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Currículum

Tema 14. Alopecias y enfermedades comunes de las uñas

5. LA UNIDAD UNGUEAL

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7. ALTERACIONES UNGUEALES EN ENFERMEDADES DERMATOLÓGICAS

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8. ENFERMEDADES DE LAS UÑAS

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9. ALTERACIONES DE LAS UÑAS POR “TICS” (TOCS DE LAS UÑAS)

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10. BIBLIGRAFÍA

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2.2. Efluvio telogénico

El efluvio telógeno es una forma de alopecia no cicatricial caracterizada por una caída del cabello en fase de reposo (telógena) difusa, a menudo de aparición aguda. El cabello en fase telógena también recibe el nombre de “cabello en maza” (club hair), debido a la forma que adopta su raíz. Como hemos comentado, en el cuero cabelludo de una persona sana, aproximadamente el 85-90%% del cabello se encuentra en fase anágena (de crecimiento activo) y el 10-15% en fase telógena (de reposo). Una pequeña proporción están en fase catágena o de transición. Por lo general, un folículo piloso produce cabello en fase anágena durante cerca de 4 años, tras lo cual entra en un periodo de reposo de unos 4 meses. Un nuevo cabello en fase anágena crece por debajo del cabello en fase telógena y termina por desplazarlo hacia el exterior. Si el organismo se ve sometido a un estrés considerable, cerca del 70% del cabello en fase anágena puede pasar prematuramente a la fase telógena, lo que provoca su caída. Entre los factores desencadenantes más frecuentes se incluyen procesos que causan estrés metabólico: enfermedades febriles agudas, infecciones graves, estrés psicológico agudo, intervenciones quirúrgicas mayores, traumatismos severos, cambios hormonales posparto (especialmente la disminución de los estrógenos), la interrupción de tratamientos que contienen estrógenos, dietas extremadamente restrictivas, una ingesta insuficiente de proteínas, la exposición a metales pesados y la deficiencia de hierro. Pero también medicamentos como la ingesta de betabloqueantes, retinoides (incluido el exceso de vitamina A), los anticoagulantes, el propiltiouracilo y otros antitiroideos, la carbamazepina y la administración de vacunas (Hughes EC, 2024). También se consideran desencadenantes las enfermedades debilitantes y cutáneas (eritrodermias), las endocrinopatías (sobre todo la disfunción tiroidea, el hiperandrogenismo y la hiperprolactinemia), y los déficits nutricionales (hierro, zinc, estradiol y proteínas), habitualmente por dietas de adelgazamiento (Loh SH, 2018). Más recientemente se han detectado casos de efluvio telogénico desencadenados por el virus de la COVID-19, probablemente causado por la liberación excesiva de citocinas proinflamatorias que dañarían las células de la matriz capilar o también por el estrés psicosocial causado por la misma (Tešanović Perković D, 2022).

Clínicamente se caracteriza por una pérdida brusca y difusa de cabello por todo todo el cuero cabelludo. Suele aparecer 3-4 meses después de un factor desencadenante. La caída suele persistir 3-6 meses, con recuperación posterior en unos 6 meses (completa en 12-18 meses). Es la segunda causa más común de alopecia difusa no cicatricial. Los pacientes a menudo no relacionan la caída con el evento estresante por el intervalo que los separa, y pueden presentar ansiedad por temor a quedarse calvos. No sigue el patrón de la AGA; se produce un adelgazamiento difuso con recesión temporal y la caída puede llegar a afectar hasta a un tercio del cabello (Jimeno Ortega I, 2023).

Conviene distinguir el efluvio telógeno agudo, de inicio brusco y autolimitado (menos de 6 meses) tras un desencadenante identificable, del efluvio telógeno crónico, que afecta sobre todo a mujeres de mediana edad, cursa con caída difusa y fluctuante de más de 6 meses de evolución, a menudo sin causa aparente, que típicamente respeta la línea de implantación y no llega a producir una alopecia visible pese a la intensa percepción de caída por parte de la paciente. Cuando el proceso estresante es persistente, el ET puede cronificarse y variar en intensidad durante años.

