Currículum
Tema 20. Dermatosis asociadas a enfermedades internas
1. DERMATOSIS ASOCIADAS A SISTEMAS INTERNOS
0/42. DERMATOSIS PARANEOPLÁSICAS
0/33. METÁSTASIS CUTÁNEAS Y ENFERMEDAD DE PAGET
0/24. BIBLIOGRAFÍA
0/13.1. Metástasis cutáneas
Se producen en el 0.5-10% de las neoplasias internas (Alcaraz I, 2012). Representan la manifestación cutánea de la diseminación sistémica de un cáncer. Se trata de una localización más bien rara comparada con el pulmón y el hígado, donde las metástasis son mucho más frecuentes.
Suele haber un amplio lapso de tiempo entre la aparición de la neoplasia primaria y el desarrollo de metástasis cutáneas, pero en algunos casos pueden ser la primera manifestación de la existencia de una neoplasia silente. Por lo general se dan en las fases avanzadas del tumor, cuando éste ya se ha diseminado, por lo que suelen tener muy mal pronóstico, con una supervivencia media entre 6 meses y un año.
Los tumores que con mayor frecuencia las originan son los de mayor incidencia en cada sexo. En la mujer los cánceres metastásicos más frecuentes son el de mama y ovario; en el hombre los de pulmón y colon (Strickley JD, 2019), aunque algunas neoplasias menos frecuentes, como el melanoma, tienen una tendencia especial a metastatizar en la piel.
Clínicamente, se manifiestan en forma de pápulas, nódulos o tumores de color rojo, rosados, normocoloreados (si son profundos) o negroazulados (melanoma). Su tamaño también es variable, desde 1-2 mm (“miliares”) a tan grandes como huevos de gallina. Algunas veces simulan quistes epidérmicos, dermatofibromas, granulomas piogénicos, hemangiomas, placas infiltradas de evolución rápida, placas de alopecia o celulitis/erisipelas o incluso un herpes zoster (Hussein MR, 2010).
Existen formas especiales de metástasis cutáneas: las letálides de aspecto “angiomatoso” o granuloma piógeno-like del adenocarcinoma renal de células claras en cuero cabelludo (aunque sólo constituye un 2% de las neoplasias internas, representa el 10% de las letálides) (Hager CM, 1999), la linfangitis carcinomatosa, con aspecto de “piel de naranja” (edematosa, abollonada, dura) similar al del linfedema crónico (es típico el “carcinoma en coraza” de las neoplasias de mama), el carcinoma inflamatorio o erisipeloide, que causa una placa de aspecto inflamatorio, similar a una celulitis o erisipela (típico también del adenocarcinoma de mama) y el nódulo de la hermana Mª José (letálides periumbilicales típicas de neoplasias intraabdominales: estómago, intestino delgado, ovario y páncreas y asociadas habitualmente a metástasis peritoneales). El carcinoma de ovario, además del nódulo de la hermana Mª José, puede infirtrar la piel y producir metástasis sobre la cicatriz quirúrgica o sobre una linfadenopatía inguinal (Otsuka I, 2019).
Respecto a la localización regional de la metástasis generalmente tiene relación con la localización de la neoplasia primaria y su mecanismo de diseminación. La cabeza, el cuello y el tórax anterior son las áreas de mayor predilección en el hombre. La cara anterior del tórax y el abdomen son las zonas afectadas con mayor frecuencia en la mujer. En caso de invasión directa o por vía linfática, la piel afectada es la piel suprayacente al tumor primario. Esta situación ocurre por ejemplo en carcinomas de mama, de pelvis u orales. Si la invasión se produce por vía sanguínea (carcinoma renal, mama, algunos tipos de carcinoma pulmonares, neoplasias hematológicas), la localización es variada. Frecuentemente se afecta la pared anterior de tórax cuando se trata de un carcinoma de pulmón, la pared abdominal cuando el carcinoma se origina en el abdomen, ya sea de ovario, páncreas (nódulo umbilical de la hermana María Jose) o gástrico, cabeza y cuello si el tumor es de estirpe ORL, aunque no existe una regla fija. Es típica la invasión de cuero cabelludo en caso de cáncer de mama y de pulmón.
Todos los tipos histológicos de cáncer de pulmón pueden metastatizar a la piel. Están histológicamente moderada o pobremente diferenciados. Los marcadores inmunohistoquímicos para el reconocimiento de estas lesiones son el factor de transcripción anti-tiroideo y CK7/20 (Vila-Justribó M, 1999; Mollet TW, 2009).
Tratamiento de las metástasis cutáneas
El tratamiento de las lesiones solitarias se basa en la metastasectomía sóla o combinada con quimioterapia o radioterapia. Si las lesiones son múltiples o se asocia a metástasis internas la primera opción ha de ser quimioterapia.
También se recomienda el tratamiento intralesional con productos químicos, quimioterápicos, citocinas, bacterias recombinantes y moleculas híbridas junto con vehículos que liberan elevadas concentraciones del agente terapéutico directamente sobre el tumor con mínimos efectos secundarios (Feeney KJ, 2015).