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Currículum

Tema 05. Infecciones víricas

Tema 05. Infecciones víricas

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9. BIBLIOGRAFÍA

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1.5. Respuesta inmune

Se han publicado muchas enfermedades infecciosas por virus ADN y ARN potencialmente mortales en todo el mundo. En los últimos 50 años se han desarrollado múltiples medicamentos antivirales para paliar los síntomas de algunas de estas enfermedades, como los virus del herpes, el virus de la hepatitis C (VHC) o anti-retrovirales para el virus de inmunodeficiencia humana-1 (VIH-1), al inhibir las enzimas virales o los eventos mediados por el virus. También se han desarrollado vacunas como las de viruela, la gripe o el SARS-Cov2, pero la mayor efectividad en la curación de las enfermedades víricas depende del sistema inmune.

Ahora bien, los humanos hemos desarrollado un potente sistema de defensa contra los virus que comprometen tanto al sistema inmune innato (SII) como al adquirido (SIA). Al SII pertenecen diversas células con capacidades fagocíticas: neutrófilos (NTF) y macrófagos, (MCF), las células linfoides inmunes innatas, citocinas, interferones y los genes estimulados por éstos, que proporcionan una primera línea de defensa. La inmunidad adaptativa (SIA) está mediada por las células B y T y las células con memoria específica de antígeno, que capturan y destruyen al virus patógeno. Además, se añade la respuesta inmune humoral con anticuerpos circulantes específicos para neutralizar al virus. Los anticuerpos se fijan a las paredes de las células infectadas e inducen la citotoxicidad mediada por células dependiente de anticuerpos o la activación del complemento (Chen X, 2018). Simultáneamente, los virus han desarrollado múltiples estrategias para escapar de la vigilancia inmune como el secuestro de la maquinaria celular para sobrevivir y multiplicarse en el interior de la célula, pero, al mismo tiempo, el sistema inmune del hospedador ha ido mejorando para neutralizar la infección y conseguir la eliminación efectiva del virus. Si la respuesta es intensa, puede causar un daño tisular que puede ser grave (Maarouf M, 2018). La respuesta inmune innata (RII) recluta rápidamente otras células inmunes innatas y secreta citocinas para la comunicación intercelular y la eliminación de los virus. Cuando la RII es excesiva puede causar un daño tisular severo que se conoce como “tormenta de citocinas”. Esta respuesta fue la causante de la neumonía masiva por el virus SARS-Cov-2 (Jiang H, 2023).

El SII detecta los virus gracias a receptores de reconocimiento de patrones (PRP) como los receptores Toll (TLR) tipo 2 y TLR-1/2 de superficie o el TLR endosómico, que reconocen repeticiones moleculares de patógenos (PAMP) víricos. Estas interacciones activan factores de transcripción como el factor nuclear potenciador de cadena ligera kappa de las células B activadas (NF-κB), el factor regulador 3 y 7 del interferón (IRF3 e IRF7) que inducen la expresión de interferones tipo I (IFN-α e IFN-β) y de citocinas proinflamatorias. Estos, a su vez, inhiben la proliferación viral y reclutan a las células inmuno-inflamatorias al lugar de la infección (NTF, MCF, ILC).

La importancia del sistema inmune adquirido (SIA) en la RI antiviral queda reflejado en la mayor gravedad de las virasis, las recidivas más frecuentes o las infecciones crónicas que se producen en casos de déficits de células T. Los anticuerpos también forman parte de la respuesta inmune adquirida frente a los v¡rus (la transfusión de Ig previene la varicela, la IgG trasplacentaria protege a los lactantes de la varicela primaria), pero son fundamentales las células CD4+. La depleción de células T CD4 da como resultado mayores cargas virales, viremias más prolongadas e infecciones víricas más graves como las que se aprecian en las fases avanzadas del sida (CD4 inferiores a 200) (varicelas graves, herpes zoster recidivantes o bimetaméricos, herpes simples crónicos o verrugas vulgares y moluscos contagiosos diseminados) y su resolución con el tratamiento de la enfermedad (Laing KJ, 2018).