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Currículum

Tema 08. Picaduras de insectos, infestaciones e infecciones por protozoos

3. ORUGAS Y ESCARABAJOS

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6. INFECCIONES POR PROTOZOOS

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7. BIBLIOGRAFÍA

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4.1. Garrapatas

Las enfermedades transmitidas por garrapatas (ETG) son de distribución global y clínica bastante heterogénea que en ocasiones simula una enfermedad autoinmune (síntomas musculo-esqueléticos, afectación cutánea, daño neurológico, fallo renal). En otros casos actúan como desencadenantes de las mismas (artritis reumatoide, tiroiditis autoinmunes, vasculitis), lo que se ha de tener presente en áreas prevalentes en garrapatas (áreas endémicas) (Rodríguez Y, 2018).

Suelen producirse en primavera y verano, ya que es la época de máxima actividad de las garrapatas, mientras que en invierno suelen estar en hibernación.

Los reservorios de las mismas son tanto animales domésticos (perro, ovejas) como animales salvajes (roedores, cabras, jabalís, corzos, venados, renos).

Se distinguen 2 tipos de garrapatas: a. Garrapatas blandas (Argasidae); b. Garrapatas duras (Ixodes), portadoras de Rickettsias y Borrelias, causantes de la Fiebre Botonosa Mediterránea (FBM) y la enfermedad de Lyme respectivamente (ver infecciones bacterianas).

La población de garrapatas varía según las regiones estudiadas, así como los parásitos que transmiten y el animal que las transporta y actúa como reservorio. En un estudio realizado en la región del Piemonte italiano la especie más común de garrapata fue Ixodes ricinus (95%), seguida de Ixodes hexagonus (10%) y Rhipicephalus sanguineus (5%). En un 10% de los I. Ricinus se detectaron 5 especies de Borrelia (B. Burgdorferi sensu stricto, B. garinii, B. Afzelii, B. Valaisiana y B. Lusitaniae), causantes de la enfermedad de Lyme y en cerca del 25% de las mismas 2 especies de Rickettsiae (R. helvetica y R. monacensis). Los reservorios predominantes fueron el corzo y el ciervo salvajes (Pistone D, 2017). En los bosques de Dinamarca la más común es la garrapata del castor del ricino (Ixodes ricinus), portadora de Borrelia burgdorferi, del virus de la encefalitis transportada por garrapatas, la Rickettsia helvética y la Francisella tularensis, entre otras (Jensen BB, 2017). En Turquia, en las garrapatas principalmente transportadas por jabalís salvajes, se detectaron 3 rickettsias patogénicas de FBM (Rickettsia slovaca, R. hoogstraalii, R. aeschlimannii) junto con Borrelia burgdorferi sensu lato (Orkun Ö, 2019). En un estudio realizado en la región de Hautes-Pyrénées, donde habita la cabra montesa Rupicapra pyrenaica pirenaica, se detectó que prácticamente todas las garrapatas eran Ixodes ricinus. El 8.4% eran portadoras de B. burgdorferi s.l., el 0.4% de Babesia spp., el 6.1% de A. phagocytophilum, el 17.6% de Rickettsia spp., y el 8.1% de Rickettsias de FBM (Akl T, 2019). En zonas verdes urbanas de Oklahoma se recolectaron en verano garrapatas del género Amblyomma americanum (97.8%), seguidas de Dermacentor variabilis (1.8%) en 4 Ixodes scapularis adultas y 2 A. americanum ninfas (Noden BH, 2017). En Sierra Nevada y el norte de California, donde se detectan la mayoría de casos de enfermedad de Lyme causada por Borrelia burgdorferi del estado, cuyo transmisor en esta área es Ixodes pacificus se realizó un estudio realizado entre 2008 y 2015. Se recogieron un total de 11 mil I. pacificus adultas y casi 4000 ninfas y se comprobó que eran portadoras de Borrelia burgdorferi el 1.2% y 3.8%, respectivamente, mientras que las garrapatas del sur no eran portadoras de Borrelias (Rose I, 2019)

Además de la FBM y la enfermedad de Lyme, las garrapatas pueden transmitir el eritema con necrosis, cuyo vector es el Dermacentor marginatus (garrapata de animales grandes como las ovejas, las cabras y los corzos), y la linfadenopatía transportada por garrapatas causada por Rickettsia slovaca, Rickettsia raoultii, y Rickettsia rioja. Asimismo la Rickettsia helvetica ha sido implicada como patógeno humano en casos de fiebre con rash y en pacientes con meningitis y carditis. Otras ETG como la ricketsiosis asociada a linfangitis, causada por Rickettsia sibirica mongolitimonae, ha sido diagnosticada en países como Francia, España, Portugal y Grecia (Oteo JA, 2012). Algunos de los cambios sufridos en la ecología de las garrapatas y sus reservorios probablemente sean debidos a factores externos como el cambio climático.

Asimismo, las garrapatas pueden trasmitir el virus de la encefalitis, una neuroinfección zoonótica trasmitida por vectores como Ixodes spp. y Dermacentor spp (Belova OA, 2017).

La picadura es pruriginosa y por lo general desaparece sin secuelas en pocos días, aunque en ocasiones deja pápulas persistentes que se conocen como linfocitomas. En caso de que la garrapata haya quedado adherida a la piel, se debe extraer cuidadosamente, sujetándola con unas pinzas por la parte más próxima posible al punto de inserción del hipostoma (aparato bucal) a la piel, realizando de manera lenta un movimiento de torsión contrario a las agujas del reloj, vigilando no aplastarla, ya que en su interior puede contener fluido infeccioso. Si queda el hipostoma también debe extraerse del mismo modo ya que, en caso contrario, se pueden producir granulomas por reacción a cuerpo extraño. Las toxinas de las garrapatas pueden causar además parálisis y pirexia.