Currículum
Tema 13. Vitíligo y otras dermatosis con cambios en el color de la piel
1. VITÍLIGO
0/32. OTRAS DERMATOSIS HIPOPIGMENTADAS
0/43. DERMATOSIS HIPERPIGMENTADAS
0/44. BIBLOGRAFIA
0/1Imágenes tema
2.3. Pitiriasis alba faciei
La pitiriasis alba es una dermatosis prevalente y benigna que afecta predominantemente a niños y adolescentes. Se caracteriza por la presencia de manchas hipopigmentadas, mal definidas, redondeadas u ovaladas que pueden asociarse a una ligera descamación y a veces a prurito. Su nombre proviene de su aspecto morfológico: descamación fina equivale “pitiriasis” y su color pálido a “alba”. Las lesiones suelen localizarse en cara (sobre todo mejillas), pero también pueden afectar los brazos y el tronco superior. Son más prominentes en personas con fototipos altos (III-VI). Estos casos se conocen como pitiriasis alba a secas.
En la mayoría de los casos se trata de una forma especial de hipopigmentación postinflamatoria residual, ya que suele existir una dermatitis previa, en ocasiones poco evidente. Frecuentemente existe una historia personal o familiar de dermatitis atópica (DA), rinitis alérgica o asma. Las máculas de pitiriasis alba pueden coexistir con lesiones típicas de DA en huecos poplíteo, antecubital, areola mamaria o región peribucal. Se considera una forma frustre (manifestación menor) de la misma, aunque se puede ver también en pacientes no atópicos (Ramírez-Marín HA, 2022).
Inicialmente, las lesiones pueden presentar un eritema leve y, con el tiempo, evolucionar gradualmente a la hipopigmentación. La exposición solar puede acentuar la apariencia de estas lesiones, lo que a menudo puede generar inquietud en los pacientes o en sus padres. Sin embargo, la pitiriasis alba sigue un curso espontáneo y autocurable, restaurando gradualmente la pigmentación normal de la piel. El período de resolución de la pitiriasis alba varía de varios meses a algunos años, aunque la mayoría de los casos suelen resolverse en menos de un año (Gilver DN, 2018; Givler DN, 2025).
La xerosis se considera un factor de riesgo (Jadotte YT, 2011). Es una dermatosis muy común en niños sin una clara predilección por sexo o etnia. Las lesiones son más evidentes en pacientes de fototipo oscuro (III-VI) (Miazek N, 2015).
Las lesiones suelen ser más visibles en verano debido a la mayor pigmentación del resto de la piel, lo que acentúa el contraste con las manchas hipocrómicas. En invierno-primavera es cuando puede verse eritema y descamación que en muchas ocasiones precede a la pitiriasis alba. Recidiva en veranos sucesivos, pero no suele alargarse más allá de la adolescencia.
En un estudio clínico sobre 2726 pacientes ambulatorios con pitiriasis alba se observó que el número de diagnósticos fue menor de enero a marzo y que el pico se alcanzó en julio y agosto. La mediana de edad fue de 7 años (3-13) (Lv Y, 2022).
Debe diferenciarse de otras dermatosis que cursan con hipopigmentación adquirida como la tiña versicolor alba o el vitíligo, y de la lepra en países endémicos como la India. Pero en ocasiones también de lesiones congénitas como los nevus depigmentosus y los nevus anemicus (normalmente lesiones únicas desde el nacimiento). Entre ellas la más prevalente es la pitiriasis alba. Las características dermatoscópicas diferenciales de pitiriasis alba son manchas blancas sin estructura, descamación, bordes indefinidos y pelos con pigmentación normal. Otras características observadas fueron áreas de pigmentación marrón clara (42,5%), eritema (7,5%) y una red pigmentada tenue (27,5%) (Thomas IN, 2023).

Pitiriasis alba faciei L30.5; máculas hipopigmentadas, mal delimitadas, localizadas en mejillas

Pitiriasis alba L30.5; máculas hipopigmentadas y descamativas, mal delimitadas, localizadas en la cara

Pitiriasis alba L30.5; máculas hipopigmentadas, mal delimitadas, localizadas en los brazos
Tratamiento
Explicar que se trata de una entidad benigna, que no es infecciosa ni tiene relación con el vitíligo y que su evolución es recurrente, coincidiendo con recurrencias clínicas o subclínicas de dermatitis atópica, aunque autolimitada al llegar a la adolescencia (Givler DN, 2018). La base del tratamiento consiste en tranquilizar a la persona o a sus padres, administrar corticosteroides tópicos de baja potencia y emolientes suaves.
La fotoprotección de las zonas hipopigmentadas evita posibles quemaduras, mientras que proteger la piel circundante evita que se realcen más las lesiones y exista más contraste en la piel. El uso continuado de emolientes es indispensable debido a que evita, en parte, la aparición de la dermatitis atópica previa a la hipopigmentación.
Las cremas de corticoides de baja potencia, como la hidrocortisona al 1% en crema o ungüento, pueden reducir el eritema y el prurito y pueden acelerar el proceso de repigmentación. También se puede administrar tacrolimus. Se observó una mejoría significativa de la descamación y el eritema al cabo de 3 semanas de tratamiento, y de la hipopigmentación en la octava semana, tanto con la crema de CT de baja potencia como con la de tacrolimus al 0,03%, en comparación con placebo. Con la crema de CT se obtuvo mayor satisfacción por parte de los pacientes que con el tacrolimus que en algunos casos produjo irritación (Abdel-Wahab HM, 2022). En casos muy extensos se ha visto que es efectiva la fototerapia, que mejoraría tanto la dermatitis como la hipopigmentación postinflamatoria.