Currículum
Tema 14. Alopecias y enfermedades comunes de las uñas
1. LA UNIDAD PILOSEBACEA Y LAS ALOPECIAS
0/12. ALOPECIAS NO CICATRICIALES DIFUSAS
0/23. ALOPECIAS NO CICATRICIALES LOCALIZADAS
0/24. ALOPECIAS CICATRICIALES
0/65. LA UNIDAD UNGUEAL
0/16. TRASTORNOS COMUNES DE LAS UÑAS
0/77. ALTERACIONES UNGUEALES EN ENFERMEDADES DERMATOLÓGICAS
0/18. ENFERMEDADES DE LAS UÑAS
0/19. ALTERACIONES DE LAS UÑAS POR “TICS” (TOCS DE LAS UÑAS)
0/110. BIBLIGRAFÍA
0/13.2. Tricotilomanía
Se produce por el hábito de arrancarse el pelo de forma recurrente, sobre todo del cuero cabelludo, de las cejas y de las pestañas (Fernández JM, 2015). Ello da lugar a una alopecia localizada, total o parcial. En el DSM-V se encuentra en el apartado de “TOC y trastornos relacionados”. Su prevalencia anual en población general está entre el 1 y el 2%, siendo más frecuente en mujeres y existe una vulnerabilidad genética.
Clínicamente se pueden observar cabellos normales entre las zonas de alopecia, junto con cabellos rotos a diferentes longitudes y retorcidos e incluso hematomas perifoliculares. Se acompaña de intentos repetidos de dejarse de arrancar el pelo, ya que esta acción causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento. El curso de la enfermedad es crónico y fluctuante.
El arrancamiento del pelo se puede producir por un sentimiento de ansiedad o de aburrimiento. Se suele preceder de un creciente sentimiento de tensión, inmediatamente antes de arrancarse el pelo o cuando se intenta resistir el impulso de arrancárselo. En los instantes posteriores, una vez se ha arrancado, se obtiene una sensación de placer o de alivio gratificante.
Hay diferentes variantes de esta enfermedad: desde pacientes que presentan satisfacción con el afeitado del pelo, morderlo o hasta tragárselo, con el riesgo de producir obstrucciones digestivas (tricobezoar). Estos pacientes tienen mayor tendencia a la ansiedad, a un trastorno depresivo mayor, a TOC y a los trastornos disociativos. Además, en su mayor parte presentan otras conductas repetitivas como son pellizcarse la piel, morderse las uñas y mordisquearse los labios.
3.2.1. Dermatoscopia
Mediante dermatoscopia se observan puntos negros, pelos en tirabuzón o en gancho, cabellos rotos a diferentes longitudes con las puntas deshilachadas o abiertas (tricoptilosis). No se aprecian pelos en signo de admiración (Martín JM, 2019).
Se debe diferenciar de la alopecia areata, la tiña capitis, o el efluvio telógeno.

Tricotilomania F63.3; alopecia por la obsesión de traccionarse el cabello, alopecia parcial y pelos retorcidos y rotos a diferentes alturas. Ausencia de pelos peládicos; presencia de ostiums foliculos

Tricotilomania F63.3; alopecia por la obsesión de traccionarse el cabello, alopecia parcial y pelos retorcidos y rotos a diferentes alturas. Ausencia de pelos peládicos; presencia de ostiums foliculos

Tricotilomania F63.3; obsesión por traccionarse el cabello, alopecia parcial y pelos retorcidos y rotos a diferentes alturas. Ausencia de pelos peládicos; presencia de ostiums foliculares

Tricotilomania F63.3; obsesión por traccionarse el cabello, alopecia parcial y pelos retorcidos y rotos a diferentes alturas. Ausencia de pelos peládicos; presencia de ostiums foliculares
3.3.2. Tratamiento
Es importante informar sobre la enfermedad, monitorizando la conducta y llevando un registro de la misma, apoyar al paciente y tratar los sentimientos de culpa. El dermatólogo puede recomendar algunas técnicas como el empleo de guantes para dormir, cortar las uñas, aplicar vaselina o aceite en el cuero cabelludo y las curas oclusivas.
Existen fármacos tópicos para disminuir sensaciones locales que preceden a los episodios de arrancamiento, como los corticoides o la capsaicina tópicos, pudiéndose usar antibióticos tópicos si hay signos de infección.
Los ISRS como la sertralina, a una dosis inicial de 25-50 mg/día y de mantenimiento de 50-200 mg/día, la fluvoxamina (empezar con 50 mg/día, aumentar 50 mg/día cada 4-7 días hasta un máximo de 300 mg/día) y la clomipramina son útiles en el tratamiento de la tricotilomanía. En casos resistentes se puede potenciar la acción de los ISRS con antipsicóticos atípicos, como la risperidona, la quetiapina y la olanzapina. También parecen ser efectivos lamotrigina, N-Acetilcisteina, inositol y naltrexona (Sani G, 2019).
En niños y embarazadas debe evitarse el tratamiento farmacológico excepto en presencia de comorbilidad importante que provoque deterioro funcional extremo. Lo más efectivo parece ser la combinación de tratamiento psicofarmacológico y terapia conductual, siendo el entrenamiento en inversión de hábitos la técnica conductual de elección.