Currículum
Tema 14. Alopecias y enfermedades comunes de las uñas
1. LA UNIDAD PILOSEBACEA Y LAS ALOPECIAS
0/12. ALOPECIAS NO CICATRICIALES DIFUSAS
0/23. ALOPECIAS NO CICATRICIALES LOCALIZADAS
0/24. ALOPECIAS CICATRICIALES
0/65. LA UNIDAD UNGUEAL
0/16. TRASTORNOS COMUNES DE LAS UÑAS
0/77. ALTERACIONES UNGUEALES EN ENFERMEDADES DERMATOLÓGICAS
0/18. ENFERMEDADES DE LAS UÑAS
0/19. ALTERACIONES DE LAS UÑAS POR “TICS” (TOCS DE LAS UÑAS)
0/110. BIBLIGRAFÍA
0/11.1. La unidad pilosebácea y las alopecias
La unidad pilosebácea está formada por el pelo y las vainas que lo envuelven (folículo piloso, FP), la glándula sebácea, el músculo erector del pelo y, en determinadas áreas, la glándula apocrina (axilas, zona genital y perianal).
Los pelos cubren toda la superficie corporal excepto las palmas, las plantas y las mucosas. Se describen 3 tipos de pelo: 1) Lanugo o vello fetal, pelo largo y fino que cubre al feto y cae alrededor de un mes antes del nacimiento; 2) Pelo velloso, pelo fino, no pigmentado, cuya porción más profunda se sitúa en la dermis papilar; y 3) Pelo terminal, pelo fuerte y pigmentado cuya porción profunda se sitúa en la dermis reticular o en la hipodermis.
Los folículo piloso constan de tres partes: el infundíbulo, que se extiende desde el orificio folicular exterior hasta la desembocadura del conducto sebáceo; el istmo, desde dicha desembocadura hasta la inserción del músculo erector; y el segmento inferior, desde el istmo hasta la porción más profunda, la raíz del pelo. En esta zona se dilata en forma de bulbo, que a su vez rodea a modo de pinza o copa a una zona muy vascularizada de la dermis que se denomina papila.
El FP tiene un crecimiento cíclico que consta de tres fases: 1) anagén o fase de crecimiento; 2) catagén o fase de reposo; y telogén o fase en la que el pelo cae. El 90% de los pelos están en fase de crecimiento, el 10% restante en fase de catagén y telogén. Tras su caída, sobre las mismas papilas dérmicas que dieron vida al pelo anterior, comienza un nuevo ciclo de crecimiento.
El crecimiento final que alcanza un pelo, viene condicionado por la duración de la fase de anagén. Una fase proliferativa larga implica la posibilidad de alcanzar una longitud mayor. En el cuero cabelludo la fase anagén tiene una duración de 3-10 años, el resto está en fase catagén que dura 2-4 semanas o en telogén que dura de 2-4 meses. El pelo del cuerpo, las cejas y las pestañas, tiene una fase proliferativa más corta y fases catagén y telogén más largas lo que explica su escaso crecimiento.
En el bulbo piloso, las células basales que rodean a la papila dérmica son células germinales o células madre del pelo, que por diferenciación dan origen a seis líneas celulares que forman las seis capas del FP. Desde la porción interna a la externa, las capas son: 1) médula, originada por la queratinización de las células de la capa más interna; 2) corteza, capa queratinizada que rodea a la médula; 3) cutícula, capa fina y dura que se produce al queratinizarse la tercera capa de las células germinales escamosas, que se solapan entre ellas dando rigidez al pelo; 4) vaina radicular interna, que comprende las capas de Huxley y Henle, cuyas células solo están ligeramente queratinizadas (desaparecen a nivel de la desembocadura de los conductos de las glándulas sebáceas, permitiendo que el sebo impregne y lubrifique el pelo); y 5) vaina radicular externa, formada por una capa de células ricas en glucógeno (no participa en la formación del tallo piloso). Al llegar al infundíbulo folicular, desaparecen las capas más externas, poniendo en evidencia el tallo del pelo y la secreción sebácea.
Nacemos con unos 150.000 pelos en la cabeza. Cada día caen de forma natural entre 100 y 200, que corresponden a la fase de telogén. Es el equivalente a la caída de 1-3 cabellos de diversas áreas cuando aplicamos una ligera tracción. Del equilibrio entre caída y repoblación resulta la cantidad de pelo que tiene un individuo. Su densidad se va incrementando hasta alcanzar el máximo a los 27 años. Comienza a disminuir en diámetro y densidad a partir de los 35 años, de una manera más o menos fisiológica, bajo el estímulo de los andrógenos (Ahluwalia J, 2019).
Tras la caída del pelo en telogén, el folículo piloso se recicla comenzando de nuevo la fase de crecimiento (anagén). Con el envejecimiento, además de los cambios en el diámetro y la longitud, se produce la canicie del tallo del pelo (por disminución en el número y la actividad de los melanocitos y la melanina del bulbo). Estos cambios constituyen la senescencia del pelo o alopecia senescente, de inicio y grado variable (Fernandez-Flores A, 2019).
Alopecia significa pérdida del pelo independientemente de la causa. Suele ser más evidente en el cuero cabelludo, pero puede aparecer en cualquier zona del organismo. Las alopecias se pueden clasificar en cicatriciales y no cicatriciales, según que el proceso que las origine cure dejando cicatriz permanente (por lo que no son recuperables) o lo haga sin dejar huella.
Las alopecias no cicatriciales las dividimos a su vez en difusas y localizadas. Entre las difusas se incluyen la alopecia androgénica, el defluvio telogénico y las alopecias secundarias, además de los trastornos congénitos de la estructura del pelo, y, entre las localizadas o en placas, la alopecia areata, la tricotilomanía y la tiña capitis.
Las enfermedades que causan alopecia cicatricial son el liquen plano pilar, el lupus eritematoso, las foliculitis decalvantes, el acné queloidal de la nuca y las lesiones que provocan alopecia congénita, como el nevus sebáceo de Jadassohn y la aplasia cutis, aunque las cicatrices también pueden ser secundarias a tiña inflamatoria (querion de Celso), radioterapia, quemadura térmica o a neoplasias.