Currículum
Tema 16. Tumores cutáneos benignos. Tumores y hamartomas vasculares
TEMA 16. TUMORES CUTÁNEOS BENIGNOS. TUMORES Y HAMARTOMAS VASCULARES
0/01. INTRODUCCIÓN
0/12. TUMORES BENIGNOS DE LOS QUERATINOCITOS
0/33. QUISTES
0/34. TUMORES BENIGNOS DE LA DERMIS
0/25. TUMORES BENIGNOS DEL TEJIDO SUBCUTÁNEO
0/16. TUMORES Y HAMARTOMAS VASCULARES
0/27. ANGIOMAS ADQUIRIDOS
0/38. BIBLIOGRAFIA
0/12.1. Léntigo solar (actínico) o senil
Los lentigos solares se manifiestan como máculas pigmentadas, de color marrón claro a oscuro, uniformes, de bordes bien definidos y superficie ligaramente áspera y mate. Suelen ser múltiples y se localizan en zonas fotoexpuestas (cara, espalda y dorso de manos), de pacientes de edad avanzada con daño actínico acompañante (elastosis solar, queratosis actínicas) y, como tal, indican un aumento de riesgo de cáncer cutáneo. Suelen aparecer en personas de edad avanzada (mayores de 50 años).
Histológicamente se observa una hiperplasia de queratinocitos que produce un alargamiento de las crestas interpapilares. La hiperpigmentación es debida a un aumento de melanina en la capa basal pero no hay aumento del número de melanocitos (Situm M, 2010). En su superficie puede asentar una queratosis seborreica y se deben diferenciar de las efélides (“pecas”), más frecuentes en niños y adultos jóvenes, que se asocian a piel clara y cabello pelirrojo, las queratosis actínicas pigmentadas, las queratosis seborreicas (algo más sobreelevadas) y del lentigo maligno (mácula policroma, de contorno irregular y superficie brillante que corresponde a un melanoma in situ) (Ozbagcivan O, 2019).
En un estudio se observó que los lentigos solares de la cara se asociaban significativamente con signos cutáneos de daño actínico: elastosis (OR=2,4) y queratosis actínicas (OR=1,8). Los de la espalda a la exposición solar acumulada (p=0,01), pero sobre todo a la exposición intermitente (p=0,0002) y a antecedentes de quemaduras solares antes de los 20 años (p=0,0003) y el número de quemaduras solares en la infancia (p=0,002) (Bastiaens M, 2004).
2.1.1. Dermatoscopia
Los lentigos solares se presentan como máculas pigmentadas con bordes irregulares pero muy bien definidos, descritos frecuentemente como “apolillados” o “mordidos”. Pueden presentar un pseudoretículo pigmentado, especialmente cuando se presentan en la cara, aunque también existen otros patrones característicos como la presencia de líneas onduladas paralelas con aspecto en “huella dactilar” (Krueger L, 2022). La presencia de estos hallazgos característicos, así como la ausencia de pigmentación asimétrica de las aperturas foliculares, puntos grises y/o estructuras romboidales, ayuda a distinguir los léntigos solares del léntigo maligno.
2.1.2. Tratamiento
No precisan, al tratarse de lesiones benignas. Por motivos cosméticos pueden aplicarse diferentes terapias, incluyendo despigmentates tópicos (p.ej., hidroquinona y/o retinoides), crioterapia superficial, peelings o con dispositivos de luz. Las terapias con láseres específicos, como Q-switched, alejandrita o luz pulsada intensa (IPL), son las modalidades más efectivas para el tratamiento cosmético de los léntigos solares (Mukovozov I, 2023).
Se puede prevenir la aparición y la progresión de los lentigos solares mediante fotoprotección.