La exploración del cuero cabelludo es normal, sin cicatrices, descamación ni inflamación; pueden caer mechones enteros en telógen y el cabello pierde color y brillo (Malkud S, 2015). El test del tirón es fuertemente positivo: al traccionar mechones de 20-30 pelos caen tres o más en telógen de varias áreas (en lugar de 1-2 de un solo punto), sin lavado en las 24 horas previas.

Además del efluvio telogénico existe otra circunstancia que causa una caída intensa y brusca del cabello, el efluvio anágeno, una forma de alopecia no cicatricial causada habitualmente por la quimioterapia (antimetabolitos, agentes alquilantes, inhibidores mitóticos), aunque con menor frecuencia puede estar causada por una deficiencia proteico-energética, pénfigo, alopecia areata y diversos tipos de intoxicación por metales pesados. En este trastorno, los cabellos en fase anágena sufren una agresión tóxica o inflamatoria que provoca la fractura del tallo piloso. En el efluvio anágeno inducido por quimioterapia la caída del cabello suele producirse en los 14 días del inicio del tratamiento. La tricoscopia suele revelar fracturas afiladas en los cabellos en fase anágena, que da lugar a cabellos rotos. La pérdida de cabello con estos tratamientos suele ser psicológicamente angustiante, pero se ha de reafirmar que la mayoría de los pacientes con efluvio anágeno experimentan una recuperación capilar tras finalizar la quimioterapia, aunque puede demorarse meses o años. En algunos pacientes el cabello queda debilitado sin que se consiga una recuperación total (Saleh D, 2024). También hay un síndrome hereditario raro denominado síndrome del cabello anágeno suelto que se caracteriza por una fijación deficiente de los cabellos en fase anágena, lo que permite extraerlos del cuero cabelludo con facilidad y sin dolor. Esta afección surge debido a defectos hereditarios en la queratina de la vaina radicular interna, de la capa acompañante adyacente, o de ambas.

El diagnóstico etiológico se basa en una historia clínica detallada, completada con hemograma para descartar anemia, ferritina sérica y función tiroidea (T3, T4 y TSH). No suele requerirse biopsia; cuando se realiza en casos persistentes de causa no aclarada, muestra ausencia de fibrosis e inflamación y una proporción de folículos en telógen superior al 10% considerado normal.

El diagnóstico diferencial principal es con la AGA, que el efluvio telógeno puede además desenmascarar o agravar.

21755046-31021019

Efluvio telogenico por crisis tirotoxica L73.0; caida difusa y brusca de cabello secundaria a liberación masiva de TSH

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Efluvio telogenico por crisis tirotoxica L73.0; caida difusa y brusca de cabello tras un estrés significativo

Tratamiento

Es fundamental tranquilizar al paciente y explicarle la evolución natural del proceso, sus posibles desencadenantes y el recrecimiento esperable a los 3-6 meses (puede tardar 1 año). El estrés es uno de los principales contribuyentes, por lo que debe corregirse en lo posible. Conviene evitar los fármacos inductores de catágen (β-bloqueantes, retinoides, anticoagulantes, antitiroideos) y tratar los trastornos endocrinos asociados (disfunción tiroidea, hiperandrogenismo, hiperprolactinemia). En caso de déficit debe instaurarse terapia de sustitución, manteniendo la ferritina sérica por encima de 40-60 ng/ml (p.ej., sulfato ferroso durante unos 6 meses) y una dieta equilibrada; no se ha demostrado que los suplementos vitamínicos ni la biotina influyan en la caída. Puede administrarse minoxidil tópico, que prolonga la anágen. En las formas crónicas o muy sintomáticas, el minoxidil oral a dosis bajas constituye una alternativa útil (Gupta AK, 2022b; Gupta AK, 2024).