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Currículum

Tema 14. Alopecias y enfermedades comunes de las uñas

5. LA UNIDAD UNGUEAL

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7. ALTERACIONES UNGUEALES EN ENFERMEDADES DERMATOLÓGICAS

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8. ENFERMEDADES DE LAS UÑAS

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9. ALTERACIONES DE LAS UÑAS POR “TICS” (TOCS DE LAS UÑAS)

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10. BIBLIGRAFÍA

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3.2. Tricotilomanía

La tricotilomanía se define como el arranque compulsivo del propio cabello. Se produce por el hábito de arrancarse el pelo de forma recurrente, sobre todo del cuero cabelludo, pero también de las cejas y/o las pestañas (Fernández JM, 2016), lo que origina una alopecia localizada total o parcial. En el DSM-5 se incluye en el apartado de «TOC y trastornos relacionados». Se debe a un trastorno del control de los impulsos en el que las personas no logran resistir el impulso de arrancarse su propio cabello (Bohn M, 2022).

El curso es crónico y fluctuante. Se asocia con una importante comorbilidad psiquiátrica y un deterioro funcional en los niños, adolescentes y adultos afectados, con una menor calidad de vida.

Se considera un trastorno pisicocutáneo, junto con la dismorfofobia o la delusio de parasitosis. Estos pacientes presentan mayor tendencia a la ansiedad, el trastorno depresivo mayor, el TOC y los trastornos disociativos, así como otras conductas repetitivas como pellizcarse la piel o morderse las uñas o los labios. Existen variantes que incluyen morder o tragar el pelo (tricofagia), con riesgo de tricobezoar y obstrucción digestiva.

Clínicamente se manifiesta mediante un patrón inusual de alopecia en placas, sin cicatrices. En las zonas alopécicas se observan cabellos normales junto a cabellos rotos a distintas longitudes y retorcidos, e incluso hematomas perifoliculares. El test del tirón (pull-test) es negativo. Se acompaña de intentos repetidos de dejar de arrancarse el pelo, ya que esta acción causa malestar clínicamente significativo y/o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes. El arrancamiento suele precederse de un sentimiento creciente de tensión, ligado a ansiedad o aburrimiento, que se alivia tras realizarlo, generando una sensación placentera o gratificante (Christensen RE, 2023).

Su aparición suele producirse durante la infancia o la adolescencia. Se estima una prevalencia anual en la población general que se sitúa entre el 1 y el 2%, es más frecuente en mujeres y existe una vulnerabilidad genética (Bohn M, 2022). Las personas afectadas a menudo niegan tener este hábito por lo que, si se trata de niños, puede ser difícil convencer a los padres.

El diagnóstico es clínico. Nos podemos ayudar de la tricoscopia que permite observar anomalías derivadas del estiramiento y la fractura de los tallos pilosos: puntos negros, pelos en tirabuzón o en gancho, y cabellos rotos a diferentes longitudes con las puntas deshilachadas o abiertas (tricoptilosis). Son característicos, además, los pelos en llama, los cabellos en escoba, los pelos en «v», los pelos en tulipán y los puntos amarillos con pelos enrollados, signos que traducen el arrancamiento traumático (Rudnicka L, 2013; Martín JM, 2019). A diferencia de la alopecia areata, no se aprecian pelos en signo de admiración, dato útil en el diagnóstico diferencial.

Debe diferenciarse de la alopecia areata, la tiña capitis y el efluvio telógeno.

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Tricotilomania F63.3; alopecia por la obsesión de traccionarse el cabello, alopecia parcial y pelos retorcidos y rotos a diferentes alturas. Ausencia de pelos peládicos; presencia de ostiums foliculos

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Tricotilomania F63.3; alopecia por la obsesión de traccionarse el cabello, alopecia parcial y pelos retorcidos y rotos a diferentes alturas. Ausencia de pelos peládicos; presencia de ostiums foliculos

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Tricotilomania F63.3; obsesión por traccionarse el cabello, alopecia parcial y pelos retorcidos y rotos a diferentes alturas. Ausencia de pelos peládicos; presencia de ostiums foliculares

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Tricotilomania F63.3; obsesión por traccionarse el cabello, alopecia parcial y pelos retorcidos y rotos a diferentes alturas. Ausencia de pelos peládicos; presencia de ostiums foliculares

3.2.1. Tratamiento

Actualmente no existen medicamentos aprobados por la FDA. Este trastorno requiere un plan de tratamiento integral y un enfoque interdisciplinario. Los médicos deben mantener siempre una actitud empática, abierta y libre de juicios hacia el paciente.

Es importante informar sobre la enfermedad, monitorizar y registrar la conducta, apoyar al paciente y abordar los sentimientos de culpa. Pueden recomendarse medidas como el uso de guantes para dormir, cortar las uñas, aplicar vaselina o aceite en el cuero cabelludo y las curas oclusivas. Existen fármacos tópicos para reducir las sensaciones locales que preceden al arrancamiento (corticoides o capsaicina), y antibióticos tópicos si hay signos de infección.

Se han desarrollado algunos tratamientos eficaces como las intervenciones cognitivo-conductuales conocidas como «entrenamiento en reversión de hábitos», aunque las recaídas en adultos parecen ser relativamente frecuentes y no todos los pacientes están dispuestos o son capaces de seguir esta estrategia terapéutica. Por otra parte, no es fácil encontrar profesionales que cuenten con la formación necesaria para aplicar intervenciones capaces de reducir la conducta de arrancarse el cabello y los síntomas asociados (DuBois MC,2025).

En ocasiones, es necesario recurrir a la farmacoterapia, especialmente en adolescentes y adultos. Las opciones incluyen antidepresivos tricíclicos, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y agentes moduladores del glutamato. Estos últimos, como la N-acetilcisteína, constituyen una excelente opción de primera línea debido a sus beneficios significativos y a su bajo riesgo de efectos secundarios (Melo DF, 2022). Entre los ISRS destacamos la sertralina (inicio 25-50 mg/día, mantenimiento 50-200 mg/día), fluvoxamina (incrementos progresivos hasta 300 mg/día) y clomipramina, son útiles en la tricotilomanía; en casos resistentes puede potenciarse su acción con antipsicóticos atípicos (risperidona, quetiapina, olanzapina), y también parecen eficaces la lamotrigina, la N-acetilcisteína, el inositol y la naltrexona (Sani G, 2019). En niños y embarazadas debe evitarse el tratamiento farmacológico salvo comorbilidad importante con deterioro funcional extremo. Es fundamental destacar la importancia de la colaboración entre psiquiatría y dermatología, acompañada de servicios de apoyo tanto para el paciente como para sus padres (en el caso de pacientes pediátricos). En los casos pediátricos, es esencial asesorar a los padres y explicarles detalladamente que las reacciones negativas o el castigo ante el acto de arrancarse el cabello no conducirán a resultados positivos. El apoyo social es un pilar clave para el éxito del entrenamiento en reversión de hábitos; por ello, los médicos deben subrayar la importancia del respaldo familiar para lograr la remisión (Melo DF, 2022).

Lo más eficaz parece ser la combinación de tratamiento psicofarmacológico y terapia conductual, siendo el entrenamiento en inversión de hábitos la técnica conductual de elección.