Currículum
Tema 14. Alopecias y enfermedades comunes de las uñas
1. ALOPECIAS
0/22. ALOPECIAS NO CICATRICIALES DIFUSAS
0/23. ALOPECIAS NO CICATRICIALES LOCALIZADAS
0/24. ALOPECIAS CICATRICIALES
0/65. LA UNIDAD UNGUEAL
0/16. TRASTORNOS COMUNES DE LAS UÑAS
0/77. ALTERACIONES UNGUEALES EN ENFERMEDADES DERMATOLÓGICAS
0/18. ENFERMEDADES DE LAS UÑAS
0/19. ALTERACIONES DE LAS UÑAS POR “TICS” (TOCS DE LAS UÑAS)
0/110. BIBLIGRAFÍA
0/1Imágenes tema
4.6. Acné queloidal de la nuca
El acné queloidal de la nuca (AQN) es una alopecia cicatricial primaria que se caracteriza por un infiltrado mixto (neutrofílico y linfocítico). Se manifiesta por la presencia de pápulas y pústulas foliculares que evolucionan a cicatrices queloideas en la zona occipital inferior. Por confluencia se pueden formar placas fibróticas que pueden adoptar un aspecto tumoral (Ortiz-Lobato L, 2025). Se trata de una patología crónica y con una alta recurrencia. A veces se asocia a pseudofoliculitis de la barba (East-Innis ADC, 2017).
Su causa se desconoce con exactitud. Algunos expertos postulan que puede estar desencadenado por una pseudofoliculitis al quedar el cabello incurvado por un afeitado muy apurado, por un traumatismo, por la fricción repetida con el cuello de la camisa o por el uso de un casco (Al Aboud DM, 2023). Otros consideran que está causado por una respuesta inmune anormal frente a antígenos foliculares (Ortiz-Lobato L, 2025). También se ha atribuido a un sobrecrecimiento de la flora saprofita (Demodex o estafilococos), por mecanismos autoinmunes, por una hipersensibilidad a los andrógenos o por la seborrea. Actúan como precipitantes el calor y la humedad.
Se ha observado que afecta a individuos jóvenes con cabello grueso, con una proporción de hombres frente a mujeres de aproximadamente 20:1. Es mucho más frecuente en personas afroamericanas (Ogunbiyi A, 2016; Hinson C, 2025), aunque también se ha detectado en personas asiáticas (Na K, 2017), caucásicas y de Latinoamérica (Loayza E, 2017). En un estudio realizado en diversos países de Iberoamérica se identificaron 142 pacientes con AQN de los que el 98% eran hombres (n = 140), con una edad media de 32 años. Un total de 108 pacientes presentaban antecedentes de traumatismo en la zona nucal (76%, P < 0,001) y 48 tenían antecedentes de acné (33,8 %, P = 0,021). Los pacientes con una evolución superior a 50 meses se clasificaron principalmente en los grados III y IV, en comparación con aquellos cuya evolución era inferior a 50 meses (30%, n = 9 frente a 14 %, n = 15; P = 0,019; respectivamente) (Sánchez-Dueñas LE, 2024).
4.6.1. Patogenia
La fricción repetida, los traumatismos y las infecciones en la piel de la zona de la nuca dan lugar al acné queloideo de la nuca. Se ha propuesto que las lesiones comienzan con una inflamación perifolicular aguda, seguida de un debilitamiento y la rotura de la pared folicular a nivel del infundíbulo inferior o del istmo. La liberación de los tallos pilosos en la dermis originaría la formación de una inflamación granulomatosa aguda y crónica a cuerpo extraño que, finalmente, iniciaría una fibrosis por activación de los fibroblastos (Herzberg AJ, 1990).
4.6.2. Histopatología
El diagnóstico por lo general es clínico. Si se realiza una biopsia, en las lesiones iniciales se observa un infiltrado de neutrófilos y linfocitos distribuido alrededor del istmo del folículo piloso y también se identifican tallos pilosos libres (sin vaina) en la dermis. A medida que la afección progresa, se produce la destrucción de las glándulas sebáceas. Es frecuente observar una reacción inflamatoria granulomatosa crónica, acompañada de signos de depósito de colágeno y fibrosis. Pueden observarse trayectos fistulosos cuando el líquido drena hacia la superficie cutánea y también pelos enquistados en la periferia de las pápulas (Chow A, 2026).

Acne queloidal de la nuca L73.0; pápulas y pústulas foliculares y cicatrices queloideas a nivel de la nuca

Acne queloidal de la nuca L73.0; pápulas y pústulas foliculares y cicatrices queloideas a nivel de la nuca

Acne queloidal de la nuca en un paciente de color L73.0; alopecia cicatricial secundaria a pseudofoliculitis de la nuca por pelos incurvados y afeitado del cabello; cicatrices queloideas
4.6.3. Tratamiento
Como medidas preventivas se aconseja no apurar el afeitado en la región de la nuca y evitar el uso de camisas con cuellos ajustados. También es recomendable prescindir de accesorios, como cadenas, alrededor del cuello y evitar el uso de productos grasos para el cuidado del cabello que podrían ocluir los ostiums foliculares. Estas recomendaciones son conocidas y aplicadas por los barberos de los barrios afroamericano de los EE.UU. (Adotama P, 2017).
Los principales tratamientos son las tetraciclinas orales y la isotretinoína para controlar la enfermedad y prevenir recidivas, junto con la infiltración de corticoides intralesionales. En las cicatrices queloideas se ha empleado la escisión o distintos tipos de láser (Maranda EL, 2016).
Se pueden utilizar fármacos bacteriostáticos como peróxido de benzoilo o clorhexidina, para prevenir las infecciones bacterianas secundarias. También se pueden aplicar queratolíticos suaves para reblandecer el pelo grueso. n la fase papular se puede aplicar un CT potente asociado o no a un retinoide. Si existe foliculitis, puede ser necesario recurrir a la minociclina o la doxiciclina. La isotretinoína a dosis medias (20 mg diarios) ejerce un efecto antiinflamatorio sobre la foliculitis, aunque no afecta a las lesiones fibróticas (Al Aboud DM, 2023). Una vez controlada la fase aguda de la enfermedad, se puede establecer un tratamiento de mantenimiento a base de corticosteroides tópicos, lavados con peróxido de benzoilo y retinoides tópicos.
Si las pápulas son duras, la inyección intralesional de triamcinolona puede ayudar a reducir su tamaño y, al mismo tiempo, ablandar la lesión. Algunos dermatólogos emplean crioterapia con nitrógeno líquido para reducir los queloides. Se puede realizar una aplicación mensual durante varios meses.
En la fase en la que predomina la fibrosis se puede realizar cirugía, aunque no es raro que se produzcan recidivas leves. Las técnicas quirúrgicas comprendieron el cierre primario (58,16%) y la cicatrización por segunda intención (28,42%). Se observó recurrencia casi el 20% de los casos, la cual pudo manejarse de forma conservadora. En más del 10% aparecieron cicatrices hipertróficas, principalmente tras el cierre primario. Las tasas de infección fueron bajas y se controlaron con antibióticos tópicos y orales. Los resultados fueron satisfactorios para la mayoría de pacientes (Hinson C, 2025).
Se han empleado otros tipos de láser para tratar el acné queloideo de la nuca, con resultados variables: láser Nd:YAG de 1064 nm, el láser de diodo de 810 nm. Se requieren varias sesiones, combinadas con esteroides tópicos o retinoides. La radioterapia debe reservarse exclusivamente para los casos recalcitrantes.