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Currículum

Tema 08. Picaduras de insectos, infestaciones e infecciones por protozoos

3. ORUGAS Y ESCARABAJOS

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6. INFECCIONES POR PROTOZOOS

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7. BIBLIOGRAFÍA

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2.1. Abejas, avispas y hormigas

Los himenópteros forman la mayor comunidad de insectos, ya que incluyen más de 70.000 especies que se agrupan en las siguientes familias: Apidae (abejas y abejorros), Vespidae (avispas y avispones), Formicidae (hormigas). Éstas últimas representan la especie dominante en la mayoría de ecosistemas terrestres, mientras que las abejas son los insectos más importantes para la polinización.

Se ha visto que existe suficiente afinidad filogenética entre las 3 especies para establecer que pertenecen al mismo clado de especies emparentadas (Branstetter MG, 2017).

Las picaduras de abejas y avispas dan lugar a una lesión inflamatoria autolimitada, con eritema, edema y dolor en el sitio de la picadura, sin síntomas sistémicos.

Se producen especialmente durante las actividades diarias, especialmente en los meses de mayor polinización de la primavera y el verano, cuando se multiplica la población de estos insectos.

La mayoría de las veces se trata de reacciones locales menores, pero los pacientes con alergia al veneno corren el riesgo de presentar urticaria, angioedema y anafilaxia. La tasa de incidencia de anafilaxia fue de 35.8 casos por millón de personas/año, un 65% de los casos fue de gravedad moderada-alta y en más del 50% de los casos se administró adrenalina, mientras cerca del 90% fueron tratados con corticoides i.v. y/o antihistamínicos (Ruiz Oropeza A, 2017). Por otra parte, las reacciones anafilácticas a las picaduras de abeja y de avispa representan el 20% de los casos de anafilaxia fatal de cualquier causa y, además, en algunas series de casos, cerca del 5% de los pacientes que sufren una picadura por estos insectos desarrollan un shock anafiláctico por alergia a su veneno (Witharana EW, 2015).

Otras complicaciones descritas aunque de manera infrecuente son las reacciones tardías como la enfermedad del suero y la pérdida de la agudeza visual y de la percepción de la luz en caso de picadura en el ojo (Ono T, 2018).

Tratamiento

Con el fin de reducir la cantidad de veneno inyectado se puede intentar extraer el aguijón atrapado en la piel junto con el saco del veneno, después de una picadura.

En la mayoría de los casos el tratamiento es sintomático con frío local, corticoides tópicos y antihistamínicos que pueden ayudar a corregir la reacción local y si existe urticaria o angioedema leves. En casos más graves de anafilaxia con angioedema o shock están indicados los corticoides sistémicos o la adrenalina, con mayor rapidez de acción, ya que si inyectamos 0.3-0.5 mL de una solución de adrenalina intramuscular al 1:1000 se pueden obtener los resultados en 3-5 minutos. Si el paciente está en shock es preferible la vía endovenosa, inyectando lentamente 0.3-0.5 mg de solución de adrenalina al 1:10.000.

En pacientes con riesgo grave de alergia a las picaduras de himenópteros (apicultores) se puede intentar la prevención con inmunoterapia alergénica específica frente al veneno (Bożek A, 2018).