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Currículum

Tema 06. Micosis cutáneas

TEMA 06. MICOSIS CUTÁNEAS

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5. BIBLIOGRAFIA

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3.5. Diagnóstico. Estudios de laboratorio

La preparación de hidróxido de potasio (KOH) es el método más fácil y rentable para diagnosticar la candidiasis cutánea, pero su uso no es suficiente en ausencia de otra evidencia clínica de apoyo. El cultivo de una pústula intacta, tejido de biopsia de piel o piel descamada puede ayudar a respaldar el diagnóstico.

El examen microscópico de raspados de piel preparados con tinción de blanco de calcoflúor es una forma sencilla de detectar levaduras y pseudohifas de C. albicans. C. albicans se une de forma inespecífica a los polisacáridos que se encuentran en las paredes celulares de los hongos y produce un color brillante distintivo en un patrón característico del organismo cuando se observa con un microscopio de fluorescencia.

Una muestra de biopsia de piel teñida con una tinción de ácido periódico de Schiff revela hifas no septadas. La presencia de hifas no septadas permite distinguir la candidiasis cutánea de la tiña. Clásicamente, los neutrófilos se observan en el estrato córneo. En la epidermis subyacente se puede observar espongiosis focal y ligera acantosis.

La identificación rápida de la resistencia a los antimicóticos es crucial para la selección de un antimicótico adecuado para mejorar los resultados del paciente. Ello se consigue con las técnicas moleculares. Mediante las pruebas moleculares se pueden detectar incluso mutaciones en loci específicos que están fuertemente correlacionadas con la resistencia a los agentes antimicóticos. P.ej., para el diagnóstico de las vulvovaginitis candidiásicas se están empleando test de amplificación de ácidos nucleicos/PCR (con una elevada sensibilidad y especificidad >86%) y las sondas de ADN, que son métodos más simples, pero que tienen una menor sensibilidad (Akinosoglou K, 2024). En las candidiasis invasivas el gold stadard sigue siendo el hemocultivo, aunque su sensibilidad es baja (<50%) y el tiempo necesario para la identificación de la especie suele superar las 48-72 h. un tiempo de espera en ocasiones crucial para determinar la causa de una sepsis y comenzar el tratamiento. Existen kits comerciales de mayor sensibilidad y rapidez, al detectar y analizar directamente pequeñas cantidades de ADN fúngico presente en una muestra clínica sin la necesidad de un cultivo previo. Se han desarrollado múltiples ensayos de PCR dirigidos a varias secuencias genéticas (18S rDNA, 28S rDNA, 5.8S rDNA, regiones espaciadoras transcritas internas y ADN mitocondrial) para la detección de una amplia gama de hongos en diferentes muestras como sangre, suero, plasma, lavado broncoalveolar (BAL), fluidos estériles y tejidos. Dependiendo de los cebadores utilizados los patógenos fúngicos se pueden detectar de una manera panfúngica o más específica (Camp I, 2020).

Ahora bien, rara vez se utilizan las técnicas moleculares en el diagnóstico en la práctica clínica y se reserva principalmente en estudios epidemiológicos y evolutivos.