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Currículum

Tema 05. Infecciones víricas

Tema 05. Infecciones víricas

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9. BIBLIOGRAFÍA

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3.4. Infección por virus α-herpesvirinae

Los 3 virus α-herpesvirinae (HSV-1 y 2 y virus varicela-zoster, VVZ) son virus con tropismo por las células epiteliales mucosas y por el tejido nervioso. Son capaces de establecer una infección latente en los ganglios sensitivos dorsales, donde permanecen de por vida en la persona que infectan. Los VHS pueden causar infecciones orofaciales o genitales de por vida. El herpes zoster representa una reactivación del VVZ latente en un ganglio sensitivo posterior y puede afectar cualquier zona del neuroaxis. Su prevalencia ha disminuido en los últimos 20 años, pero siguen produciendo una morbilidad significativa y alteraciones en la calidad de vida (Steiner I, 2018; Omarova S, 2022). Tienen 3 características biológicas: neurovirulencia (tropismo por las células nerviosas), latencia (posibilidad de mantenerse “dormido” en los ganglios sensitivos regionales de drenaje) y reactivación (capacidad de replicarse nuevamente y causar lesiones por vía anterógrada desde los ganglios regionales).

Los virus herpes simple (VHS) se encuentran entre los patógenos humanos más prevalentes. El VHS-1 causa por lo general herpes simple orofacial, mientras que el HSV-2 es el responsable habitual del herpes genital. El HSV-1 infecta las mucosas faciales (oral, ocular y nasal) y permanece latente en las neuronas sensores de los ganglios dorsales trigéminos. Los VHS-2 infectan la mucosa genital durante la infección primaria y establecen latencia en los ganglios de la raíz dorsal sacra (HSV genital). Desde allí, durante los brotes, ambos se reactivan y causan patología periférica siguiendo una vía anterógrada hasta alcanzar la piel o la mucosa. Infectan aproximadamente al 60% y al 15-20% de los adultos a los 50 años, respectivamente.

El VHS-1, en raras ocasiones puede migrar al SNC y causar una encefalitis grave. Las partículas virales producidas después de la reactivación pueden alcanzar el cerebro, causando una infección aguda difusa, la encefalitis por herpes simple, aunque la mayoría de las veces es clínicamente asintomática (Marcocci ME, 2020). No está claro si se produce por infección directa primaria de la mucosa olfatoria o por reactivación del virus del ganglio trigémino o de otras neuronas infectadas del sistema nervioso central (SNC) (Menendez CM, 2017). Del mismo modo que el HSV-1 latente en determinadas células del cerebro podría estar implicado en la patogenia de la enfermedad de Alzheimer (se ha correlacionado con la producción y acumulación de biomarcadores neuropatológicos de la enfermedad de Alzheimer) (Marcocci ME, 2020), la demencia senil y las esquizofrenias (Itzhaki RF, 2018). Los virus herpes pueden causar meningoencefalitis que se han de diferenciar de otras meningoencefalitis víricas, como las causadas por arbovirus (p.ej., virus del Nilo, encefalitis japonesa, encefalitis transmitida por garrapatas, dengue, zika, Toscana) virus emergentes responsables de brotes o epidemias endémicas, por enterovirus (p.ej., enterovirus 71, enterovirus D68), por virus respiratorios (p.ej., SARS-CoV-2), el virus de la gripe o el sarampión, que se pueden diagnosticar por técnicas moleculares o por serologías (Gundamraj V, 2023).

El VHS-2 es el responsable de la mayoría de casos de herpes genital, una de las infecciones de transmisión sexual más frecuente hoy en día. Afecta a más de 400 millones de personas en todo el mundo (Groves MJ, 2016). Se calcula que 1 de cada 6 adultos está infectado en USA (Westhoff GL, 2011), siendo más frecuente en mujeres. Lo más preocupante es que aproximadamente el 22% de las mujeres embarazadas están infectadas por HSV genital (Pinninti SG, 2014) aunque muchas lo desconocen. El principal riesgo de las pacientes embarazadas con HSV-2 es que puede transmitirse al feto por vía transplacentaria, lo que puede dar lugar a recién nacidos de bajo peso, abortos y malformaciones congénitas (cicatrices cutáneas, daño ocular y daño neurológico que puede comprometer el desarrollo neuronal) (Harris JB, 2017). El recién nacido también puede contraer fácilmente un herpes neonatal, si durante las horas del parto la madre tiene un herpes activo, por lo que se recomienda en estos casos realizar una cesárea electiva, y administrar durante el todo embarazo la profilaxis antiviral con aciclovir en mujeres con historia de herpes genital (Sauerbrei A, 2007; Groves MJ, 2016). En Holanda, un país con 17 millones de habitantes, se detectaron un total de 278 mujeres embarazadas con herpes genital durante el período de 2006 a 2011. Por otra parte, más del 40% de los ginecólogos no seguían las guías que recomiendan los tratamientos supresivos durante el embarazo. Ello dio lugar a una incidencia de herpes neonatal de alrededor de 5 por 100.000 partos al año (Hemelaar SJ, 2015).

En 2016, se estimó que 3752,0 millones de personas tenían infección por VHS tipo 1 (VHS-1) en cualquiera de sus localizaciones (principalmente orofacial pero también genital-anal), lo que representa una prevalencia mundial del 66,6% en las personas de 0 a 49 años. Asimismo, se calculó que 491,5 millones de personas vivían con la infección por el VHS tipo 2 (VHS-2), lo que equivale al 13,2% de la población mundial de 15 a 49 años. Hubo una mayor prevalencia del VHS-2 entre las mujeres y más especialmente en la región de África de la OMS. Las mujeres de esta región tienen también un mayor riesgo de contraer el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), ya que el herpes genital evoluciona a lesiones ulceradas, lo que implica pérdida de la barrera cutánea y por tanto mayor facilidad de contagio. Es la región con mayor prevalencia de infección VHS-2 y mayor exposición al VIH (James C, 2020).