantes psicológicos. Se consideró que la intervención psicológica y el ejercicio físico podían ser importantes en la mejora de la DA. El estrés crónico y los acontecimientos imprevistos y la toma de decisiones se mencionaron con frecuencia como desencadenantes de los brotes (Lönndahl L, 2023).