Currículum
Tema 11. Dermatitis atópica y otros eczemas
1. INTRODUCCIÓN
0/12. DERMATITIS ATÓPICA (DA)
0/123. OTROS ECZEMAS DE LA ESFERA DE LA DERMATITIS ATÓPICA
0/34. DERMATITIS DE CONTACTO
0/55. ECZEMA CRAQUELÉ O ASTEATÓSICO
0/16. ECZEMA VENOSO
0/17. DERMATITIS FOTOINDUCIDA
0/18. BIBLIOGRAFÍA
0/11. Introducción
Bajo el nombre de eczemas se incluyen un grupo de enfermedades de etiología y patogenia diversa, pero que comparten las manifestaciones clínicas fundamentales y su histología. Múltiples agentes, tanto exógenos como endógenos, pueden dar lugar a una respuesta inflamatoria de la piel cuya manifestación principal es el prurito, acompañado de placas enrojecidas (eritematosas) con alteración de la superficie cutánea en forma de descamación, vesículas o exudación que, dependiendo de su fase evolutiva, pueden mostrar costras o liquenificación. La lesión histológica característica del eczema es la espongiosis (edema e infiltrado linfocítico y/o de eosinófilos en la dermis superior y entre las células de la epidermis) (Hamodat M, 2023).
Se trata de una patología dermatológica muy frecuente (15-30% de consultas dermatológicas) que engloba un grupo heterogéneo de dermatosis de etiología y clínica variables, cuyo sustrato anatomopatológico común es la vesícula espongiótica intraepidérmica y que también tienen en común el síntoma del prurito.
Traducen la respuesta inflamatoria de la piel a múltiples estímulos endógenos o exógenos (Brown S, 2006), aunque en la mayoría de casos la patogenia es mixta.
Los eczemas más comunes son la dermatitis atópica (DA) y el eccema de contacto irritativo y alérgico. Otras formas clínicas de eczema menos frecuentes son el eccema dishidrótico (dishidrosis), la neurodermitis y el eccema numular (que pertenecen a la órbita de la dermatitis atópica), el eccema craquelé, el eczema venoso o de estasis y los eccemas fotoinducidos (que se desarrollan por la exposición solar).
La DA representa el 60-70% del total de casos de eczema (más del 90% en los niños), por lo que muchas veces ambos términos, eczema y DA se utilizan de manera indistinta. Las diferencias entre eczema atópico y los no atópicos son difíciles de establecer en el adulto. La simetría, la cronicidad, con períodos de mejora y de empeoramiento y el predominio en los pliegues antecubital y poplíteo apoyan el diagnóstico de DA (Raveendran R, 2019). La localización en zonas descubiertas, el empeoramiento en relación con la actividad del paciente y la mejora en los períodos vacacionales orientará hacia dermatitis de contacto. La localización en las piernas hará pensar en eccema varicoso o de estasis o, si el paciente tiene una úlcera, en una dermatitis alérgica de contacto por las pomadas que usa. Por otra parte, en la DA podemos encontrar cifras de IgE total en el suero elevadas y las pruebas intradérmicas a alérgenos o prick-test suelen ser positivas, lo mismo que la detección de anticuerpos IgE específicos. En el resto de los eczemas, el nivel de IgE total suele estar bajo, los prick-test y los anticuerpos IgE específicos suelen ser negativos. En la dermatitis alérgica de contacto las pruebas del parche suelen ser positivas. Asimismo, en la dermatitis atópica el eczema suele ser más crónico y el curso más severo. Además, se detecta piel seca y reactiva y alteración de la barrera epidérmica y un predominio de la respuesta inmune Th2 (Rożalski M, 2016).
Hasta el 70% de las personas mayores padecen de eczemas asociados a piel seca (eccema craquelé o asteatótico, eczema de estasis, eczema numular o discoide). Para mejorarlos es fundamental evitar los jabones detergentes y usar emolientes de forma discrecional (Ward S, 2005). La prevalencia puntual de eccema entre personas de más de 60 años fue del 11,4% (44/385), y fue similar en hombres y mujeres. La prevalencia fue mayor (18,2%) entre las personas mayores de 80 años. El eccema asteatótico, el eccema de estasis y el liquen simple crónico fueron los tipos más comunes de eccema (Neena V, 2023). La guía práctica ‘Eczema’ del Colegio Holandés de Médicos Generales proporciona recomendaciones para el diagnóstico y tratamiento de tipos comunes de eccema: dermatitis atópica, dermatitis de contacto, eccema acrovesicular (dishidrosis), eccema numular, eccema hipostático (o de estasis) y eccema asteatótico (de Vries CJ, 2014). Para su tratamiento recomiendan las cremas hidratantes y los corticoides tópicos.
Cualquiera que sea la etiología, atópica o no atópica, la morfología de las lesiones dependerá del momento evolutivo del eczema. Así, en la fase aguda, los eczemas se presentan en forma de eritema de color rojo vivo intenso y edema, más o menos delimitados, sobre el cual pueden desarrollase microvesículas, vesículas o ampollas que, al romperse, pasados 2-3 días, dan lugar a una dermatitis con exudado y escamocostras (fase subaguda). Si la dermatitis persiste más tiempo se suele pasar a un eczema crónico, donde el eritema se vuelve de un color rojo más oscuro y predomina la descamación, aumenta el grosor de la piel y las marcas de la cuadrícula cutánea y se aprecian las excoriaciones debido al rascado crónico (liquenificación).
La dermatitis alérgica de contacto suele pasar por estas 3 fases, pero no todas las dermatitis siguen el mismo curso. La dermatitis atópica cursa habitualmente con lesiones subagudas y crónicas. La dermatitis irritativa de contacto y la neurodermitis suelen presentarse como un eczema crónico.