Currículum
Tema 16. Tumores cutáneos benignos. Tumores y hamartomas vasculares
TEMA 16. TUMORES CUTÁNEOS BENIGNOS. TUMORES Y HAMARTOMAS VASCULARES
0/01. INTRODUCCIÓN
0/12. TUMORES BENIGNOS DE LOS QUERATINOCITOS
0/33. QUISTES
0/34. TUMORES BENIGNOS DE LA DERMIS
0/25. TUMORES BENIGNOS DEL TEJIDO SUBCUTÁNEO
0/16. TUMORES Y HAMARTOMAS VASCULARES
0/27. ANGIOMAS ADQUIRIDOS
0/38. BIBLIOGRAFIA
0/11.1. Introducción
Los tumores cutáneos benignos pueden derivar histogénicamente de los queratinocitos epidérmicos, de las células de los anejos (pelo o glándulas), de los melanocitos de la capa basal, de las células mesenquimales, de las células endoteliales o de los adipocitos.
Desde un punto de vista clínico, los tumores epidérmicos suelen producir queratina y tener un tacto “rasposo”. Los tumores anexiales presentan microscópicamente diferenciación hacia el folículo piloso o las glándulas pero su apariencia clínica es anodina. Los quistes están compuestos por una cápsula queratinizante y su contenido es semisólido. Los tumores melanocíticos, p.ej., los nevus melanocíticos, producen melanina y por tanto son pigmentados. Los angiomas están formados por estructuras vasculares y normalmente desaparecen a la vitropresión y, los tumores mesodérmicos derivan de las células fusiformes de la dermis y contienen fibras de colágeno o musculares (Pariser RJ, 1998).
Ante un tumor cutáneo trataremos de determinar si es benigno o maligno. Aunque la confirmación es anatomopatológica, algunas de las características clínicas son orientativas: cuando se trate de lesiones múltiples, de patrón similar, estables, de consistencia blanda pensaremos en tumor benigno; mientras que pensaremos en malignidad cuando la lesión sea única, tenga un crecimiento progresivo y asimétrico en semanas o meses, unos bordes duros al tacto e infiltre los tejidos subyacentes. Igualmente pensaremos en tumor maligno si la lesión sangra con facilidad o se ulcera.