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Currículum

Tema 13. Vitíligo y otras dermatosis con cambios en el color de la piel

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3.4. Pitiriasis versicolor parda

(véase tambien lesiones hipopigmentadas)

La Pitiriasis Versicolor (PV) parda (o tiña versicolor parda) es una micosis superficial causada por diferentes especies de Malassezia (M. globosa, M. furfur y M. sympodialis). Malassezia es un hongo comensal humano que forma parte de la microbiota de la superficie de la piel, donde utiliza los lípidos como su principal fuente de carbono y energía. También tiene características patogénicas que modulan la reacción inmune pudiendo producir pitiriasis versicolor, dermatitis seborreica y foliculitis por Malassezia. Puede colonizar, asimismo, órganos internos, como los pulmones, el intestino o el tracto genitourinario, donde se ha relacionado con afecciones respiratorias, trastornos neurológicos, enfermedades gastrointestinales e infecciones genitales. El sistema inmune es fundamental en la prevalencia de Malassezia, ya que se ha visto que los fármacos inmunosupresores y las enfermedades subyacentes influyen en la susceptibilidad (Sasikumar J, 2025).

Se caracteriza por manchas hiperpigmentadas, ligeramente descamativas, localizadas principalmente en las regiones del tórax con un alto contenido en sebo (“áreas seborreicas”) como la parte superior del tronco, el cuello y la parte superior de los brazos (Andersen PL, 2025). Rara vez se han descrito casos de localizaciones atípicas como los pliegues submamarios, las ingles y el perineo. En esta localización se conoce como “PV eritrasmoide” por su semejanza con el eritrasma, con el que tiene que realizarse el diagnóstico diferencial (Veraldi S, 2024).

Tiene una alta prevalencia en personas jóvenes y de mediana edad. También es prevalente en pacientes inmunodeprimidos, ya sea por fármacos (corticoides, inmunosupresores) o por enfermedades que cursen con inmunosupresión (linfomas, SIDA, etc.) (Sasikumar J, 2025). Su incidencia en niños es baja. En un estudio que incluyó a un total de 415 pacientes menores de 14 años (71,57% varones y 28,43% mujeres), la zona más frecuentemente afectada fue la cara (65,29%) y la presentación clínica más usual fue la PV hipopigmentada (96,87%) (Luo Z, 2025).

El diagnóstico se realiza por la clínica, aunque en caso de duda puede realizarse un raspado de la piel. Las escamas se recogen en un portaobjetos para su visualización con el microscopio, que revelará numerosas hifas cortas y gruesas entremezcladas con grupos de esporas (“fideos y guisantes” o “albóndigas y espaguetis”). Recientemente se ha desarrollado una PCR multiplex para una identificación rápida y precisa de Malassezia spp. a partir de raspados cutáneos. La PCR proporciona resultados positivos en prácticamente en todas las muestras de escamas que habían sido positivas con el KOH y/o el cultivo. Incluso a nivel de especie: 85,5% M. globosa, 5,8% M. restricta y 8,7% infecciones mixtas (M. globosa y M. restricta) con un tiempo de respuesta rápido (Kiran K, 2025). También puede ser útil la dermatoscopia que muestra descamación fina (88,7% de los casos) y pigmentación irregular. Igualmente pueden visualizarse crestas y surcos con aspecto de púas de alambre, hipopigmentación perifolicular y pigmento disperso como pimienta espolvoreada (Dsouza PA, 2025).

Se debe diferenciar de otras dermatosis como la psoriasis en gotas, la sífilis secundaria o la pitiriasis rosada de Gibert. Las formas atípicas, que predominan en los grandes pliegues, se deben diferenciar también del eritrasma.

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Pitiriasis versicolor alba B36.0; máculas hipopigmentadas en espalda

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Pitiriasis versicolor parda B36.0; máculas hiperpigmentadas en región  pectoral

Pitiriasis versicolor parda B36.0; máculas hiperpigmentadas; localización parte superior de espalda (3)

Pitiriasis versicolor parda B36.0; máculas hiperpigmentadas aisladas que confluyen en manchas de mayor tamaño; localización parte superior de espalda

Pitiriasis versicolor parda B36.0; máculas hiperpigmentadas; localización parte superiro del tronco (7)

Pitiriasis versicolor parda B36.0; máculas hiperpigmentadas; localización parte superiro del tronco

Tratamiento

El tratamiento consiste en antifúngicos tópicos. Tienen un mejor perfil de seguridad, menos EA, menos interacciones farmacológicas y un menor coste económico que el tratamiento sistémico. Se puede realizar ducha diaria durante unas 2 semanas con un champú antifúngico como el sulfuro de selenio al 2,5%, el cetoconazol al 2% o la piritiona de zinc al 2%. El champú debe extenderse por todo el tronco, incluyendo la raíz de las extremidades (“en samarreta”) y dejarlo actuar durante 4 o 5 minutos. Alternativamente puede aplicarse un antifúngico en loción o espray con imidazoles como el clotrimazol o el cetoconazol, alilaminas o ciclopirox olamina por toda la zona durante la noche y ducharse a la mañana siguiente durante una o dos semanas.

El tratamiento antifúngico oral generalmente se reserva para pacientes con enfermedad extensa, recurrencias frecuentes o enfermedad refractaria al tratamiento tópico. Con este tratamiento se consigue una mayor adherencia, por ser más cómodo. De todos modos, con ninguno de estos tratamientos se consigue una erradicación persistente de la Malassezia ya que pertenece a la microbiota de la piel y tarde o temprano recuperará su papel en la descomposición del sebo.

En caso de recidivas frecuentes puede realizarse un tratamiento profiláctico como la ducha semanal con uno de los antifúngicos referidos anteriormente o la aplicación semanal o quincenal de los antifúngicos tópicos habituales (clotrimazol, miconazol, cetoconazol). También es conveniente, en especial durante los períodos más cálidos y húmedos, realizar una profilaxis prolongada con agentes tópicos y una buena higiene (Leung AK, 2022; Łabędź N, 2023).