Currículum
Tema 12. Urticaria, toxicodermias y otras reacciones por hipersensibilidad
1. URTICARIA Y ANGIOEDEMA
0/22. TOXICODERMIAS (ERUPCIÓN CUTÁNEA POR FÁRMACOS)
0/63. FITOFOTODERMATITIS
0/14. VASCULITIS
0/65. PANICULITIS
0/56. BIBLIOGRAFÍA
0/11. Fitofotodermatitis
Se denomina así a una reacción cutánea producida al contactar con la piel una sustancia fotosensibilizante contenida en el jugo o la sabia de una planta, seguida de la exposición a la radiación ultravioleta (Sarkhane KA, 2013).
Se inicia a las 24 horas del contacto con quemazón, seguido de la aparición de placas eritematoedematosas, asimétricas, de bordes bien delimitados y formas geográficas o lineales (por roce de la planta o arbusto) o como un reguero, localizadas en zonas fotoexpuestas. Las placas se cubren rápidamente de vesículas o ampollas que autoinvolucionan espontáneamente dejando hiperpigmentación residual. La pigmentación puede durar varios meses (Son JH, 2017).
También se han descrito casos en que la erupción consiste únicamente en hiperpigmentación en la zona de contacto con la planta, adoptando una morfología como la descrita anteriormente, sin pasar por la fase inflamatoria del eritema y las ampollas (Choi JY, 2018).
Se denomina así a una reacción fototóxica producida al contactar con la piel una sustancia fotosensibilizante contenida en el jugo o la sabia de una planta, seguida de la exposición a la radiación ultravioleta. Dado que no se trata de una reacción inmunológica de hipersensibilidad no es necesario que haya habido anteriormente una sensibilización y, por lo tanto, puede aparecer en cualquier persona (Sarkhane KA 2013).
Se inicia a las 24-72 horas del contacto con quemazón, seguido de la aparición de placas eritematoedematosas, asimétricas, de bordes bien delimitados y formas geográficas o lineales, localizadas en zonas fotoexpuestas. Las placas se cubren rápidamente de vesículas o ampollas que autoinvolucionan espontáneamente dejando hiperpigmentación residual. La pigmentación puede durar varios meses. También se han descrito casos en que la erupción consiste únicamente en hiperpigmentación en la zona de contacto con la planta, adoptando una morfología como la descrita anteriormente, sin pasar por la fase inflamatoria de eritema y ampollas (Son JH 2017, Choi JY 2018).
La sustancia fotosensibilizante normalmente es una furocumarina (psoraleno) y se encuentra en plantas y frutas como los cítricos (lima, naranja, bergamota, limón, ruda), el apio, la chirivía, la higuera, la hierba de san Juan, las alcaparras, el perejil y la mostaza. Las furocumarinas penetran la epidermis y, al ser activadas por la luz UVA, inducen enlaces covalentes con el ADN nuclear de los queratinocitos, lo que genera daño celular directo, necrosis de queratinocitos y vacuolización epidérmica, sin participación de mecanismos inmunológicos. La intensidad de la reacción depende de la concentración de furocumarinas, la dosis de radiación UVA recibida y de factores individuales como el grosor de la piel y el contenido de melanina (Harshman J 2017, Maniam G 2021).
Se puede observar en países con elevada exposición solar como la cuenca mediterránea o el sur de Estados Unidos. El diagnóstico es clínico y se precisa de un elevado índice de sospecha, dado que, por el desfase de la erupción, el paciente no lo relaciona con el contacto con la planta. Se debe diferenciar principalmente de la dermatitis alérgica de contacto, las quemaduras, la erupción polimorfa lumínica, fotosensibilidad farmacológica, la celulitis o la tiña. La dermatosis cede espontáneamente en unas pocas semanas. Si la reacción es altamente exudativa se pueden realizar fomentos con suero o agua de Burow (solución acuosa de triacetato de aluminio). También es útil el uso de corticoides tópicos de potencia media.
La dermatitis de berloque es un subtipo de fitofotodermatitis que ocurre tras la aplicación tópica de productos perfumados que contienen aceite de bergamota, con posterior exposición a UVA. El cuadro clínico se caracteriza por la aparición de lesiones lineales o en patrones geográficos que corresponden al área de aplicación del perfume o colonia, típicamente en el cuello, la cara o las muñecas. Frecuentemente causa hiperpigmentación, que puede hacerse persistente si hay una exposición crónica a la sustancia fototóxica (Harshman J 2017).
También es frecuente la dermatitis alérgica de contacto (DAC) al jugo de las plantas. Un ejemplo típico es la DAC por hiedra venenosa (Toxicodendron spp.), una reacción de hipersensibilidad retardada tipo IV mediada por células T, desencadenada por el contacto con un aceite que se encuentra en esta planta, el urushiol. Otros alergenos contenidos en los jugos de las plantas son las α-metilen-γ-butirolactonas, las quinonas, derivados fenólicos, terpenos y estructuras misceláneas (disulfuros, isotiocianatos y derivados poliacetilénicos). Se caracteriza por prurito intenso, eritema, pápulas y vesículas típicamente con distribución lineal o en áreas expuestas al contacto directo. Se diferencia clínicamente de la fitofotodermatitis por su distribución no fotoexpuesta, aunque a veces el diagnostico diferencial es difícil (Rozas-Muñoz E, 2012; Punchihewa N, 2022).

Fitofotodermatitis L57.8; placas eritematoedematosas con vesículas y ampollas que siguen trayactos lineales

Fotofitodermatitis L57.8; lesiones eritematosas y vesiculosas lineales en el hombro a las pocas horas de haber estado escalando y posteriormente haberse expuesto inadvertidamente al sol

Fitofotodermatitis L57.8; placas eritematoedematosas con vesículas, ampollas y erosiones que siguen trayactos lineales

Fitofotodermatitis L57.8; máculas hiperpigmentadas que siguen trayactos lineales. Ausencia de fase inflamatoria
Tratamiento
La dermatosis cede espontáneamente en unas pocas semanas. Para “secar” las lesiones se suelen aplicar compresas húmedas con suero o agua de Burow seguidas de corticoides tópicos de potencia media.
Se ha de comentar con el paciente que la clínica puede reaparecer con una nueva exposición (debido a que los pacientes mantienen el mismo trabajo o actividades de ocio). En este caso se recomienda lavarse la piel si se entra en contacto nuevamente con el fotosensibilizante y adoptar medidas de fotoevitación o fotoprotección con cremas que protejan contra los ultravioletas A y B.