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Currículum

Tema 06. Micosis cutáneas

TEMA 06. MICOSIS CUTÁNEAS

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5. BIBLIOGRAFIA

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1.2. Micosis superficiales

Las micosis superficiales de la piel y sus anejos representan uno de los motivos de consulta dermatológica más frecuentes. Están producidas por 2 tipos de hongos: los dermatofitos, que producen las tiñas; y las levaduras (Cándidas y Pitiryosporum) que causan las candidiasis y la pitiriasis versicolor, respectivamente. En un estudio realizado en Japón se observó que, entre las micosis superficiales, las más prevalentes fueron las dermatofitosis o tiñas (casi 3.000 casos) seguidos de las candidiasis (378 casos) y las infecciones por Pitiryosporum (152 casos) (Sei Y, 2015). Existen variaciones entre los diferentes países respecto a su prevalencia aunque el orden global se mantiene. Están muy extendidas por todo el mundo y predominan en las regiones tropicales y subtropicales. Factores ambientales, como el clima cálido y húmedo y unas medidas higiénicas deficitarias favorecen su crecimiento y proliferación. Producen una morbilidad considerable por afectación de la calidad de vida, lo que produce un impacto negativo emocional y social además de impactar en la vida laboral (Sharma B, 2021).

Como en los adultos, en los niños las tiñas pueden afectar la piel, el cabello y las uñas (pero más rara vez). La mayoría de los afectados están sanos, pero en los niños inmunodeprimidos la afectación más grave. Los dermatofitos que causan tiña en los niños son los mismos que en el adulto (géneros Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton). Se pueden adquirir de otros humanos, de animales o del suelo infectados y desencadenar una respuesta inmunoinflamatoria del huésped que es la responsable de la clínica. Las infecciones no dermatofíticas incluyen la pitiriasis versicolor en niños mayorcitos y las candidiasis orales y del pañal en bebés (Hawkins DM, 2014).

Las infecciones fúngicas suelen producir infecciones superficiales relativamente leves de la piel y las mucosas aunque, raramente, pueden causar infecciones invasivas o crónicas de los órganos internos, que tienen una alta tasa de mortalidad. A nivel mundial, hasta 1,6 millones de personas mueren cada año como resultado de diversos tipos de micosis. En algunas comunidades, las micosis superficiales son un problema frecuente, ya que afectan a casi el 70% de la población, un ejemplo de las cuales es el pie de atleta que tanto puede afectar a las uñas (onicomicosis) como a la piel (tinea pedis). Está causada principalmente por hongos dermatofitos que descomponen la queratina. Con menor frecuencia, las infecciones son causadas por mohos no dermatofitos (Fusarium, Aspergillus, Scopulariopsis) o levaduras. Existen algunos factores predisponentes que tienen una influencia sustancial en el desarrollo de la dermatofitosis, incluidos los climáticos (el calor y la humedad favorecen el desarrollo de tiñas), la estación de año, la región geográfica, así como la demografía, las costumbres socioeconómicas y culturales, las profesiones o el contacto con animales ya sea de tipo profesional (ganado) o de animales de compañía (mascotas, perros, gatos o cobayas) (Nowicka D, 2021).